La imagen del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) como una especie homogénea y ampliamente distribuida en Europa está cambiando. Aunque este animal se encuentra hoy en buena parte del continente —gracias a traslados humanos que comenzaron en época romana— su origen está en la península ibérica, donde sigue siendo una pieza clave de los ecosistemas mediterráneos y un puente entre naturaleza, agricultura y caza.
Sin embargo, una investigación publicada en European Journal of Wildlife Research revela un escenario más complejo: en la península conviven dos linajes de conejo con trayectorias evolutivas independientes, que han seguido caminos distintos durante casi dos millones de años.
Dos linajes, dos historias
El estudio confirma que el conejo europeo se divide en dos subespecies:
-
Oryctolagus cuniculus cuniculus (Occ): distribuido por el norte y el este peninsular, y responsable de las poblaciones que hoy existen en casi toda Europa, Australia y Nueva Zelanda.
-
Oryctolagus cuniculus algirus (Oca): endémico del suroeste ibérico y del norte de África, más “ibérico” que “europeo”.
Ambos linajes se separaron durante las glaciaciones del Pleistoceno y solo coinciden actualmente en una estrecha franja central. Aunque visualmente son parecidos, casi el 80% de los 57 estudios revisados muestra diferencias genéticas, morfológicas, reproductivas y ecológicas:
Oca es más pequeño, oscuro, de orejas más cortas, crece más lento y tiene camadas reducidas; Occ, en cambio, es más grande, prolífico y adaptable.
Incluso se han detectado incompatibilidades entre sus cromosomas, una señal de especiación incipiente: dos poblaciones que empiezan a divergir hacia especies distintas.
🐇 El conejo es una especie nativa de la Península Ibérica.
ℹ️ De hecho, la abundancia de la especie en la antigüedad llevó a los fenicios a nombrar la región como "I-shefan-im" (tierra de conejos), lo que más tarde evolucionó a Hispania. pic.twitter.com/lqhlnScJbP
— Fundación Biodiversidad (@FBiodiversidad) September 26, 2025
Una paradoja ecológica: plaga en el norte, amenazado en el sur
Las diferencias biológicas también se traducen en desafíos de conservación opuestos:
-
En regiones donde predomina Oca, las poblaciones han sufrido un declive drástico agravado por la variante viral RHDV2.
-
En las áreas dominadas por Occ, el conejo se expande y causa daños agrícolas, convirtiéndose en plaga en comunidades como Castilla-La Mancha, Aragón o Cataluña.
Esta paradoja convive con un problema adicional: las políticas públicas siguen tratando al conejo europeo como una sola entidad, aplicando estrategias homogéneas a realidades opuestas.
El impacto no es menor: el conejo es la base alimentaria del lince ibérico y del águila imperial. Su escasez en el sur amenaza la recuperación de estas especies emblemáticas.
El riesgo de mover conejos sin mirar su ADN
Desde los años noventa, se han realizado numerosas repoblaciones y translocaciones para reforzar poblaciones bajas. Pero el estudio advierte que trasladar conejos sin considerar su linaje puede generar desequilibrios:
-
pérdida de adaptaciones locales
-
competencia entre linajes
-
reemplazo de poblaciones Oca por Occ
-
alteración de ecosistemas mediterráneos
Aunque la Directiva Hábitats prohíbe introducir linajes no nativos, su aplicación es limitada y falta una estrategia coordinada para toda la región ibérica.
Según el último censo Life Iberconejo, coordinado por WWF España, cada vez hay menos conejos en la península ibérica, una especie vital.
El conejo de monte, vital como presa de depredadores protegidos, cae un 17% en la Península desde 2009. https://t.co/kJtPQtkf11 pic.twitter.com/uljLVfrDUa
— ⓑιcιcletⓞ (@Bicicleto_ZGZ) June 23, 2025
Hacia una gestión dual: proteger y controlar
El estudio propone dos estrategias diferenciadas:
-
En el suroeste (Oca):
-
Priorizar la conservación
-
Restaurar hábitats
-
-
En el norte y centro (Occ):
-
Implementar un control sostenible
-
Minimizar daños agrícolas
-
Evitar afectar a depredadores dependientes del conejo
-
Las repoblaciones solo deberían hacerse dentro del área natural de cada linaje y siempre basadas en análisis genéticos previos.
Dos conejos, un mismo territorio
El caso del conejo europeo demuestra cómo la historia evolutiva condiciona la gestión moderna de la biodiversidad. En la península conviven:
-
un conejo genuinamente ibérico que necesita protección
-
otro más europeo y expansivo que debe ser gestionado
Reconocer esta dualidad no es solo un avance científico: es la clave para asegurar la conservación de ambos linajes y la estabilidad de los ecosistemas mediterráneos.
Fuente: TheConversation.