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Lo que vemos: el mecanismo de defensa en grupo que utilizan las Apis Dorsata, la abeja asiática grande, contra las avispas que tratan de atacar los nidos. El resultado es una especie de danza al unísono que simula una onda que sube y baja agitándose. Un movimiento fascinante.

Como se puede apreciar, las abejas en la capa exterior empujan sus abdómenes hasta 90 grados hacia arriba y los agitan de manera sincrónica. Esto puede ir acompañado de rozaduras en las alas. La señal se transmite a las más cercanas, quienes también adoptan la misma postura, creando así un efecto de “onda” visible y audible.

Estos patrones ondulados son capaces de repeler a las avispas que se acercan demasiado a los nidos, de hecho sirven para confundir a la avispa. A su vez, esta no puede fijarse en capturar una sola abeja o en obtener comida del nido, por lo que normalmente buscará una presa más fácil y se alejará. [Digg]