Un buceador bajau pesca bajo el agua con una lanza.
Image: Melissa Ilardo.

Los bajau de Malasia y Filipinas son famosos por sus habilidades para bucear sin equipos especiales, trabajando en turnos de hasta ocho horas buscando peces y otras criaturas marinas. Sus sesiones subacu√°ticas pueden durar hasta dos minutos seguidos, acumulando diariamente hasta cinco horas conteniendo la respiraci√≥n. Un nuevo estudio afirma que estas haza√Īas impresionantes no son el resultado de mucho entrenamiento, sino simplemente un buen ejemplo de c√≥mo trabaja la selecci√≥n natural, que en este caso ha dotado a los bajau con un bazo anormalmente grande.

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Los bajau son una peque√Īa comunidad del sudeste de Asia que vive en Malasia, el archipi√©lago de Jol√≥ en Filipinas, Borneo y las islas orientales de Indonesia. Algunos grupos de bajau llevan un estilo de vida tradicional, viviendo en casas flotantes o caba√Īas de madera apoyadas sobre el agua sobre pilotes de madera. Conocidos como ‚Äún√≥madas del mar‚ÄĚ, los bajau son buceadores de estilo libre formidables que se han dedicado a pescar y bucear durante miles de a√Īos. Hoy en d√≠a los bajau usan equipos rudimentarios, como m√°scaras y arpones hechos a mano, en su b√ļsqueda de peces, langostas y pulpos.

Las casas sobre el agua de los bajau.
Photo: Melissa Ilardo.

Su habilidad de permanecer sumergidos durante per√≠odos prolongados ha sido muy documentada, lo que incentiv√≥ a investigadores de la Universidad de Copenhage, Dinamarca, y de la Universidad de California‚ÄďBerkeley a estudiarla. Los resultados de su investigaci√≥n, publicados en Cell Press, sugieren que sus bazos inusualmente grandes son el resultado de una mutaci√≥n gen√©tica y no es un fen√≥meno relacionado a su estilo de vida. Es un ejemplo de la selecci√≥n natural trabajando en humanos modernos, y las ideas derivadas de este estudio podr√≠an influenciar la creaci√≥n de nuevos tratamientos para trastornos respiratorios.

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Un bajua bajo el agua.
Photo: Melissa Ilardo.

A primera vista, el bazo no pareciera ser un √≥rgano que pueda ayudar a contener la respiraci√≥n. Sus funciones principales son filtrar la sangre como parte del sistema inmunol√≥gico, combatir las bacterias y reciclar los gl√≥bulos rojos. Pero tambi√©n juega un papel importante durante la escasez de ox√≠geno, es decir, en momentos como cuando contenemos la respiraci√≥n durante un largo per√≠odo de tiempo. Cuando dejamos de respirar, nuestros cuerpos llevan a cabo una serie de cambios fisiol√≥gicos: el ritmo card√≠aco se ralentiza, los vasos sangu√≠neos de las extremidades se contraen y el bazo reduce su tama√Īo. Al contraerse, el bazo libera gl√≥bulos rojos oxigenados, lo que supone un suministro de ox√≠geno adicional al torrente sangu√≠neo. Y mientras m√°s grande sea el bazo, m√°s sangre ser√° oxigenada.

Tras descubrir que esto se relacionaba con la capacidad de contener la respiraci√≥n de forma prolongada, Melissa Ilardo, investigadora principal del estudio, llev√≥ una m√°quina port√°til de ultrasonido al sudeste de Asia para medir el tama√Īo de los bazos de los bajau. Algo bastante extra√Īo, seg√ļn la investigadora.

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‚ÄúB√°sicamente, aparec√≠ en la casa del jefe de la aldea, esta extra√Īa mujer extranjera [refiri√©ndose a s√≠ misma], preguntando sobre bazos con una m√°quina de ultrasonido en la maleta‚ÄĚ, dijo Ilardo en sus declaraciones oficiales al publicar el estudio, a√Īadiendo que ‚Äúson las personas m√°s acogedoras y abiertas a los extra√Īos que he conocido en mi vida‚ÄĚ.

Los resultados de los ultrasonidos revelaron que los bajau, efectivamente, tienen bazos m√°s grandes de lo normal, e incluso m√°s grandes que los de sus poblaciones vecinas. Al principio, esto se atribuy√≥ a las diferencias en en el acondicionamiento f√≠sico y en las respuestas fisiol√≥gicas, pero el tama√Īo de los bazos de los bajaus que bucean y los que no bucean no var√≠a, lo que sugiere que sucede algo diferente. Algo gen√©tico.

