Harrier. Wikimedia Commons

A√Īo 1995, Pepsi lanza un anuncio para promocionar una campa√Īa donde los clientes pueden ganar puntos y canjearlos por otros productos. El v√≠deo terminaba con un espectacular caza Harrier que se podr√≠a obtener por 7 millones de puntos, algo, te√≥ricamente, imposible de conseguir, ¬Ņverdad?

La campa√Īa naci√≥ bajo el t√≠tulo de ‚ÄúDrink Pepsi, Get Stuff‚ÄĚ y, como dec√≠amos, permit√≠a a los clientes conseguir puntos con la compra de las bebidas de la marca que luego pod√≠an ser canjeados por otros productos, desde camisetas o sombreros... hasta supuestamente un caza Harrier, tal y como vemos en el m√≠tico clip. Ve√°moslo primero:

La demanda

La campa√Īa se inici√≥ en el verano de 1995 y fue un √©xito rotundo para Pepsico. En el mes de septiembre, un joven de 21 a√Īos llamado John Leonard se encontraba en su casa viendo la televisi√≥n cuando le salt√≥ el anuncio de Pepsi. Casualmente, Leonard era un estudiante de negocios y decidi√≥ ponerse a investigar.

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El chico llegó a una conclusión sorprendente: Pepsi estaba ofreciendo realmente el caza (valorado entonces en más de 30 millones de dólares) por esos 7 millones de puntos. Dicho de otra forma, si por aquella época cada botella de dos litros de la bebida (a 1 dólar de precio) otorgaban 1 punto (dependiendo de las botellas o latas se podían conseguir más puntos), el Harrier sólo costaría 7 millones de dólares en dinero real.

Acto seguido, el joven busca un cat√°logo de premios oficial de Pepsi. No aparec√≠a el Harrier, pero segu√≠a pensando que si lo anunciaban era porque deb√≠a ser cierto. Sin embargo, en la letra peque√Īa encontr√≥ algo que le iba facilitar reunir esa millonada de puntos. Dec√≠a que si una persona ya contaba con 15 puntos de Pepsi, entonces podr√≠an comprar un n√ļmero ilimitado de puntos adicionales destinados a cualquier art√≠culo que quer√≠an por 10 centavos el punto.

Logo de Pepsi. Wikimedia Commons

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Esto significaba, haciendo los cálculos, que el estudiante podría comprar efectivamente el Harrier por la cantidad irrisoria (para comprar un caza) de 700 mil dólares. Además, no tendría que comprar previamente millones de dólares en los productos de Pepsi para conseguirlo, hecho que obviamente le hubiese detenido, ya que el riesgo financiero era muy diferente.

Pasaron varios meses, y en marzo de 1996 Leonard envi√≥ los 15 puntos de Pepsi junto a un formulario donde escribi√≥ ‚Äú1 caza Harrier‚ÄĚ en la descripci√≥n del art√≠culo, y un cheque de 700 mil d√≥lares para los puntos restantes que le faltaban (de acuerdo a la letra peque√Īa). Por √ļltimo, a√Īadi√≥ su direcci√≥n y esper√≥ pacientemente la llegada de un avi√≥n militar de la armada a la puerta de su caza.

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Obviamente, esto nunca pas√≥. Pepsi, al recibir la orden, envi√≥ el cheque con una carta explicando que el Harrier no era ‚Äúparte de la promo‚ÄĚ, ni estaba incluido en el cat√°logo de premios, y que su inclusi√≥n en el anuncio era meramente una ‚Äúfantas√≠a‚ÄĚ para hacerlo m√°s entretenido. La carta tambi√©n inclu√≠a un mont√≥n de cupones para disculparse por ‚Äúcualquier malentendido o confusi√≥n‚ÄĚ.

