Un reciente estudio científico ha identificado el viernes por la tarde como el momento de menor productividad laboral. Fatiga acumulada, errores más frecuentes y una notable caída en la cantidad de palabras escritas destacan este periodo como el menos eficiente de la semana laboral.

Los viernes por la tarde: el punto más bajo de la productividad
El estudio, liderado por Taehyun Roh, utilizó datos objetivos recopilados durante dos años de casi 800 empleados. A través del software RSIGuard, se registraron métricas como palabras escritas, errores tipográficos y clics. Los resultados fueron contundentes:
- Los viernes, las palabras escritas disminuyeron un 19.1%, y aunque los errores tipográficos solo bajaron un 1.65%, esto sugiere menor precisión y concentración.
- La actividad general frente a la computadora cayó significativamente, reflejando agotamiento acumulado.
La fatiga y la falta de motivación hacia el final de la semana explican esta tendencia. Según investigaciones previas, los niveles de estrés son altos al inicio de la semana, pero el cansancio supera la recuperación a medida que avanzan los días, afectando el desempeño cognitivo.
¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?
Estos datos resaltan la necesidad de repensar la estructura de la semana laboral. Según Roh, adoptar semanas laborales comprimidas o permitir el teletrabajo los viernes podría aliviar el desgaste físico y mental de los empleados, aumentando la productividad.

Ejemplos exitosos de cambios laborales
Empresas en Tokio que implementaron semanas laborales más cortas reportaron un aumento del 40% en la productividad y redujeron costos operativos y de energía. Asimismo, una encuesta de Monster reveló que:
- El 61% de los trabajadores cambiaría a semanas más cortas si tuvieran la opción.
- El 33% consideraría cambiar de empleo para obtener este beneficio.
Beneficios adicionales: sostenibilidad y ahorro
Además de mejorar el bienestar de los empleados, reducir jornadas laborales tiene ventajas ambientales y económicas:
- Menos emisiones de carbono: El teletrabajo y semanas comprimidas disminuyen desplazamientos. Trabajar desde casa 1.5 días a la semana podría reducir más de un millón de toneladas métricas de CO2 al año.
- Ahorros significativos: Menor gasto en transporte y otros costos asociados a la presencialidad.
Repensar el trabajo para un futuro más equilibrado
Este estudio no solo subraya el impacto de la fatiga en la productividad, sino que también plantea soluciones para equilibrar la vida laboral y personal. Cambiar la dinámica tradicional podría beneficiar tanto a empleados como a empresas, promoviendo un entorno más saludable y sostenible.
Fuente: Infobae.