El vínculo entre los humanos y los perros constituye uno de los misterios de la ciencia. ¿Cuándo y dónde domesticaron los humanos a los perros? ¿Por qué? Unos científicos encontraron recientes pistas en huesos de perros que vivieron hace unos 14.000 a 16.000 años, época en que los humanos todavía eran cazadores-recolectores.
Los huesos se encontraron en Reino Unido y Turquía, y representan los más antiguos genomas de perro hasta hoy, retrasando en el tiempo la existencia directa de los perros (Canis lupus familiaris) en más de 5.000 años. Pero además de reescribir la historia perruna, los científicos hallaron que los genomas de los antiguos especímenes tenían una estrecha relación genética aunque los separaban unos 3.000 kilómetros.
Eso sugiere que los perros podrían haber estado integrados y que pasaban de una comunidad a otra, según un nuevo estudio que se publicó el miércoles en Nature. Además, es probable que los perros tuvieran un significado cultural.
“El hecho de que se intercambiaran perros ya en la antigüedad significa que estos animales tienen que haber tenido importancia. Con recursos limitados, mantenerlos implica que tenían un propósito”, declaró Laurent Frantz, profesor de paleogenómica animal en la LMU Munich y uno de los autores principales del trabajo.
La piedra Roseta de los perros antiguos

Aunque los científicos han establecido que los perros surgieron de poblaciones de lobo gris (Canis lupus), ha sido más difícil determinar cuánto fueron domesticados. Los cálculos varían mucho, y algunos ubican la domesticación de los perros hace 135.000 años, en tanto otros piensan que fue hace 15.000 años.
Parte del desafío está en diferenciar los restos de los perros de los de los lobos grises, y puede ser difícil por la morfología, en especial durante las fases iniciales de la domesticación. Otro desafío ha sido la cantidad disponible de evidencia genética. Los estudios anteriores se han basado mayormente en secuencias muy cortas de ADN y en mediciones esqueléticas para evaluar la existencia de perros en la antigüedad.
Así, recuperar genomas enteros de un perro de hace 14.300 años en la cueva de Gough del Reino Unido y otro de un perro de hace 15.800 años en Pinarbasi, Turquía, fue algo que cambió las reglas del juego.
Lachie Scarsbrook es paleogenetista de la Universidad de Oxford y uno de los coautores del nuevo trabajo de investigación, y comparó el descubrimiento con “la piedra Rosetta, porque no encuentro otro término, que fue la pieza para revelar todo lo que ya teníamos en nuestra base de datos”, según dijo en una entrevista con The New York Times.
Un vistazo a la vida de los perros en la antigüedad

Además de los genomas de perros del Reino Unido y Turquía, los investigadores analizaron el ADN de perros de la antigüedad encontrados en Alemania, Suiza e Italia. Hallaron que todos esos perros tenían vinculación con tres poblaciones humanas de culturas y genéticas definidas del Paleolítico superior tardío: los cazadores-recolectores magdalenienses, los epigravecianos y los de Anatolia.
Aunque no se sabe con certeza qué rol tenían los perros en esas comunidades, los indicios que se hallaron en los sitios sugieren que para los humanos de la antigüedad tenían su importancia. Por ejemplo, los restos de perros tanto de los magdalenos como de los de la cueva de Gough revelaban características funerarias parecidas, indicando que se trataba de la misma manera. En Pinarbasi, se sepultaba a los perros en el mismo lugar que a los humanos.
Los perros no solo tenían un significado para los humanos cuando morían. La ciencia también halló evidencia de una asociación estrecha entre los humanos y los perros durante la vida de los animales. Un análisis de los isótopos dietarios de los restos hallados en Pinarbasi, por ejemplo, indica que es probable que los humanos alimentaran a los perros con pescado.
Lo importante es que aunque los grupos humanos relacionados con estos perros eran genéticamente diferentes, los perros que se encontraron en estos países eran genéticamente similares, lo que indica que los animales estaban ampliamente distribuidos en el oeste de Eurasia durante el Paleolítico superior (hace al menos 14.300 años).
¿Cuántos tipos de perros antiguos había?
Debido al punto de la historia del que hablamos, antes de que los humanos descubrieran la agricultura, surge otra pregunta: ¿Qué hay de los otros perros? Un segundo trabajo de investigación, también publicado el miércoles en Nature y con coautoría de Anders Bergström de la Universidad de East Anglia, Reino Unido, intenta responder esta pregunta.
En particular, el estudio buscó determinar cómo afectó a la población canina local la transición neolítica, esa masiva migración de personas y animales domésticos del sudoeste de Asia hacia Europa. Para su trabajo los científicos analizaron los restos de 216 perros y lobos, incluyendo un espécimen de 14.200 años hallado en Suiza.
Encontraron que en lugar de reemplazar a los perros locales mesolíticos, los agricultores migrantes los incorporaban a su comunidad. Es un hallazgo que contrasta marcadamente con otras expansiones importantes en la historia humana, como la llegada de los europeos a las Américas en la era colonial. En ese caso, los perros europeos “casi reemplazaron por completo y rápidamente a los perros nativos americanos”, escribieron los científicos.
En general hay todavía muchas preguntas sin responder sobre la domesticación de los perros, como cuál es específicamente la población de lobos grises de la que descienden todos los perros, y por qué los humanos decidieron mantenerlos cerca. Pero con el perdurable legado de los perros y su rol junto a los humanos en la vida de hoy, es probable que pronto la ciencia logre resolver este acertijo.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.