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Ciencia

Dos tumbas de más de 5.000 años aparecen en una necrópolis de Egipto y muestran cómo se experimentaba con la piedra antes de las pirámides. Sus muros, más gruesos en la base, podrían conectar la arquitectura de la Primera Dinastía con la pirámide escalonada de Zoser

Las estructuras descubiertas en Jabal al-Tayr presentan un diseño poco habitual y semejanzas con la tumba del faraón Den. Los arqueólogos investigan si forman parte del proceso arquitectónico que, siglos después, desembocó en las primeras pirámides.
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Las pirámides egipcias parecen construcciones surgidas de un salto monumental de ingeniería, pero fueron el resultado de siglos de experimentación con tumbas, cámaras subterráneas, ladrillos y bloques de piedra. Dos estructuras descubiertas en la gobernación de Minya ofrecen ahora una nueva oportunidad para estudiar aquel proceso.

Una misión del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto encontró en Jabal al-Tayr dos tumbas pertenecientes al Período Dinástico Temprano, desarrollado aproximadamente entre 3100 y 2686 a. C. Según el anuncio del Ministerio de Turismo y Antigüedades recogido por Archaeology Magazine, las construcciones podrían ayudar a seguir la evolución de la arquitectura funeraria anterior a la aparición de las pirámides.

El hallazgo no demuestra todavía que estas tumbas fueran antecesoras directas de las pirámides. La relación se encuentra en una fase preliminar y se apoya principalmente en su diseño, en las técnicas de construcción conservadas y en sus semejanzas con otros enterramientos de la Primera Dinastía.

Un diseño que concentra el peso en la parte inferior

Dos tumbas de más de 5.000 años aparecen en una necrópolis de Egipto y muestran cómo se experimentaba con la piedra antes de las pirámides. Sus muros, más gruesos en la base, podrían conectar la arquitectura de la Primera Dinastía con la pirámide escalonada de Zoser
© Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

La primera tumba presenta una característica especialmente llamativa: el grosor de sus muros disminuye progresivamente desde la base hacia la parte superior.

De acuerdo con Mohamed Abdel Badie, responsable del Sector de Antigüedades Egipcias, esta solución podría representar una etapa temprana en el desarrollo de los principios de ingeniería que terminaron aplicándose en la pirámide escalonada y, posteriormente, en las pirámides de caras lisas. La propuesta es sugerente, aunque todavía deberá comprobarse mediante estudios arquitectónicos y cronológicos más detallados.

La estructura sufrió daños en épocas posteriores, cuando parte de sus piedras fueron extraídas para reutilizarlas en otros edificios. Aun así, los sectores conservados muestran líneas sobre los bloques que podrían estar relacionadas con el corte preciso de la piedra y grandes elementos de madera utilizados para reforzar los muros durante la construcción.

La segunda tumba se encuentra al sur y reproduce prácticamente la misma planta. Tal como indica el Consejo Supremo de Antigüedades, su estado de conservación es considerablemente mejor porque no fue sometida al mismo proceso de extracción de piedra. Esto permitirá reconstruir con mayor precisión el diseño original de ambas construcciones.

Las semejanzas con la tumba de uno de los primeros faraones

Los estudios iniciales han encontrado similitudes entre las tumbas de Jabal al-Tayr y el sepulcro del faraón Den en Abidos, uno de los principales gobernantes de la Primera Dinastía.

Según explica el Instituto Arqueológico Austriaco, la tumba de Den fue construida alrededor de 2950 a. C. y es la mayor conocida de esa dinastía. Su cámara principal ocupa unos 135 metros cuadrados, se encuentra a más de seis metros de profundidad y estaba rodeada por almacenes y 133 cámaras subsidiarias.

La comparación no significa que las nuevas tumbas pertenecieran necesariamente a reyes ni que tuvieran las mismas dimensiones. Lo importante es que comparten determinadas soluciones geométricas y constructivas con una arquitectura funeraria real desarrollada varios siglos antes de Zoser.

Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, describió la primera tumba como un ejemplo excepcional por su diseño, mientras que la segunda ofrece una versión similar mucho mejor preservada. Según el arqueólogo, las semejanzas con la tumba de Den refuerzan la importancia de Jabal al-Tayr como necrópolis del Egipto temprano.

El camino desde las tumbas planas hasta la primera pirámide

La pirámide escalonada de Zoser fue construida en Saqqara al comienzo de la Tercera Dinastía, aproximadamente entre 2667 y 2648 a. C. Según el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, el monumento comenzó como una mastaba (una tumba rectangular de cubierta plana) y fue ampliado sucesivamente mediante la superposición de estructuras cada vez más pequeñas.

El resultado fue la primera pirámide de Egipto y la construcción monumental más antigua del país realizada completamente en piedra. El complejo funerario de Zoser convirtió técnicas utilizadas previamente en estructuras de menor escala en un proyecto arquitectónico sin precedentes.

Las tumbas de Jabal al-Tayr pertenecen precisamente al periodo anterior a esa transformación. Por eso, sus muros reforzados, el uso controlado de bloques y la distribución del peso pueden ofrecer pistas sobre cómo los constructores egipcios fueron dominando la piedra antes de levantar estructuras de decenas de metros.

No obstante, todavía sería exagerado afirmar que estas tumbas constituyen el “eslabón perdido” de las pirámides. Los arqueólogos deberán determinar su fecha exacta, quiénes fueron enterrados en ellas y cómo se relacionan con las tradiciones arquitectónicas conocidas en Abidos y Saqqara.

Una necrópolis utilizada durante miles de años

Dos tumbas de más de 5.000 años aparecen en una necrópolis de Egipto y muestran cómo se experimentaba con la piedra antes de las pirámides. Sus muros, más gruesos en la base, podrían conectar la arquitectura de la Primera Dinastía con la pirámide escalonada de Zoser
© Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

El descubrimiento va más allá de las dos estructuras del Período Dinástico Temprano. Las excavaciones también localizaron parte de un cementerio predinástico, anterior a la unificación política de Egipto.

Según detalla Daily News Egypt, algunos cuerpos habían sido enterrados en posición encogida y envueltos en esteras vegetales que se degradaron con el paso del tiempo. Junto a ellos aparecieron recipientes de cerámica con bordes negros pertenecientes a los periodos de Naqada II y Naqada III, desarrollados antes y durante los comienzos del Estado egipcio.

Los arqueólogos encontraron además enterramientos individuales y colectivos de épocas mucho más tardías. Algunos cuerpos habían sido introducidos en ataúdes de madera actualmente descompuestos y probablemente pertenecían al Periodo Tardío, iniciado más de dos milenios después de las tumbas principales.

Esta superposición confirma que Jabal al-Tayr fue utilizado como espacio funerario durante una parte considerable de la historia egipcia. La montaña, situada unos 25 kilómetros al noreste de la ciudad de Minya, no albergaba una necrópolis de una sola época, sino un paisaje funerario reutilizado por comunidades muy diferentes.

Las excavaciones apenas han comenzado

El verdadero alcance del descubrimiento dependerá de los próximos trabajos. La misión egipcia continuará excavando la zona para determinar la extensión de la necrópolis y buscar otros edificios que ayuden a contextualizar las dos tumbas.

Sherif Fathy, ministro de Turismo y Antigüedades, sostiene que las estructuras aportan evidencias valiosas para estudiar cómo cambió la arquitectura funeraria a través de diferentes periodos. Su importancia no reside únicamente en su antigüedad, sino en que conservan soluciones técnicas de una etapa todavía poco documentada.

Las grandes pirámides llegarían siglos después, cuando los gobernantes egipcios dispusieron de una administración, una mano de obra y unos conocimientos de ingeniería capaces de transformar tumbas reales en montañas artificiales. Las construcciones de Jabal al-Tayr pertenecen al capítulo anterior: el momento en que los arquitectos todavía estaban aprendiendo qué podía hacerse con la piedra.

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