Hojas salpicadas con la sangre de Alberto I de Bélgica. Imagen: Maarten Larmuseau / KU Leuven

Alberto I de B√©lgica, tercer rey de los belgas y uno de los m√°s populares de su historia, muri√≥ en un accidente de alpinismo durante una escapada a la rocosa regi√≥n de las Ardenas. No hubo testigos de su muerte, lo que aliment√≥ las teor√≠as de conspiraci√≥n. Un an√°lisis de ADN ha resuelto el misterio, 80 a√Īos despu√©s.

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Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y Hohenzollern-Sigmaringen fue uno de los reyes m√°s respetados de B√©lgica por su desempe√Īo durante la Primera Guerra Mundial y la posterior reconstrucci√≥n del pa√≠s. Se neg√≥ a abrir el paso a las tropas de Alemania tras el estallido de la guerra, se puso al frente del ej√©rcito belga durante la invasi√≥n alemana y consigui√≥ defender Dunkerque y Calais, ciudades comunicadas con las islas brit√°nicas, de los invasores que hab√≠an arrasado con el resto del territorio belga. Acabada la guerra, lider√≥ personalmente la reconstrucci√≥n y reindustrializaci√≥n del pa√≠s.

El rey era un aficionado a los deportes de riesgo y muri√≥ a los 58 a√Īos por una ca√≠da mientras escalaba una monta√Īa. Las investigaciones oficiales concluyeron que cay√≥ al colgarse de una roca que se desprendi√≥ de repente, o bien se precipit√≥ 20 metros despu√©s de que su cuerda de escalada se separase del pico al que estaba sujeta. Era un alpinista altamente cualificado y no hubo testigos de su muerte, as√≠ que no tardaron en aparecer las teor√≠as conspirativas. Se especul√≥ que Alberto I hab√≠a sido asesinado en otro lugar y su cad√°ver hab√≠a sido trasladado a la monta√Īa de Marche-les-Dames durante la noche para ocultar la verdad, algo que los historiadores siempre rechazaron.

Alberto I de B√©lgica (1875-1934). Imagen: dominio p√ļblico

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Pero las dudas en torno a la muerte de uno de los reyes m√°s queridos de B√©lgica no han quedado despejadas hasta ahora, 82 a√Īos despu√©s. Y ha sido gracias a una prueba de ADN y unas hojas salpicadas de sangre. Las hojas hab√≠an sido recogidas de los √°rboles en el lugar donde muri√≥ Alberto I y fueron adquiridas recientemente como reliquias por el periodista flamenco Reinout Goddyn. Un an√°lisis realizado en 2014 hab√≠a confirmado que conten√≠an sangre humana. Ahora, dos genetistas forenses han demostrado que es sin duda la sangre del rey.

Seg√ļn el estudio publicado por la revista Forensic Science International: Genetics, el ADN recogido de las hojas coincide con el de dos parientes lejanos de Alberto I que siguen con vida: Sime√≥n II, √ļltimo zar y ex primer ministro de Bulgaria, y Anna Maria Freifrau von Haxthausen, una baronesa alemana. ‚ÄúLa autenticidad de los rastros de sangre confirma la versi√≥n oficial de la muerte de Alberto I. La historia de que el cad√°ver del rey nunca estuvo en Marche-les-Dames o que fue colocado all√≠ por la noche se ha vuelto muy improbable‚ÄĚ, concluye el cient√≠fico Maarten Larmuseau, investigador de KU Leuven y coautor del estudio.

En cuanto a las teor√≠as de conspiraci√≥n, Larmuseau no tiene claro que vayan a desaparecer tan f√°cilmente: ‚Äúochenta a√Īos despu√©s del acontecimiento, todos los involucrados han fallecido, y la mayor parte del material se ha ido; probablemente nunca seremos capaces de descartar todas las especulaciones sobre este ¬ęcaso sin resolver¬Ľ‚ÄĚ. [KU Leuven]

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