Imagina que comienzas tu jornada de trabajo una ma√Īana, y no vuelves a casa hasta ocho a√Īos despu√©s por culpa de un atasco hist√≥rico. Esto le ocurri√≥ a un grupo de personas en 1967, y pasaron tanto tiempo juntos que acabaron formando una de las micronaciones m√°s alucinantes de la historia.

Obviamente, para que esto ocurriera tuvieron que pasar una serie de situaciones excepcionales. Por eso, antes de comenzar esa aparente jornada de trabajo ordinaria que iba a cambiar la vida de un grupo de personas para siempre, tenemos que remontarnos a un momento muy especial de la historia.

Pongamos el inicio en alg√ļn punto de finales del siglo XIX. Los √°rabes y los jud√≠os nunca se han llevado bien, y desde el surgimiento del sionismo y el nacionalismo √°rabe, ambos grupos han estado involucrados en peque√Īos conflictos con graves consecuencias. Y s√≠, la guerra es horrible la mires del bando que la mires, pero si hay una historia que merece ser contada del conflicto en el Medio Oriente, esa es sin duda la de la formaci√≥n de la Flota Amarilla.

Una guerra de seis días

Imagen: El Ejército israelí en el Sinaí durante la guerra en 1967 (Wikimedia Commons)

Como dec√≠amos anteriormente, durante varias d√©cadas desde finales del siglo XIX se vivi√≥ una gran tensi√≥n pol√≠tica y conflicto militar entre Israel y los estados √°rabes. En 1948, y despu√©s de varias disputas en torno a la fundaci√≥n de Israel, una coalici√≥n de naciones √°rabes lanz√≥ una invasi√≥n fallida del naciente estado jud√≠o como parte de la Primera Guerra √Ārabe-Israel√≠.

Unos a√Īos despu√©s, se revivi√≥ el conflicto con la denominada como crisis de Suez. Fue en 1956, cuando Israel, el Reino Unido y Francia organizaron un controvertido ataque contra Egipto en respuesta a la nacionalizaci√≥n del canal de Suez por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser.

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A partir de entonces se vivió una especie de tensa calma en el Medio Oriente. Los líderes árabes se vieron agraviados por sus pérdidas militares y los cientos de miles de refugiados palestinos creados por la victoria de Israel en la guerra de 1948. Mientras, muchos israelíes continuaron creyendo que enfrentaban una amenaza existencial de Egipto y otras naciones árabes.

Una lancha ca√Īonera israel√≠ pasa por el estrecho de Tiran cerca de Sharm El Sheikh
Imagen: Government Press Office (Israel (CC BY-SA 3.0)

Antes del comienzo de la que iba llamarse como La Guerra de los Seis Días, los ataques realizados contra Israel por incipientes grupos guerrilleros palestinos con base en Siria, Líbano y Jordania habían aumentado, dando lugar a las represalias israelíes.

En noviembre de 1966, un ataque israelí en la aldea de Al-Samu en Cisjordania dejó 18 muertos y 54 heridos y, durante una batalla aérea con Siria en abril de 1967, la Fuerza Aérea israelí derribó seis aviones de combate MiG sirios. A raíz de la batalla aérea de abril, los informes de inteligencia de la Unión Soviética indicaron a Egipto que Israel estaba moviendo tropas a su frontera norte con Siria en preparación para una invasión a gran escala. La información era inexacta, pero impulsó al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser a la acción.

Lo cierto es que Nasser había sido previamente criticado por su fracaso en ayudar a Siria y Jordania contra Israel. También había sido acusado de esconderse detrás de la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) estacionada en la frontera de Egipto con Israel en el Sinaí.

Imagen: Guerra de los Seis Días (AP)

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Esta vez el hombre iba a tomar partido con el apoyo a sus aliados sirios. Nasser ordenó a las fuerzas egipcias avanzar hacia la península del Sinaí, donde expulsaron a una fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas que había estado vigilando la frontera con Israel durante más de una década.

El 22 de mayo cerró el Golfo de Aqaba a la navegación israelí, instituyendo así un bloqueo efectivo de la ciudad portuaria de Elat en el sur de Israel. El 30 de mayo, el rey Hussein de Jordania llegó a El Cairo para firmar un pacto de defensa mutua con Egipto, colocando a las fuerzas jordanas bajo el mando egipcio. Poco después, Irak también se unió a la alianza.

