Una terminal en el Aeropuerto de Melbourne
La inteligencia artificial ya entró en los tribunales, pero no siempre de la mejor manera. En Estados Unidos, una jueza frenó un proceso judicial después de descubrir que los abogados de ambas partes habían presentado escritos con citas inventadas por herramientas de IA. El caso deja una advertencia clara: automatizar no significa dejar de verificar.
El 6G ya dejó de ser una idea futurista y empezó a entrar en la fase donde se definen estándares, requisitos y calendarios de despliegue. España no lo verá de forma inmediata, pero la industria ya mira hacia 2030. La duda es si esta nueva red cambiará nuestra vida cotidiana o si primero será una revolución industrial.
Investigadores de la Universidad de Posts y Telecomunicaciones de Pekín y la Academia China de Ciencias publicaron en Acta Optica Sinica el primer enlace láser de 1 Gbps desde órbita geoestacionaria (36.700 km), usando un láser de solo 2 vatios. La clave es la técnica AO-MDR (óptica adaptativa más recepción de diversidad modal), que elevó la tasa de señal utilizable del 72% al 91,1%, resolviendo el problema de la distorsión atmosférica que bloqueaba este tipo de comunicación a esa distancia
Cada vez más personas usan chatbots no solo para trabajar, sino también para desahogarse, ordenar ideas o sentirse acompañadas. La inteligencia artificial puede responder con empatía, paciencia y disponibilidad constante. Pero esa comodidad tiene un límite: hay funciones emocionales y sociales que solo aparecen en una relación humana real.
El sueño adolescente está cambiando por algo más profundo que la luz azul de las pantallas. Los móviles, las redes sociales y los grupos de WhatsApp han eliminado la frontera entre el día y la noche. Para muchos jóvenes, acostarse ya no significa desconectar: significa seguir socialmente disponibles desde la cama.
La movilidad aérea urbana ya no pertenece solo a la ciencia ficción. Varias empresas y organismos internacionales trabajan en aeronaves eléctricas capaces de despegar y aterrizar en vertical, pensadas para conectar puntos estratégicos de las ciudades. Pero el futuro no será un caos de coches voladores, sino una red regulada, silenciosa y planificada.