Photo: Melissa Ilardo.

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Para la siguiente fase del estudio los investigadores llevaron a cabo un an√°lisis gen√©tico, y descubrieron m√°s de dos docenas de mutaciones gen√©ticas, o variantes, entre los bajau que eran distintas a las de otras dos poblaciones, los saluan y los chinos han. Un gen conocido como PDE10A fue asociado con el bazo agrandado. Los cient√≠ficos que trabajan con ratones conocen muy bien este gen, dado que regula la hormona tiroidea que controla el tama√Īo de... s√≠, el bazo.

Es importante destacar que el tama√Īo del bazo no es el √ļnico aspecto que influye en la habilidad de contener la respiraci√≥n de forma prolongada. Los buceadores usan varias t√©cnicas respiratorias para prolongar sus per√≠odos bajo el agua, lo que tambi√©n podr√≠a explicar sus habilidades excepcionales al bucear. Sin embargo, no deja de ser un hallazgo intrigante.

‚ÄúEn general, nuestros resultados sugieren que los bajau han experimentado adaptaciones √ļnicas asociadas con el tama√Īo del bazo y sus experiencias al bucear, a√Īadiendo as√≠ un nuevo ejemplo a la lista de adaptaciones gen√©ticas fascinantes que los humanos han experimentado en la historia evolutiva reciente‚ÄĚ, concluyen los autores en su estudio.

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Esta no es la primera vez que los cient√≠ficos han documentado la selecci√≥n natural trabajando en humanos modernos. En el a√Īo 2017, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Texas, Estados Unidos, descubrieron mutaciones gen√©ticas entre personas del Tibet que les permite vivir en la meseta tibetana, que tiene una elevaci√≥n de hasta 4500 metros. Sorprendentemente, una de estas variaciones fue heredada de un grupo de humanos extinto conocido como los denisovanos, una especie hermana de los neandertales. Entonces, si bien la adopci√≥n de nuevos rasgos que ofrecen ventajas en ciertas condiciones son el resultado de la mutaci√≥n y la selecci√≥n natural (como es el caso de los bajau), tambi√©n podr√≠an introducirse nuevos rasgos mediante el cruce, y la retenci√≥n (gracias a la selecci√≥n natural) de una nueva caracter√≠stica beneficiosa.

Aunque ambos estudios describen las adaptaciones respiratorias de humanos vivientes, la naturaleza de estas adaptaciones son cualitativamente diferentes. Mientras que la hipoxia afecta a las personas que viven en entornos con poco ox√≠geno (es decir, a grandes altitudes), los bajau trabajan en condiciones en las que sencillamente no se puede respirar. Para los buceadores bajau, la falta de ox√≠geno es mucho m√°s grave, por lo que en lugar de la hipoxia lo que los afecta es una especie de apena del sue√Īo. Es por esto que los investigadores creen que su hallazgo puede ser utilizado para desarrollar nuevos tratamientos para la hipoxia y para los des√≥rdenes del sue√Īo.

A los humanos nos gusta pensar que somos inmunes a la selección natural, pero este estudio demuestra que no es así.

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‚ÄúCreo que es fascinante ver cu√°n extraordinaria es esta poblaci√≥n. Podemos pensar que son casi superhumanos que viven entre nosotros con estas capacidades extraordinarias‚ÄĚ, dijo Ilardo. ‚ÄúPero tambi√©n pienso que la selecci√≥n natural es mucho m√°s poderosa de lo que a veces imaginamos‚ÄĚ.

Los investigadores est√°n muy entusiasmados de compartir sus hallazgos con los bajau que participaron en el estudio.

‚ÄúQuer√≠a asegurarme de que entender√≠an la ciencia detr√°s de lo que hac√≠amos, para que no solo pensaran que solo les iba a tomar sus medidas y me olvidar√≠a de ellos. Tenemos planes de regresar a la comunidad para explicarles los resultados‚ÄĚ, dijo Ilardo. ‚ÄúSon exploradores, as√≠ que creo que son muy curiosos y quieren saber m√°s sobre el mundo, incluso sobre su propia biolog√≠a‚ÄĚ. [Cell Press]