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Del salario bruto al sueldo real: la cruda realidad económica de los actores españoles

El brillo de las alfombras rojas y las cifras millonarias asociadas a algunas estrellas del cine suelen distorsionar la percepción que se tiene sobre la profesión de actor. Desde fuera, parece un mundo de sueldos desorbitados y estabilidad económica. Sin embargo, el actor español Fernando Ramallo ha decidido desmontar ese mito con cifras concretas y un ejercicio de transparencia que ha sorprendido a muchos.
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A través de un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, Ramallo explica cuáles son los salarios mínimos regulados por convenio —datos públicos recogidos en el Boletín Oficial del Estado— tanto para televisión como para cine. Y aunque las cifras brutas puedan parecer elevadas en un primer vistazo, la realidad cambia mucho cuando se analizan en profundidad.

Lo que se cobra en televisión

Según detalla, en televisión un actor protagonista tiene un salario mínimo de 10.263 euros al mes. Un secundario percibe 7.561 euros, mientras que un actor de reparto cobra alrededor de 5.781 euros mensuales.

El matiz clave está en la duración de los rodajes. Las series suelen grabarse entre cuatro y seis meses, lo que significa que esos ingresos no se extienden durante todo el año. Ramallo pone un ejemplo claro: un protagonista que trabaja cuatro meses en una serie ganaría 41.052 euros brutos.

Pero ahí no termina la cuenta. A esa cantidad hay que restarle aproximadamente un 15 % destinado al representante y cerca de un 30 % de IRPF. El resultado neto rondaría los 24.426 euros. Si se prorratea esa cifra teniendo en cuenta los periodos sin trabajo —que pueden durar uno o incluso dos años—, el salario mensual real “se te quedaría en unos 2.035 euros al mes”, explica el actor.

En el cine, cifras más altas pero más breves

En el ámbito cinematográfico, los mínimos legales son algo superiores. Un protagonista puede cobrar unos 11.351 euros al mes, un secundario 8.519 euros y un actor de reparto alrededor de 6.034 euros mensuales.

Sin embargo, una película suele rodarse en un mes o mes y medio. Es decir, los ingresos se concentran en un periodo muy corto, lo que vuelve a generar largos intervalos de inactividad.

Ramallo también señala que existe una gran diferencia entre los salarios mínimos y los cachés de intérpretes con mayor reconocimiento. Actores de nivel medio pueden llegar a cobrar entre 60.000 y 70.000 euros por película, dependiendo del presupuesto y la envergadura del proyecto.

La excepción de las superestrellas

Solo una minoría de figuras muy consolidadas del cine español alcanza cifras de entre 100.000 y 200.000 euros por película. Incluso en esos casos, no todos los proyectos mantienen ese nivel de remuneración.

Además, en producciones independientes con presupuestos reducidos —a veces inferiores al millón de euros— los salarios pueden estar muy por debajo del convenio, mediante acuerdos específicos entre productora y actor.

Una profesión inestable

El mensaje de Ramallo es claro: la actuación en España es una profesión marcada por la inestabilidad. Los ingresos pueden parecer elevados en periodos concretos, pero al distribuirlos en el tiempo y descontar comisiones e impuestos, la realidad económica se vuelve mucho más modesta.

Más allá de los focos y los titulares, el trabajo de actor implica meses sin rodajes, audiciones constantes y una gran incertidumbre laboral. Y aunque siempre habrá nombres que representen el éxito económico del sector, la mayoría de profesionales viven una situación muy distinta a la que suele imaginar el público.

Fuente: SensaCine.

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