En respuesta a la aparente movilización de sus vecinos árabes, el 5 de junio Israel organizó un asalto aéreo preventivo que destruyó más del 90 por ciento de la fuerza aérea de Egipto en el asfalto. Un asalto aéreo similar incapacitó a la fuerza aérea siria. Sin cobertura desde el aire, el ejército egipcio quedó vulnerable al ataque. En tres días, los israelíes habían logrado una victoria abrumadora en el terreno, capturando la Franja de Gaza y toda la Península del Sinaí hasta la orilla este del canal de Suez.

Imagen: Guerra de los Seis Días (AP)

A su vez se abrió un frente oriental el 5 de junio, cuando Jordania, reaccionando a los informes falsos de una victoria egipcia, comenzó a bombardear las posiciones israelíes en Jerusalén. Israel respondió con un devastador contraataque en el este de Jerusalén y Cisjordania. Para el 7 de junio, las tropas israelíes capturaron la Ciudad Vieja de Jerusalén y lo celebraron rezando en el Muro de los Lamentos.

Ese día el Consejo de Seguridad de la ONU pidió un alto el fuego que fue aceptado inmediatamente por Israel y Jordania. Egipto, en cambio, aceptó al día siguiente. Sin embargo, Siria resistió y continuó bombardeando aldeas en el norte de Israel. El 9 de junio, Israel lanzó un asalto a los Altos del Golán, capturándolo de las fuerzas sirias después de un día de intensos combates. Siria aceptó el alto el fuego el 10 de junio.

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De esta forma, se llegaba al final de la Guerra de los Seis Días. Las pérdidas de los países árabes en el conflicto fueron desastrosas. Las bajas de Egipto fueron más de 10.000 efectivos, con 6.000 para Jordania y 1.000 para Siria, en comparación con solo 700 para Israel.

Imagen: Soldados israelíes registran prisioneros jordanos en la ciudad vieja de Jerusalén (AP)

Los ej√©rcitos √°rabes tambi√©n sufrieron p√©rdidas devastadoras de armamento y equipo. La desigualdad de la derrota desmoraliz√≥ tanto al p√ļblico √°rabe como a la √©lite pol√≠tica. Nasser anunci√≥ su renuncia el 9 de junio, aunque r√°pidamente cedi√≥ a las grandes manifestaciones que le ped√≠an que permaneciera en el cargo. En Israel, que hab√≠a demostrado que era el poder militar preeminente de la regi√≥n, hab√≠a euforia y j√ļbilo.

La Guerra de los Seis Días también marcó el comienzo de una nueva fase en el conflicto entre Israel y los palestinos, ya que el mismo creó cientos de miles de refugiados y trajo a más de un millón de palestinos en los territorios ocupados bajo el dominio israelí.

Tambi√©n tuvo consecuencias geopol√≠ticas trascendentales en el Medio Oriente. S√≠, la victoria en la guerra provoc√≥ un aumento del orgullo nacional en Israel, que se hab√≠a triplicado en tama√Īo, pero tambi√©n aviv√≥ las llamas del conflicto √°rabe-israel√≠.

Y como en todas las guerras, donde no hay ganadores, un grupo de trabajadores que ‚Äúpasaba‚ÄĚ por el conflicto de puntillas, se qued√≥ atrapado en un bucle de ocho a√Īos, un vac√≠o legal que gener√≥ la congesti√≥n de tr√°fico m√°s grande de la historia y una de las historias m√°s surrealistas que se recuerdan del conflicto.

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La flota amarilla

Imagen: Algunos de los barcos varados en el canal (AP)

El canal de Suez es un canal navegable situado en Egipto, uno que une el mar Mediterráneo con el mar Rojo y que permite acortar la ruta del comercio marítimo entre Europa y el sur de Asia, ya que evita tener que rodear el continente africano.

Se calcula que más de 2,5 millones de toneladas de carga pasan a través del canal de Suez todos los días, lo que representa casi el 10% de toda la carga del mundo. Por tanto, se hace difícil imaginar un mundo sin el venerable canal de 160 kilómetros. Y sin embargo, entre 1967 y 1975, eso fue exactamente lo que pasó por culpa de la Guerra de los Seis Días.

Tras el cierre del estrecho de Tiran, alrededor de la península del Sinaí, a los buques israelíes en 1967, Israel reaccionó capturando la península del Sinaí y las fuerzas egipcias se retiraron hacia el oeste. Pero mientras lo hacían, Egipto bloqueó el canal de Suez detrás de ellos para evitar que el enemigo lo usara. Para ello bloqueó ambos extremos del canal con minas, barcos hundidos y puentes demolidos.

