Navegar para sobrevivir
El hallazgo rompe con la visión clásica que posicionaba al agua como un límite natural difícil de atravesar. Para los cazadores-recolectores que habitaron la región, el agua fue una autopista natural, más eficiente que los desplazamientos por montaña o bosque.
Federico L. Scartascini y Alhue Bay Gavuzzo, investigadores del IIDyPCa (CONICET-UNRN), demostraron mediante reconstrucciones de rutas antiguas que remar requería un gasto energético similar a caminar largas distancias cargando peso, pero con una eficiencia mayor, sobre todo para cruzar valles profundos y conectar márgenes distantes en poco tiempo. Canoas monóxilas —huecas en un solo tronco— y asentamientos en islas ya habían sugerido navegación temprana, pero ahora el modelo matemático confirma su rol central.
Kayakistas modernos para entender viajes milenarios
El equipo integró análisis geográficos, simulaciones informáticas de rutas de menor costo y experiencias directas con navegantes actuales. Kayakistas recrearon posibles trayectos para evaluar esfuerzo físico, viento, pendiente y seguridad ambiental, datos que luego se compararon con caminos probables de hace miles de años.
Una de las obras hidráulicas más impresionantes de la América precolombina se encuentra a 20 km de Cajamarca, en el sitio arqueológico de Cumbemayo, Perú.
En quechua, “yaku” significa agua, y el nombre de este lugar hace referencia al acueducto construido aquí hace más de 2000… pic.twitter.com/edpEV48Byp
— HISTORIA (@redhistoria) September 24, 2024
El resultado fue contundente: las rutas históricas coinciden con las que hoy usan aventureros y pobladores, lo que evidencia una continuidad cultural y ambiental sorprendente.
Ríos como puentes sociales
Estas rutas acuáticas no solo permitieron el movimiento para cazar o mudar campamentos. También favorecieron:
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intercambio de objetos y materias primas,
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contacto entre grupos a un lado y otro de los Andes,
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expansión de redes sociales y alianzas.
El agua, más que una frontera, fue un conector cultural.
Lo que hizo posible la civilización aquí fue un enorme sistema de vías fluviales, cisternas y tuberías de terracota.
Los nabateos eran maestros en la captura y transporte de agua a lo largo de gradientes precisos, convirtiendo unos pocos centímetros de lluvia anual en suministro… pic.twitter.com/LvXvzoOwbg
— Jeferson Nasa (@Jefersonnasa_) January 9, 2025
Un cambio de paradigma para la arqueología patagónica
Hasta ahora, la mayoría de los estudios habían privilegiado las rutas terrestres. Este trabajo publicado en Journal of Archaeological Science demuestra que integrar el componente acuático transforma la comprensión del poblamiento regional. A partir del modelo, los científicos identificaron zonas donde el tránsito fue más intenso y que podrían ser clave para futuros hallazgos arqueológicos.
El estudio abre nuevas líneas para explorar otros lagos norpatagónicos, identificar rutas transcordilleranas y reconstruir vínculos entre pueblos originarios hoy casi invisibles en el registro material.
Los antiguos habitantes de la Patagonia no solo caminaron su territorio: lo navegaron. El agua fue ruta, puente, espacio social y vínculo cultural. Recuperar esa perspectiva no solo amplía nuestra comprensión del pasado, sino que también devuelve protagonismo a un paisaje que, aún hoy, sigue guiando caminos, decisiones y formas de habitar.
Fuente: Infobae.