Tesla y SpaceX confirmaron que Terafab, la fábrica de semiconductores que ambas compañías desarrollan de forma conjunta junto a Intel, se construirá en el condado de Grimes, Texas, con una inversión inicial de 16.800 millones de dólares. Según anunció el gobernador de Texas, Greg Abbott, la primera fase del proyecto generará al menos 3.000 puestos de trabajo nuevos en la zona, y el estado le otorgó a SpaceX una subvención de 30 millones de dólares a través del Texas Enterprise Fund.
Musk había presentado Terafab por primera vez el 21 de marzo, en la extinta planta eléctrica Seaholm de Austin, como una iniciativa conjunta entre Tesla, SpaceX y xAI, la empresa de inteligencia artificial que SpaceX terminó absorbiendo en una operación accionaria a comienzos de este año. En ese momento, las estimaciones de costo rondaban entre 20.000 y 25.000 millones de dólares.
Una cifra que se multiplicó varias veces en pocos meses

El presupuesto del proyecto cambió drásticamente desde su anuncio inicial. Una presentación regulatoria de SpaceX ante el condado de Grimes, conocida en mayo, elevó la inversión inicial propuesta a 55.000 millones de dólares, con la posibilidad de escalar hasta 119.000 millones de dólares si se completa la totalidad de las fases del proyecto. La cifra confirmada esta semana, 16.800 millones de dólares, corresponde específicamente a la primera fase de construcción.
Intel se sumó al proyecto en abril como socio de fabricación, aportando capacidad de diseño y empaquetado de chips de alto rendimiento a gran escala. Musk señaló posteriormente que la planta utilizaría el proceso de fabricación 14A de nueva generación de Intel, uno de los más avanzados disponibles actualmente en la industria.
Qué producirá exactamente Terafab
Según SpaceX, el complejo funcionará de forma integrada verticalmente, reuniendo en un mismo predio las etapas de fabricación, empaquetado y pruebas de chips de lógica y memoria, en una infraestructura que superará los 100 millones de pies cuadrados. El objetivo declarado es producir chips optimizados para inferencia y edge computing, destinados a los robots humanoides Optimus y a los vehículos Cybercab de Tesla, además de procesadores de alta potencia pensados para futuros centros de datos ubicados directamente en el espacio.
La meta de capacidad es ambiciosa: un terawatt de cómputo al año, una cifra que contrasta con los aproximadamente 20 gigawatts que produce hoy toda la industria mundial de chips combinada. Musk fue directo sobre la urgencia del proyecto cuando lo presentó en marzo, al advertir que sin Terafab, sus empresas simplemente no tendrían los chips que necesitan.
Agua, energía y una comunidad local dividida
La planta se ubicará a unos 145 kilómetros al noroeste de Houston, cerca del embalse Gibbons Creek, cuya agua se usará para las operaciones industriales en lugar de recurrir a napas subterráneas locales. SpaceX planea además generar su propia energía a través de plantas de gas natural propias, en lugar de depender de la red eléctrica estatal de Texas (ERCOT).
Los comisionados del condado de Grimes votaron a comienzos de junio, por 4 a 1, la creación de una zona de reinversión de más de 22.000 acres alrededor del embalse y aprobaron un régimen de exención impositiva del 78%, a cambio de que SpaceX le pague al condado 20 millones de dólares fijos por año durante 35 años, un total de 710 millones de dólares. La empresa ya envió al condado un primer pago no reembolsable de 10 millones de dólares.
Los próximos pasos
Tesla ya inició en abril la construcción de una planta piloto de investigación en el North Campus de Giga Texas, descrita como el antecedente directo de Terafab, y contrató en junio a Gary Jiang, un ingeniero con casi 18 años de experiencia en Intel, como director del proyecto. Según estimaciones de la industria, la producción inicial de Terafab podría comenzar hacia fines de 2027, con producción a gran escala recién a partir de 2028.