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Ciencia

Un avance histórico: identifican el mecanismo físico que conecta la fuerza de las rocas con la potencia de los sismos

Nuevas investigaciones científicas están iluminando un aspecto clave de la geología: cómo y por qué ocurren los sismos. Equipos de Alemania y Japón identificaron una relación física directa entre la energía liberada en los terremotos y la resistencia de las rocas en la corteza terrestre, un hallazgo que permite afinar los modelos de alerta y mejorar la evaluación del riesgo sísmico en zonas vulnerables.
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Los resultados, publicados en la revista Nature, se basan en el análisis de más de una década de datos sísmicos y ofrecen una nueva comprensión sobre la mecánica interna de las fallas geológicas.


El mecanismo: cómo nace un terremoto

Los sismos se producen cuando la tensión tectónica acumulada en una falla supera la fortaleza de las rocas que la componen. Las placas que forman la superficie terrestre se mueven de manera continua y lenta, provocando que esa tensión aumente con el tiempo.

Cuando la roca ya no puede resistir más, se fractura y libera energía de forma súbita, generando un terremoto.

Hasta ahora era difícil saber cuánto estrés se acumulaba previamente o si las rocas más resistentes producían sismos más potentes. Pero el trabajo del profesor Armin Dielforder (Universidad de Greifswald) y del Dr. Gian Maria Bocchini (Universidad Ruhr de Bochum) revela la conexión entre:

  • La resistencia de la falla,

  • La profundidad del sismo,

  • Y la cantidad de energía liberada.

Según Bocchini, “estos resultados proporcionan una base física clara para entender la relación entre la liberación de estrés y la fuerza de las fallas”.

Un avance histórico: identifican el mecanismo físico que conecta la fuerza de las rocas con la potencia de los sismos
© FreePik

El laboratorio natural: Japón tras el terremoto de 2011

Para este avance fue clave el análisis de datos en el noreste de Japón, especialmente en las zonas de Iwaki y Sendai, altamente monitoreadas después del devastador terremoto de Tohoku-Oki en 2011.

Allí, los científicos observaron que la energía liberada —conocida como stress drop— aumenta con la profundidad dentro de los primeros 60 km de la litosfera. En promedio:

📈 La liberación de estrés crece 0,8 MPa por cada 10 km de profundidad.

Esto se explica porque las rocas profundas están sometidas a mayor presión, lo que las vuelve más fuertes… y también más explosivas cuando finalmente se rompen.


La ecuación clave: más resistencia = más energía liberada

El estudio revela que la energía sísmica liberada es proporcional al máximo esfuerzo cortante (τmax) que las rocas pueden soportar. Cuanto más fuerte es una falla, más tensión acumula y más violento es el terremoto cuando finalmente se quiebra.

Para comprobarlo, los científicos:

  • Analizaron más de 10.000 estimaciones de liberación de estrés registradas entre 2011 y 2021.

  • Usaron técnicas avanzadas de análisis espectral.

  • Desarrollaron modelos numéricos basados en relieve, presión tectónica y estructura de la litosfera.

  • Compararon datos reales con predicciones matemáticas para validar la relación.

Los resultados fueron consistentes y estadísticamente robustos.

Un avance histórico: identifican el mecanismo físico que conecta la fuerza de las rocas con la potencia de los sismos
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¿Por qué es importante este descubrimiento?

Este avance impacta directamente en la gestión del riesgo sísmico, porque permite:

Inferir la fortaleza de una falla sin perforar la corteza

A partir de los datos de energía de los sismos —que ocurren constantemente incluso a baja magnitud— se puede estimar qué fallas son más fuertes y peligrosas.

Afinar los modelos de alerta temprana

Comprender cuánta energía puede liberar una falla ayuda a mejorar la predicción del potencial destructivo de futuros terremotos.

Evaluar mejor el peligro en zonas urbanas

Conocer la resistencia de las fallas cercanas es vital para diseñar planes de construcción, refugios y sistemas de respuesta.


Un dato clave: la resistencia de las fallas no cambia después de un gran terremoto

Uno de los resultados más sorprendentes es que los valores de resistencia de las fallas permanecieron constantes en los 10 años posteriores al terremoto de Tohoku-Oki.

Es decir:

  • Las fallas no se debilitan ni fortalecen notablemente tras un gran evento.

  • Los patrones de recarga y liberación de energía siguen comportamientos predecibles.

  • Esto ayuda a entender mejor la secuencia de réplicas a largo plazo.


Qué viene ahora

Estos avances abren la puerta a:

La investigación demuestra que, incluso bajo nuestros pies, la Tierra sigue enviando señales que la ciencia, poco a poco, aprende a descifrar.

Fuente: Infobae.

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