De los posibles escenarios que aparecen
en la mayoría de obras de ciencia ficción sobre el final de nuestra especie,
nadie había pensado en la posibilidad de que un ejército de cangrejos mutantes
con la capacidad de clonarse podrían hacerse con el planeta. Esta última parte
ha dejado de ser ficción.
Tal y como suena, aunque con una técnica
muy diferente a la utilizada en laboratorios, el cangrejo marmóreo tiene un
tipo de mutación que le permite clonarse a sí mismo, según informa en un
artículo el New York Times. Al parecer, los investigadores están estudiando una
especie femenina conocida por su gran tamaño, una que “simplemente no
existía” hace 25 años. Alucinante.
Según cuenta el medio, la historia de
esta especie se hizo popular a través de los propietarios de varios acuarios debido
al tamaño y capacidad para depositar grandes cantidades de huevos, “a medida
que se hicieron más populares, los dueños estaban cada vez más perplejos. El
cangrejo parecía estar poniendo huevos sin aparearse”.
Ok: asexually reproducing lady crayfish clones are actually going to be how the world ends. I defy any of you to say you saw this coming. "For 20 yrs these crayfish have been multiplying like Tribbles. People start out w/one & a year later they have 200." https://t.co/5Otxmm00VP
— Mar Hicks (@histoftech) February 6, 2018
La llegada de un grupo de investigadores
y los primeros análisis no dejaban dudas. La especie tenía una mutación
genómica que les había permitido convertirse en una plaga en muy poco tiempo.
Si bien el llamado cangrejo de río nunca
se ha visto en la naturaleza en Estados Unidos, es muy popular entre los
aficionados. Algunos estados o la misma Unión Europea prohibió que la especie fuera
producida, distribuida o liberada en la naturaleza. En Madagascar, donde el
cangrejo de río está prosperando, se dio la voz de alerta por el tamaño que
estaba adquiriendo la población.
Los investigadores han advertido que
existen una serie de ventajas por el hecho de ser un clon, el principal: no
producen más que crías fértiles, lo que permite que exploten sus poblaciones a
niveles nunca vistos. De hecho, y según los investigadores, “no está claro
durante cuánto tiempo podrá prosperar esta población convertida en plaga”. [New York Times]