En Carmona, y en buena parte de la España agraria, una nueva realidad se extiende sobre los campos: donde antes había trigo, ahora se alzan placas solares. No se trata solo de una moda energética, sino de una transformación económica profunda. La pregunta ya no es retórica: ¿cultivar alimentos o alquilar hectáreas al sol? La respuesta varía según el tipo de cultivo… y la luz disponible.
Del cereal al kilovatio: números que cambian la lógica del campo
En zonas de secano con cultivos extensivos, el salto económico es notable. José Portillo, agricultor sevillano, ganaba unos 100 euros al año por hectárea cultivando cereal; hoy, esa misma hectárea arrendada a una planta solar le reporta 1.900 euros anuales. Es un fenómeno creciente: según datos de EAVE, en 2024 los alquileres fotovoltaicos oscilaron entre 1.000 y 2.000 euros por hectárea, con contratos de hasta 30 años.
Eso sí, no cualquier terreno es apto. Los suelos deben estar habilitados para uso energético, superar trámites ambientales e hidráulicos y tener acceso a un punto de conexión eléctrica con suficiente capacidad.

¿Es el sol más rentable que el olivo o el pistacho?
Depende del cultivo. La renta agraria española creció un 11,2 % en 2024, con un gran impulso del cereal (+38,9 %) y del aceite de oliva (+34,3 %), según el Ministerio de Agricultura. Sin embargo, esa mejora no se reparte por igual.
Los cultivos extensivos de secano apenas generan beneficios. En cambio, en explotaciones intensivas como el pistacho (hasta 8.000 €/ha) o el olivar en seto (3.000–4.000 €/ha), la rentabilidad puede igualar o superar al arrendamiento solar, aunque con mayores riesgos y costes.
Autoconsumo y agrovoltaica: otras formas de captar el sol
Más allá del alquiler, algunos agricultores optan por instalar paneles para autoconsumo. Una explotación de riego con 100 kW puede ahorrar hasta 10.000 € al año en electricidad. España ya suma más de 8.500 MW de autoconsumo, según APPA Renovables, con un crecimiento notable en el ámbito industrial y agrícola.

También emerge la agrovoltaica: cultivos bajo paneles elevados. En olivares en seto, estudios han demostrado que se puede producir electricidad sin perder producción. En bodegas italianas y granjas australianas, la sombra de los paneles ha mejorado incluso la calidad del vino y la lana.
El nuevo campo: entre energía y tradición
Ya no se trata solo de elegir entre cultivo o energía. La nueva agricultura en España parece orientarse hacia modelos híbridos, donde cada hectárea puede generar alimento, electricidad… o ambos. En un contexto de rentabilidad desigual, precios volátiles y transición energética, el campo español explora nuevas fórmulas para asegurar su viabilidad.
El futuro no es binario. Es mixto. Y dependerá —como siempre— del suelo, del sol… y de saber aprovechar ambos.
Fuente: Xataka.