Cat√°logo de Pepsi Stuff

Leonard se asust√≥. Durante casi un a√Īo hab√≠a logrado convencer a varios inversores an√≥nimos para respaldar su teor√≠a del premio. Conseguir el caza se hab√≠a convertido en una peque√Īa obsesi√≥n y, como dir√≠a m√°s tarde, como miembro de la llamada ‚Äúgeneraci√≥n Pepsi‚ÄĚ a la que la compa√Ī√≠a alud√≠a, la ‚Äúsimple noci√≥n de poseer un Harrier le atra√≠a enormemente‚ÄĚ.

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En cuanto a los inversionistas involucrados, es probable que el grupo simplemente buscara alg√ļn tipo de acuerdo fuera de la corte. En cualquier caso, cuando Leonard recibi√≥ la respuesta de Pepsi, su abogado respondi√≥ a la compa√Ī√≠a de la siguiente manera:

La carta del 7 de mayo es totalmente inaceptable. Hemos revisado la cinta de vídeo del anuncio de Pepsi... y claramente ofrece el Harrier por 7.000.000 de puntos. Nuestro cliente siguió sus reglas explícitamente. Esta es una demanda formal para que respeten su compromiso y arreglen de inmediato el error, y para que transfieran el caza a nuestro cliente. Si no recibimos instrucciones de dicha transferencia en diez días hábiles desde la fecha de esta carta, no nos dejarán otra opción que presentar una acción contra Pepsi.

¬ŅQu√© hizo Pepsi? En vez de responderles directamente, remiti√≥ la carta a la empresa de publicidad responsable del anuncio, la cual respondi√≥ a Leonard afirmando que la oferta ‚Äúera claramente una broma‚ÄĚ, y a√Īadiendo que les costaba creer que alguien se lo tomase realmente en serio. Por cierto, tal vez porque s√≠ exist√≠a cierto nerviosismo, o simplemente con el fin de evitar futuros litigios, Pepsi cambi√≥ el precio del caza en el anuncio de 7.000.000 puntos a 700.000.000 puntos.

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El juicio 

Anuncio ‚Äúmodificando‚ÄĚ los puntos del caza

Leonard demand√≥ a Pepsi por fraude, incumplimiento del contrato y publicidad enga√Īosa. El caso duro varios a√Īos y fue una noticia ampliamente difundida por los medios. Si bien la opini√≥n p√ļblica estaba de parte de Leonard (claramente el anuncio dec√≠a que esos 7 millones de puntos pod√≠as canjearlos por un Harrier), el tribunal no lo vio as√≠.

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En 1999 se pon√≠a fin al litigio con el juez concluyendo que ‚Äúninguna persona razonablemente objetiva podr√≠a haber llegado a la conclusi√≥n de que el anuncio realmente ofrec√≠a a los consumidores un caza Harrier‚ÄĚ.

El equipo jur√≠dico del estudiante intent√≥ argumentar que ning√ļn juez podr√≠a determinar con precisi√≥n si el p√ļblico objetivo de la campa√Īa, esa ‚Äúgeneraci√≥n Pepsi‚ÄĚ de la que hablaban, podr√≠a o no discernir que el anuncio realmente ofrec√≠a un avi√≥n. Seg√ļn los abogados:

Un juez federal es incapaz de decidir sobre este asunto y la decisi√≥n deber√≠a tomarse por un jurado compuesto por miembros de la‚ÄĚ Generaci√≥n Pepsi ‚Äúa quien el anuncio supuestamente dirig√≠a una oferta.

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La acusaci√≥n de fraude tambi√©n fue rechazada. ¬ŅLa raz√≥n? Seg√ļn las layes de Estados Unidos, los anuncios no se pueden considerar ofertas jur√≠dicamente vinculantes. Adem√°s, dictaminaron que no exist√≠a incumplimiento de contrato porque no exist√≠a ning√ļn acuerdo escrito o firmado entre ambas partes donde se involucraba la entrega de un caza.

Así que finalmente, el que podía haber sido el fallo más surrealista en la historia de los juicios sobre la publicidad, la entrega de un caza Harrier a un ciudadano de a pie, no se hizo realidad. Por cierto, tras el fallo, nadie se atrevió a ir a por los 700 millones de puntos. [Wikipedia, Snopes, Leonard vs Pepsico, The Law of Marketing]