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Ciencia

Del spam cuántico a las mentes cuánticas, y por qué la “mejor” revolución de la física recién está comenzando

El físico Paul Davies echa una mirada a los últimos cien años de la mecánica cuántica, la más disruptiva de las teorías en la historia de la ciencia moderna
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 6 minutos

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Se ha vuelto demasiado general la palabra “cuántico”. Hay computadoras cuánticas, sensores cuánticos e incluso refrigeradores cuánticos. La lista es interminable. ¿Tendremos lavadoras de ropa que sean cuánticas en el futuro próximo?

Si todo ese spam de lo cuántico te ha abrumado, tal vez te ayude el nuevo libro de Paul Davies: Quantum 2.0: The Weird Physics Driving a New Revolution in Technology (que en español sería Cuántica 2.0: la extraña física que impulsa la nueva revolución en la tecnología). Sí, está la palabra cuántica en el título, pero por las mejores razones. El libro comienza con un breve resumen de lo que significa la palabra y presenta en lenguaje sencillo la forma en que la mecánica cuántica cambió la ciencia en el último siglo y cómo seguirá cambiándola en el futuro.

Paul Davies es un físico teórico y director del Centro de Conceptos Fundamentales de la Ciencia en la Universidad Estatal de Arizona. Es un conocido comunicador de la ciencia que ha escrito más de 20 libros sobre temas como el origen de la vida y la naturaleza del tiempo.

Gizmodo conversó con Davies sobre todo este ruido de lo cuántico y cómo entender lo que ha aportado la mecánica cuántica a lo que entendemos del universo. Lo que sigue es un resumen de esa entrevista.

Gayoung Lee, Gizmodo: El título del libro de Cuántica 2.0. Eso implica que existe la cuántica 1.0. ¿Qué es? ¿Qué fue lo que dio lugar a la cuántica 2.0?

Paul Davies: Muy buena pregunta. El término técnico de la rama de la física cuántica de la que hablamos es la mecánica cuántica que comenzó en 1925. Es la teoría científica más exitosa de todas porque explicó la naturaleza de la materia, desde las partículas subatómicas hasta las estrellas. También llevó a la tecnología que conocemos y que compone gran parte del mundo moderno, como el láser, los microchips, las máquinas de resonancia magnética, la energía nuclear. Tu teléfono celular está lleno de componentes cuánticos.

Todo esto surgió de lo que llamamos cuántica 1.0, la mecánica cuántica desarrollada hace 100 años. El año pasado la UNESCO declaró que 2025 era el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología cuántica. Está claro que hay hoy una revolución cuántica nueva.

La distinción es esta: con la cuántica 2.0 es posible manipular partículas individuales, electrones o fotones, por ejemplo, y esculpir sus estados cuánticos de modo que la información quede codificada en las partículas y no en los dispositivos como los transistores.

G: Esta revolución parece que convierte a todo en cuántico. ¿Qué significa eso?

Davies: Bueno, si no es un ruco comercial – que por lo general sí lo es – uno no diría “necesitas una resonancia magnética cuántica”, aunque se use allí la mecánica cuántica. Ni dirías “construiremos una estación de energía nuclear cuántica” a pesar de que se usan principios cuánticos.

Sobre la cuántica 2.0, en general, la palabra cuántica es la firma que indica que algo está aprovechando el mundo subatómico. No es solo un nombre porque significa que se manipula la física cuántica en formas que no son triviales.

G: En términos estrictos, la cuántica y sus efectos influyen en todo lo que hay en el universo, pero también muchas veces está en conflicto con la realidad observable. Parecería que la ciencia no sabe exactamente cómo se relacionan ambas cosas y, sin embargo, si tenemos cuántica 2.0 significa que usamos esas ideas poco claras para crear cosas tangibles.

D: La mecánica cuántica está llena de paradojas y conceptos extraños que no se condicen con el mundo cotidiano. En lo diario hay cosas como mesas y sillas que suponemos que existen independientemente de que las midamos o miremos. Pero en el nivel atómico no es así.

Una partícula, un electrón, no tiene un conjunto de propiedades antes de que se lo mida. Si antes de medirlo te preguntas si la partícula tiene una posición y un movimiento, la respuesta es que no podrás saberlo porque ni siquiera en la naturaleza se sabe qué propiedades tiene la partícula.

La gran dificultad es la interfaz entre ese mundo confuso de la cuántica donde las cosas no existen en estados definidos y el mundo cotidiano donde todo parece ser una realidad única y concreta. Incluso después de 100 años los físicos no logran interpretarlo. Sigue siendo un problema que deberá resolver la próxima generación de físicos.

