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Ciencia

Detectan moléculas clave para la vida en una estrella en formación a 1300 años luz de la Tierra

Astrónomos descubren compuestos orgánicos complejos en un sistema estelar en pleno desarrollo, lo que podría cambiar lo que sabemos sobre los orígenes de la vida en el universo
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Un grupo de astrónomos ha dado con una pista fundamental para comprender cómo podrían surgir las condiciones para la vida más allá de la Tierra. En el sistema de una estrella en formación situada a unos 1300 años luz, en la constelación de Orión, los científicos detectaron nada menos que 17 moléculas orgánicas complejas, algunas nunca antes vistas en un entorno como este.

La estrella en cuestión se llama V883 Orionis, y es una protoestrella extremadamente joven: tiene apenas medio millón de años. Todavía no ha iniciado la fusión nuclear en su núcleo, pero ya está rodeada por un disco de gas y polvo donde, en el futuro, podrían nacer planetas. Es justamente en ese disco, que actúa como una incubadora cósmica, donde el equipo internacional logró identificar compuestos orgánicos que suelen asociarse con procesos biológicos.

Entre ellos destacan el etilenglicol y el glicolonitrilo, sustancias relacionadas con la formación de aminoácidos y nucleobases, los bloques fundamentales del ADN y ARN. Que estos compuestos estén presentes en una etapa tan temprana del desarrollo estelar es una novedad que podría reescribir lo que creemos saber sobre los orígenes químicos de la vida.

Cómo lo descubrieron y por qué es importante

Radiotelescopio Alma
© ESO/B. Tafreshi (twanight.org), CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons

El hallazgo fue posible gracias al radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado en el desierto de Atacama, en Chile. Este potente instrumento detecta las firmas químicas que emiten las moléculas cuando interactúan con la radiación en regiones frías del espacio. En este caso, logró captar señales de al menos 17 compuestos complejos presentes en el entorno de V883 Orionis.

El estudio, liderado por Abubakar Fadul, del Instituto Max Planck de Astronomía, fue publicado en la revista Astrophysical Journal Letters. Sus resultados apuntan a que los ingredientes químicos de la vida no aparecen de manera tardía, como se pensaba, sino que podrían estar presentes incluso antes de que los planetas terminen de formarse.

Una de las implicancias más impactantes del hallazgo es que refuta la hipótesis del “reinicio químico”. Durante años se creyó que las intensas explosiones de gas y radiación en las fases tempranas de una estrella destruirían cualquier molécula compleja que se hubiera formado previamente. Pero este descubrimiento indica lo contrario: esas moléculas pueden sobrevivir e incluso enriquecerse antes y durante la formación del sistema planetario.

¿Qué relación tiene esto con el origen de la vida?

Muchos de los compuestos detectados en V883 Orionis, como el glicolonitrilo, están implicados en la formación de glicina, alanina y adenina, elementos esenciales en la biología terrestre. De hecho, algunos de estos mismos compuestos ya han sido hallados en meteoritos o cometas del Sistema Solar, reforzando la hipótesis de que la Tierra primitiva fue “sembrada” con materia orgánica del espacio.

Lo novedoso ahora es que esas moléculas no se forman necesariamente en planetas ya maduros, sino en las fases iniciales de los sistemas estelares. Y no solo eso: pueden quedar atrapadas en el polvo y el hielo, y liberarse cuando una protoestrella emite suficiente radiación como para calentar su entorno.

Fadul explicó que “esas ráfagas de energía son lo bastante potentes como para calentar el disco, derretir el hielo y liberar compuestos que, de otro modo, estarían ocultos”. Lo mismo ocurre con los cometas cuando se acercan al Sol: al sublimarse su superficie helada, liberan moléculas que han permanecido encapsuladas por millones de años.

Una química compleja y quizás universal

El estudio también destaca un nuevo enfoque: no todas las moléculas orgánicas complejas tienen que formarse desde cero. Muchas se originan en granos de polvo helado, se combinan en etapas iniciales del proceso estelar y viajan a través del tiempo y el espacio como ingredientes ya “listos” para incorporarse a planetas, cometas y asteroides.

Tushar Suhasaria, otro de los investigadores, subrayó que incluso el etilenglicol, uno de los compuestos detectados, podría formarse cuando otras moléculas como la etanolamina son irradiadas por luz ultravioleta. Este tipo de rutas químicas indica que el cosmos está lleno de reactores naturales donde la complejidad orgánica no es una excepción, sino quizás una norma.

A futuro, el equipo planea extender sus observaciones a otros sistemas jóvenes para confirmar si este patrón es común. También buscan analizar otras longitudes de onda para identificar compuestos más complejos que podrían haberse pasado por alto.

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