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Ciencia

Durante décadas nadie pudo investigar estas misteriosas vasijas gigantes por culpa de las bombas enterradas en Laos. Cuando finalmente abrieron una, apareció un descubrimiento arqueológico extraordinario

La guerra mantuvo bloqueado durante años uno de los mayores enigmas arqueológicos de Asia. Pero tras varias temporadas de excavación, los científicos hallaron huesos humanos, objetos rituales y pruebas de que aquellas estructuras eran utilizadas como espacios funerarios hace más de mil años.
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Hay lugares donde la arqueología avanza lentamente, casi con miedo. En Laos, ese temor no era simbólico: bajo la tierra todavía permanecen millones de bombas sin explotar lanzadas durante los conflictos armados de la década de 1960. Durante décadas, esa amenaza silenciosa impidió investigar uno de los paisajes arqueológicos más extraños de Asia.

En medio de la llanura de Xiangkhoang aparecen dispersas miles de gigantescas vasijas de piedra. Algunas pesan varias toneladas y llevan siglos desconcertando a historiadores y arqueólogos. Nadie sabía exactamente quién las construyó ni cuál había sido su verdadero propósito. Pero eso acaba de cambiar.

Una excavación en una antigua vasija reveló restos humanos acumulados durante siglos

Durante décadas nadie pudo investigar estas misteriosas vasijas gigantes por culpa de las bombas enterradas en Laos. Cuando finalmente abrieron una, apareció un descubrimiento arqueológico extraordinario
© Nicholas Skopal.

Entre 2022 y 2024, un equipo internacional consiguió trabajar sobre una de las estructuras más deterioradas del llamado Sitio 75. La pieza, conocida como “Jar 1”, estaba parcialmente enterrada y presentaba daños visibles provocados por siglos de erosión y exposición al clima. Lo que parecía otra estructura abandonada terminó ocultando uno de los descubrimientos más importantes realizados hasta ahora en la región.

Debajo de la base de la vasija, los investigadores encontraron una enorme acumulación de huesos humanos. Los análisis posteriores determinaron que los restos pertenecían al menos a treinta y siete personas diferentes.

Durante décadas nadie pudo investigar estas misteriosas vasijas gigantes por culpa de las bombas enterradas en Laos. Cuando finalmente abrieron una, apareció un descubrimiento arqueológico extraordinario
© Nicholas Skopal.

Las pruebas de radiocarbono revelaron además que aquellos entierros no ocurrieron al mismo tiempo. Los cuerpos fueron depositados allí de manera sucesiva entre los años 890 y 1160 d.C., lo que indica que el lugar funcionó durante generaciones como un espacio ceremonial ligado a rituales funerarios. Y hay un detalle especialmente inquietante: los esqueletos no estaban completos. Según los arqueólogos, se trataba de entierros secundarios. Eso significa que los cuerpos primero se descomponían en otro lugar y, tiempo después, los huesos eran trasladados cuidadosamente hasta estas enormes estructuras de piedra.

Los objetos encontrados dentro de la vasija también revelaron conexiones con India y Mesopotamia

Durante décadas nadie pudo investigar estas misteriosas vasijas gigantes por culpa de las bombas enterradas en Laos. Cuando finalmente abrieron una, apareció un descubrimiento arqueológico extraordinario
© Jakub Hałun / Wikimedia.

Junto a los restos humanos aparecieron múltiples objetos utilizados como ofrendas funerarias. El equipo recuperó cuentas de vidrio, fragmentos de cerámica, cuchillos de hierro, pequeñas losas de piedra e incluso una campana metálica. Varias piezas cerámicas pudieron reconstruirse como si fueran un rompecabezas, permitiendo recrear una antigua olla redonda utilizada hace siglos.

Pero el hallazgo más inesperado apareció durante el análisis de las cuentas de vidrio. Los materiales utilizados para fabricarlas no procedían de Laos. Parte de los componentes tenían origen en el sur de India y en Mesopotamia, una evidencia de que estas comunidades mantenían conexiones indirectas con redes comerciales a larga distancia.

Durante décadas nadie pudo investigar estas misteriosas vasijas gigantes por culpa de las bombas enterradas en Laos. Cuando finalmente abrieron una, apareció un descubrimiento arqueológico extraordinario
© Danielloh79 / Wikimedia.

Para los investigadores, eso cambia la imagen histórica de la región. Laos ya no aparece como un territorio aislado, sino como un espacio integrado dentro de intercambios culturales mucho más amplios de lo que se creía. Nicholas Skopal, miembro de la Universidad James Cook y participante de la investigación, explicó que la conservación del sitio ofrece “una ventana excepcional a las prácticas mortuorias del pasado”.

Ahora, el equipo intenta responder otra pregunta todavía más compleja: si las personas enterradas en la gigantesca vasija pertenecían a una misma familia o clan ancestral. Las futuras pruebas genéticas podrían terminar resolviendo uno de los misterios arqueológicos más fascinantes del sudeste asiático.

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