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Espacio

Detectan una colisión cósmica tan grande que rompe las reglas de la física

¿Estamos ante una nueva clase de objetos cósmicos que desafían las reglas del universo? El fenómeno, bautizado GW231123, esconde más de una sorpresa
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Un evento violento y masivo ocurrido a miles de millones de años luz está reescribiendo lo que la ciencia creía saber sobre los agujeros negros. Por primera vez, astrónomos han captado una colisión entre dos objetos tan pesados y extraños que ni siquiera deberían existir según las teorías actuales. Esta fusión, registrada por un sistema de detectores de ondas gravitacionales, no solo establece un nuevo récord de masa, sino que plantea incógnitas sobre su origen, velocidad de rotación y evolución.

Un choque invisible que sacudió el tejido del universo

Colision Record De Dos Agujeros Negros
© BoliviaInteligente – Unsplash

A simple vista, el espacio profundo parece un vacío silencioso. Pero bajo esa calma aparente se esconden los eventos más violentos del cosmos. Uno de ellos fue detectado recientemente por LIGO, el observatorio estadounidense capaz de captar las ondas gravitacionales, esas ondulaciones minúsculas del espacio-tiempo que Einstein predijo hace más de un siglo. Lo que LIGO registró no fue cualquier sacudida cósmica, sino la fusión de dos agujeros negros que juntos superan las 230 veces la masa del Sol.

Este choque, denominado GW231123, es ahora la mayor colisión de agujeros negros jamás observada. Y lo más inquietante es que sus protagonistas no encajan con las explicaciones que la ciencia tiene hasta hoy sobre cómo se forman estos objetos.

Una fusión que no debería haber ocurrido

En teoría, los agujeros negros se forman cuando estrellas muy masivas colapsan al final de su vida. Pero hay un rango de masas —conocido como “brecha de masa”— en el que, supuestamente, no deberían existir agujeros negros formados por este proceso. Y sin embargo, los dos objetos que chocaron en GW231123 caen justo en ese rango: uno de aproximadamente 100 masas solares, y el otro de unas 140.

Para los astrónomos, esto sugiere un escenario diferente: estos agujeros negros no nacieron directamente de estrellas, sino que son producto de fusiones anteriores. Es decir, una reacción en cadena de colisiones cósmicas que fue generando objetos cada vez más masivos. Esto explicaría tanto sus enormes tamaños como su velocidad de rotación, que también resultó ser inusualmente alta.

Una danza rápida y caótica en el espacio profundo

Caos En El Universo Causado Por Una Colision De Agujeros Negros
© NASA Hubble Space Telescope – Unsplash

La mayoría de las fusiones detectadas hasta ahora mostraban agujeros negros con rotaciones moderadas. Pero en GW231123, ambos objetos giraban casi al límite físico de lo posible, como si hubieran heredado el impulso de múltiples colisiones anteriores. Esta característica refuerza la idea de que estamos ante una generación posterior de agujeros negros: no recién nacidos, sino ya reciclados varias veces.

“Estos giros tan extremos son difíciles de modelar y podrían ser la pista clave para entender cómo se forman realmente estos objetos”, explicó Sophie Bini, investigadora del Instituto de Tecnología de California (Caltech).

¿Un caso aislado o la punta del iceberg?

Aunque GW231123 es el más masivo, no es el primer caso desconcertante. Eventos similares, aunque más pequeños, ya habían hecho tambalear las explicaciones estándar. Lo que cambia ahora es la magnitud. Si este tipo de colisiones se vuelve frecuente, podría significar que hay toda una población de agujeros negros “intermedios” que hasta ahora nos eran invisibles.

Además, las ondas gravitacionales abren una vía de observación única: como los agujeros negros no emiten luz, este tipo de señales es la única forma de “verlos” cuando no están devorando materia. Gracias a instrumentos como LIGO, Virgo (Italia) y KAGRA (Japón), los científicos pueden detectar estas fusiones cósmicas y reconstruir sus detalles, incluso si ocurrieron hace más de 12.000 millones de años.

Lo que viene: telescopios del futuro y más misterios por resolver

ObservatoriOS Del Futuro
© Pixabay

Para los científicos, este evento marca un antes y un después. Si se confirman más colisiones similares, habrá que revisar los modelos actuales de formación estelar, evolución galáctica y dinámica de cúmulos estelares. ¿Podrían estas fusiones sucesivas conducir eventualmente a la creación de agujeros negros supermasivos como los que habitan en el centro de las galaxias? Esa es una de las preguntas que empieza a tomar forma.

Nuevos proyectos como el Cosmic Explorer en Estados Unidos o el Telescopio Einstein en Europa prometen ampliar aún más el alcance y la sensibilidad de las observaciones. “En menos de una década, pasamos de la primera detección a desafiar las teorías más sólidas que teníamos”, afirmó Imre Bartos, profesor de la Universidad de Florida.

El universo, parece, todavía tiene mucho que enseñarnos. Y puede que algunos de sus secretos más profundos estén siendo escritos, literalmente, en las vibraciones invisibles del espacio.

[Fuente: CNN en Español]

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