Frutas maduras, etanol natural y murciélagos en un túnel de vuelo: la escena que podría parecer cómica fue en realidad un experimento pionero. Investigadores probaron que el alcohol ralentiza el vuelo y desordena la ecolocalización en murciélagos egipcios de la fruta. El estudio, publicado en 2010 y ahora distinguido con un Premio Ig Nobel, revela cómo los animales desarrollaron estrategias para esquivar frutas fermentadas y conecta con hipótesis evolutivas sobre chimpancés y humanos.
El experimento que hizo historia
Los investigadores Francisco Sánchez (Colombia), Mariana Melcón (Argentina) y Carmi Korine y Berry Pinshow (Israel) diseñaron un ensayo en condiciones de laboratorio con ocho murciélagos egipcios de la fruta.
Les dieron líquidos azucarados con y sin etanol (1%) y los hicieron volar en un túnel de siete metros. Con cronómetros y micrófonos registraron la velocidad y los clics de ecolocalización.
Los resultados fueron claros: con etanol, los vuelos tardaban entre tres y tres segundos y medio (contra dos sin alcohol) y los clics se volvían diez veces más desordenados, lo que comprometía la orientación.

Murciélagos, frutas y alcohol natural
Los murciélagos egipcios (Rousettus aegyptiacus) se alimentan de frutas jugosas en África y Medio Oriente. Pero esas frutas, al fermentar, alcanzan concentraciones de etanol superiores al 1%.
El estudio demostró que la ingesta, aunque ocasional, puede provocar riesgo de accidentes y mayor exposición a depredadores. La conclusión: los murciélagos desarrollaron aversión natural hacia frutas con alto contenido de alcohol como estrategia de supervivencia.
Conexión con la hipótesis del “mono ebrio”
La idea se inspira en el trabajo del biólogo Robert Dudley, que sostiene que algunos animales aprovechan el alcohol natural de las frutas, mientras otros lo evitan.
De hecho, en paralelo, Dudley y su equipo publicaron este año otro hallazgo: los chimpancés también ingieren alcohol de frutas fermentadas sin mostrar signos de embriaguez. El caso de los murciélagos refuerza la visión de que la relación entre alcohol y animales es más compleja y evolutiva de lo que parece.

Un reconocimiento que invita a pensar
El jurado de los Ig Nobel, premios que distinguen “logros que hacen reír y luego pensar”, destacó que el estudio ayuda a entender cómo los animales adaptan su metabolismo y comportamiento frente al etanol.
Para la argentina Mariana Melcón, experta en bioacústica:
“Cuando hicimos la experimentación buscamos dosis similares a las de frutas en la naturaleza. Obviamente no es lo mismo un túnel de vuelo que el campo, pero los resultados nos parecieron fascinantes. Ahora es un honor recibir este premio”.
Otros ganadores curiosos
La edición 2025 también reconoció estudios sobre vacas pintadas como cebras para evitar moscas, bebés expuestos al ajo durante la lactancia o la física de la salsa de pasta. En ese marco, el experimento de los murciélagos se destacó como uno de los más comentados.
Fuente: Infobae.