La salud visual en riesgo
En España, la salud ocular se ha convertido en una preocupación creciente, especialmente entre la población de más de 60 años. Estudios recientes indican que más de la mitad de las personas de entre 60 y 70 años presentan síntomas asociados a las cataratas, una condición que afecta la transparencia del cristalino, la lente natural del ojo. Este deterioro se traduce en visión borrosa, sensibilidad exagerada a la luz y, en ocasiones, visión doble, lo que dificulta actividades cotidianas como conducir, especialmente de noche.
El impacto de este problema se refleja en las cifras: en los últimos años se han realizado más de 525.000 intervenciones quirúrgicas para corregir las cataratas, un dato que evidencia tanto la alta incidencia como la creciente concienciación sobre la detección temprana de esta afección. Por otro lado, aproximadamente un 3% de la población española, es decir, cerca de un millón de personas, convive con el glaucoma, una enfermedad que puede deteriorar irreversiblemente el nervio óptico. Esta situación demanda no solo intervenciones médicas, sino también estrategias preventivas que permitan mejorar la calidad de vida de quienes están en riesgo.
El poder de la luteína
Entre las diversas alternativas para fortalecer la salud visual, destaca la luteína, un pigmento de tonalidad amarillenta estrechamente relacionado con el betacaroteno y la vitamina A. La luteína se encuentra de manera natural en el ojo, concentrada en áreas clave como la mácula y la retina, donde actúa como un filtro protector contra la luz dañina. Además de contribuir a mantener la claridad visual, este nutriente ha demostrado ser eficaz en la mejora de la visión nocturna, ayudando a quienes sufren de ceguera nocturna, una condición que dificulta ver con claridad en ambientes con poca iluminación.
Los beneficios de la luteína no se limitan únicamente a la salud ocular. Diversos expertos señalan que su consumo regular puede contribuir a la prevención del glaucoma, una enfermedad con un componente hereditario que, de no ser controlado, puede causar daños permanentes en el nervio óptico. Asimismo, se ha relacionado con efectos positivos en la prevención de ciertos tipos de cáncer y en el mantenimiento de las funciones cognitivas en personas de edad avanzada.
Para obtener una ingesta adecuada, es recomendable incluir en la dieta alimentos ricos en luteína, tales como las yemas de huevo, las espinacas, la col rizada, el maíz, el pimiento naranja, el kiwi, las uvas, el calabacín y la calabaza. Además, quienes opten por suplementos de esta vitamina deberán considerar administrarlos de forma oral, preferiblemente acompañados de grasas saludables como aceite de oliva o nueces, para potenciar su absorción. Estudios sugieren que un consumo prolongado durante al menos tres meses, con dosis superiores a 5 mg y hasta 20 mg, combinado con otros carotenoides, puede ofrecer beneficios significativos, especialmente en la prevención de la degeneración macular asociada a la edad.
Fuente: Cope.