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Ciencia

Descubrieron en Perú una estructura anterior a las pirámides y su origen desafía lo que creíamos sobre las primeras civilizaciones

Una plaza circular descubierta en Perú demuestra que algunas comunidades andinas ya podían organizar grandes construcciones ceremoniales cuando las pirámides de Egipto todavía no existían.
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En lo alto de una colina del norte de Perú, un círculo de enormes piedras permaneció durante miles de años como una pieza aparentemente aislada del paisaje. Sin embargo, las excavaciones revelaron que no se trataba de una formación natural ni de una obra reciente: era un monumento construido hace aproximadamente 4.750 años.

El descubrimiento amplía el mapa de las primeras grandes construcciones humanas y vuelve a colocar a América del Sur en el centro de una historia que durante mucho tiempo estuvo dominada por Egipto, Mesopotamia y Europa. Al igual que ocurrió con otros descubrimientos arqueológicos latinoamericanos, la plaza demuestra que las sociedades precolombinas alcanzaron niveles de organización mucho antes de lo que se creía.

Una plaza andina construida antes que las pirámides

La estructura fue localizada en el sitio arqueológico de Callacpuma, dentro de la cuenca de Cajamarca. Los trabajos comenzaron en 2018 y fueron dirigidos por Jason Toohey, Patricia Chirinos Ogata y Melissa Murphy, junto con especialistas y estudiantes de Perú y Estados Unidos.

El misterio latinoamericano que supera a Egipto: descubren una construcción más antigua que las pirámides
© gob.pe.

Las pruebas de radiocarbono situaron la construcción inicial alrededor del año 2750 a. C., durante el periodo Precerámico Tardío. Esto significa que el monumento habría sido levantado aproximadamente un siglo antes que la Gran Pirámide de Guiza y en una época cercana a las principales fases constructivas de Stonehenge.

El hallazgo se suma a una larga serie de evidencias que obligan a reconsiderar el desarrollo de las antiguas culturas andinas. Mucho antes del surgimiento de los incas y de otros grandes Estados sudamericanos, ya existían comunidades capaces de reunir trabajadores, transportar grandes piedras y ejecutar una obra compartida.

Según el estudio publicado en Science Advances, la plaza mide aproximadamente 18 metros de diámetro y está formada por dos muros concéntricos. Sus constructores colocaron verticalmente grandes bloques megalíticos mediante una técnica que no se había documentado anteriormente en esa región de los Andes.

El monumento fue levantado por una sociedad sin Estado

La edad de la plaza no es lo único que sorprendió a los investigadores. La construcción apareció en una época en la que los habitantes del valle todavía llevaban una forma de vida basada principalmente en la caza y la recolección, aunque posiblemente ya comenzaban a cultivar algunas plantas y domesticar animales.

No había un imperio, una administración centralizada ni una élite política comparable con las que siglos después controlarían los Andes. A pesar de ello, la comunidad consiguió realizar una obra que exigía planificación, cooperación y una cantidad considerable de trabajo.

Esta circunstancia cambia la interpretación del monumento. Callacpuma no parece haber sido el proyecto de un gobernante poderoso, sino el resultado de un esfuerzo colectivo. La plaza probablemente funcionaba como un lugar ceremonial y de reunión donde distintos grupos podían encontrarse, participar en rituales y reforzar sus vínculos sociales.

El misterio latinoamericano que supera a Egipto: descubren una construcción más antigua que las pirámides
© gob.pe.

Los arqueólogos recuperaron carbón vegetal, pequeñas piedras trabajadas y objetos de cuarzo dentro de la estructura. Estos materiales permitieron fechar sus diferentes etapas de utilización. En cambio, la ausencia de cerámica en los niveles más antiguos confirmó que la primera construcción correspondía a una sociedad precerámica.

El descubrimiento también recuerda que las grandes obras americanas no comenzaron con las civilizaciones más conocidas. Mucho antes de las ciudades incas o mayas, diferentes comunidades ya estaban experimentando con espacios públicos, como demuestran otros centros urbanos tempranos de América Latina.

Un círculo de piedras que sobrevivió a varios mundos

La plaza no fue abandonada después de su primera etapa. La investigación identificó remodelaciones y actividades posteriores, señal de que Callacpuma conservó su importancia durante generaciones. El lugar pudo convertirse en un punto de referencia para comunidades que todavía no vivían en grandes ciudades, pero compartían ceremonias, creencias y formas de entender el territorio.

Su diseño circular tampoco habría sido casual. Esta clase de arquitectura favorecía la reunión de personas alrededor de un espacio central, sin conceder una posición claramente dominante a uno de los participantes. Para los especialistas, la forma pudo reflejar el carácter comunitario de las ceremonias celebradas allí.

El misterio latinoamericano que supera a Egipto: descubren una construcción más antigua que las pirámides
© gob.pe.

Aunque todavía no se conoce con precisión qué rituales se practicaban, la plaza demuestra que la arquitectura monumental pudo surgir antes que los Estados jerarquizados. Las personas no necesitaban faraones ni ejércitos permanentes para transformar el paisaje: una creencia compartida también podía movilizar a toda una comunidad.

El sitio se incorpora así a la extensa lista de enigmas arqueológicos de Sudamérica, desde los túneles ocultos bajo antiguas ciudades hasta los vestigios incas encontrados en regiones selváticas. Sin embargo, Callacpuma pertenece a un tiempo mucho más remoto.

Cuando las pirámides egipcias aún no formaban parte del horizonte y los grandes imperios de América estaban a miles de años de aparecer, un grupo de personas se reunió en una colina de Cajamarca y comenzó a levantar un círculo de piedras. Casi cinco milenios después, aquella plaza sigue recordándonos que algunas de las primeras páginas de la civilización también fueron escritas en los Andes.

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