G: Su libro ofrece muchos ejemplos de lo que la ciencia cuántica ha dejado como marca en la ciencia. ¿Hay algo en particular que quiera destacar?

D: Hay un capítulo entero dedicado a la biología cuántica. Erwin Schrödinger, uno de los fundadores de la mecánica cuántica, vio en 1925 que en unos años más la mecánica cuántica explicaría la naturaleza de la materia, desde las partículas subatómicas a las estrellas. Pero la materia viva parecía tener leyes propias. Para el físico la vida es un milagro.

En 1943 Schrödinger dio una serie de conferencias llamadas “¿Qué es la vida?” Esperaba que la potente naturaleza de la mecánica cuántica lograra explicar lo extraño de la materia viva, pero se mantenía abierto a la posibilidad de que en la materia viva hubiera algo más allá de la mecánica cuántica, así como una nueva ley de la física.

En los últimos años se toman en cuenta efectos como la superposición y el entrelazamiento, o incluso el procesamiento de información cuántica, en organismos vivos. Yo me mantengo en el escepticismo, pero resulta intrigante. ¿Podrían las aparentemente milagrosas capacidades de la vida consistir en el aprovechamiento de un tipo profundo de mecánica cuántica?

G: Su libro dice en el inicio que la cuántica es “la ciencia que  nos dio la IA”. ¿Cómo es eso?

D: Hay dos aspectos en ello. La IA tal como la conocemos y la posibilidad de lo que yo llamo inteligencia artificial cuántica, que podría ser un salto mayor o incluso algo más disruptivo. En respuesta a tu pregunta, la IA es en realidad el resultado de procesar muy rápidamente información a escala muy grande. Si te sentaras e intentaras entender la cantidad de dispositivos cuánticos que participan en la IA, habría cientos de componentes que fundamentalmente dependen de la mecánica cuántica y sus principios.

Pero la IA cuántica tendría un tipo de consciencia muy distinta de nuestra parte porque vería todas las posibles realidades a la vez, según la mecánica cuántica. También podría vagar libremente por el espacio de infinitas posibilidades y captarlo todo a la vez. No sería solo una súpermente, sino una súpermente realmente de otro mundo.

G: Si la cuántica 1.0 iba más allá de los límites y la cuántica 2.0 manipula los sistemas cuánticos, ¿cómo sería la cuántica 3.0? ¿Sería algo alentador o aterrador?

D: Interesante pregunta, que nunca me hicieron. Pero se me ocurre que surge de la respuesta que di sobre la IA cuántica. Hay gente entusiasmada sobre la posibilidad de la interfaz mente-máquina. Me resultan intrigantes, por ejemplo, los cascos con sensores magnéticos cuánticos que pueden medir campos magnéticos diminutos y cambiantes en tu cerebro, en alta resolución. Quizá, refinando eso, literalmente se puedan leer los pensamientos de quien lleva el casco en la cabeza.

La cuántica 3.0 podría ser entonces lo que pudiera crear una interfaz entre nuestros cerebros y las computadoras cuánticas. Los observadores humanos estamos limitados a ver una diminuta fracción del universo, pero con eso podríamos sondear otras realidades posibles. Eso sería la cuántica 3.0, intrigante y alentadora por igual. Falta mucho para eso.

G: Esos ejemplos muestran que la ciencia cuántica está ligada a cosas que definen nuestra condición humana, como la consciencia o los deseos personales e intelectuales.

D: Sin duda, desde el 18900 – la palabra “cuántico” se formó en 1899 – hubo la sensación de que aunque no lo sabemos todo sobre el mundo, lográbamos entender los fundamentos conceptuales, que el mundo consiste en partículas materiales que son reales y existen.

El gran impacto de la mecánica cuántica es que las observaciones no revelan la realidad sino que la crean. Es algo muy extraño, como si observar hiciera que exista la realidad concreta que estás observando.

Eso es lo que ha  logrado este siglo de mecánica cuántica. Transformó nuestra comprensión de lo que significa que algo exista, lo que significa que algo tenga propiedades, y la relación entre el observador y lo observado. Son problemas sin resolver. No hay consenso sobre esto. También la próxima generación de físicos tendrá que resolverlo.

Quantum 2.0: The Weird Physics Driving a New Revolution in Technology, se publicó en el Reino Unido el 29 de noviembre de 2025, y está disponible en todo el mundo desde febrero de 2026 a través de The University of Chicago Press.

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