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Ciencia

Descubren en China un hongo de casi medio metro cuyo origen podría remontarse al apocalipsis de los dinosaurios

Los científicos acaban de descubrir una nueva especie de hongos, la más grande que se conoce entre los Ascomycota phylum, que podría haberse alimentado de las selvas que morían tras la masiva extinción de Chicxulub.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Cuando el infame asteroide Chicxulub colisionó con la Tierra hace unos 65 millones de años, sobrevino un invierno cataclísmico de impacto en todo el planeta. Eso representó todo un banquete para los hongos dispuestos a devorar la materia muerta tras el masivo evento de extinción en el Cretácico-Paleógeno. Ya existían algunos de los antiguos hongos “zombis” parasitarios durante el Cretácico, pero ahora unos investigadores de China encontraron evidencia de que en respuesta al impacto del Chicxulub surgió una nueva familia de especies fúngicas.

Es un hongo monstruo, gigantesco, de casi 50 centímetros de alto, que pesa unos 2,20 kilogramos. Lo encontró un equipo internacional de micólogos, botánicos e investigadores de otras disciplinas en las selvas de la provincia de Yunnan en el sur de China. Esta especie recién descubierta, miembro del orden Xylariales que consume madera muerta, se ha denominado Dianjunus rex (D. rex) en honor a su gran tamaño y su prehistórico origen.

La especialista en micología Indunil Senanayake y sus coautores desarrollaron una técnica de “reloj molecular” para evaluar cuándo apareció el D. rex, comparando su genoma con el ADN de cientos de hongos diferentes cuya línea de tiempo está bien documentada. Según su nuevo estudio publicado en Frontiers in Fungal Biology, el Dianjunus rex parece haberse originado hace unos 65 millones de años.

“Eso presenta una posibilidad intrigante. Tras la extinción masiva las selvas pasaron por drásticos cambios como la disponibilidad repentina de gran cantidad de material vegetal muerto, y para los hongos que se alimentan de madera en descomposición, eso podría haber creado nuevas oportunidades ecológicas”, declaró Senanyake.

El gran hongo

Antes de que se descubriera el D. rex el récord del hongo más grande de Ascomycota, gran filo fúngico que incluye a toda la nueva familia fúngica de la especie, Dianjunaceae, y su orden Xylariales, desarrollaban cuerpos de unos 20 a 30 cm. de altura. El hecho de que se encontrara al D. rex en actividad decenas de millones de años después en los densos bosques de coníferas cercanos a Damaidi y Yipinglang en la provincia de Yunnan y en la selva tropical de Nanbang, ofrece indicios del nicho ecológico que formó este hongo.

D Rex Fungus Multiple Images Asia
El imponente D. rex en su hábitat natural y en el laboratorio. Crédito: Song et al. / Frontiers.

“El cuerpo que se eleva por sobre la vegetación y los residuos tendría mejor oportunidad de dispersar esporas con el viento en los densos bosques. Pero una estructura tan grande requiere de una importante inversión de energía, lo que sugiere que la estrategia probablemente evolucionó sólo allí donde los beneficios ecológicos pesaran más que los costos”, especula Senanayake.

Genéticamente la especie conocida más cercana al D. rex es Graphostroma platystoma, un hongo gomoso de color negro como la brea que crece en las ramas de los árboles secos y en otras maderas en el hemisferio norte. Senanayake y sus colegas hallaron evidencia genómica de que el D. rex produce varias enzimas de carbohidratos activos que sospechan ayudan a descomponer la materia vegetal más dura de manera eficiente requiriendo bajo mantenimiento metabólico para seguir alimentándose.

Las esporas guardan secretos

Según Senanayake, profesora adjunta del Banco Germplasm de Especies Silvestre del Instituto de botánica Kunming de China, el D. rex tal vez sea solo el inicio de nuevos descubrimientos de hongos en las selvas subtropicales de la nación asiática. Por el tamaño del D rex se puede imaginar que se destacaba durante el trabajo de campo del equipo en Yunan, que lo detectó creciendo en las gruesas raíces de un roble corchero chino.

“Esta región combina una excepcional heterogeneidad de hábitat, estabilidad climática y complejas interacciones bióticas que promueven la diversificación de los hongos. Históricamente la diversidad de hongos en estos ecosistemas se ha subestimado por las dificultades logísticas para tomar muestras, la naturaleza estacional y críptica de la fructificación, y el énfasis histórico en los hongos con importancia económica”, dijo Senanayake.

Dicho esto, el D rex ha demostrado ser un “cuerpo fúngico tan extremo”, dice Senanayake, que resulta difícil imaginar que no se siga investigando qué otros hongos desconocidos hay en Yunnan.

“Este descubrimiento ilustra que todavía hay mucha biodiversidad fúngica por descubrir en las selvas y bosques de Asia oriental”, afirmó la micóloga.

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