Imagen: Artillería pesada israelí abriendo el camino hacia el Canal de Suez en el desierto del Sinaí, (AP)

Por supuesto, el alcance se sab√≠a desde el principio, creando un problema real para todos los barcos del mundo. Sin embargo, ocurre que en el momento del cierre hab√≠a comenzado su jornada de trabajo un convoy en tr√°nsito por el canal de quince barcos: cuatro brit√°nicos, dos estadounidenses, dos suecos, dos polacos, dos alemanes occidentales, uno franc√©s, uno b√ļlgaro y uno checoslovaco, y todos se dirig√≠an hacia el sur a trav√©s del canal de Suez cuando estallaron los combates.

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Así que en cuestión de minutos, los marineros a bordo de todos estos barcos se encontraron con un problema de difícil solución. El convoy había alcanzado casi la mitad del canal cuando el presidente de Egipto, Gamal Abdul Nasser, ordenó el bloqueo del canal.

Ante la duda, el barco SS Observer de Estados Unidos se apartó del convoy y se detuvo en el lago Timsah, mientras que el resto de embarcaciones se trasladaron a la parte más ancha del canal de Suez, llamado Great Bitter Lake, y dejaron caer sus anclas.

Imagen: Great Bitter Lake (Dominio P√ļblico)

Dada la situación, lo primero que pensaron es que lo mejor era esperar. La surrealista escena era la siguiente: si uno de los integrantes de las embarcaciones miraba a la derecha, veía que Israel controlaba la orilla este del canal, si miraba a la izquierda, veía a Egipto en el oeste. Los marineros se pasaron los primeros días observando impotentes mientras ambos bandos intercambiaban disparos y cohetes sobre sus cabezas.

Pero cuando los días pasaron a ser semanas, y las semanas se convirtieron en meses, aquel embotellamiento que iba camino de convertirse en el atasco más legendario de la historia, debía tratarse de otra forma. Como le explicó en su día al New York Times el capitán Miroslaw Proskurnicki del barco polaco Yakarta:

La verdad es que estábamos en una prisión muy cómoda. El primer mes fueron como unas vacaciones. El segundo mes ya fue algo más duro. A finales del tercer mes, fue terrible.

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Así que sin nada que hacer además de limpiar los barcos y hacer el mantenimiento básico, los botes se dedicaron los primeros meses a navegar en círculos como peces en una pecera, siempre alrededor de Great Bitter Lake en un intento por mantener los motores en buen funcionamiento.

Lleg√≥ un momento en el que el tiempo se convirti√≥ en un concepto difuso, m√°s o menos cuando las tripulaciones decidieron dejar de lado las diferencias de sus pa√≠ses de origen y se unieron formando una especie de micronaci√≥n no oficial, la autodenominada ‚ÄúFlota Amarilla‚ÄĚ, en referencia a la arena azotada por el viento que se acumulaba en las cubiertas.

Para el quinto mes, los oficiales y las tripulaciones de los catorce barcos se reunieron y fundaron la Great Bitter Lake Association. Cada barco adopt√≥ un deber especial para mantener el ‚Äúpa√≠s‚ÄĚ funcionando sin problemas (y por supuesto, para amenizar el paso de los d√≠as). De esta forma comenzaron a organizar eventos y actividades sociales, desde juegos de cartas hasta fiestas con barbacoa, noches de cine, torneos de f√ļtbol e incluso esqu√≠ acu√°tico. Cada evento o actividad en un barco diferente.

Imagen: Tripulaci√≥n jugando al f√ļtbol en cubierta (Pinterest)

Incluso los botes salvavidas se equiparon con equipos de navegaci√≥n y se fund√≥ un club n√°utico. Los partidos de f√ļtbol se jugaban en el barco m√°s grande, el MS Port Invercargill, mientras que los servicios de la iglesia se realizaron en el Nordwind. ‚ÄúLo llamamos iglesia‚ÄĚ, contaba el Capit√°n Paul Wall, ‚Äúpero en realidad era m√°s una fiesta de la cerveza‚ÄĚ.

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Y es que la cerveza era el √ļnico elemento vital innegable de la tripulaci√≥n, una de las pocas cosas por las que esperar o escribir. ‚ÄúEn tres d√≠as probamos la cerveza noruega, la cerveza y el vino checoslovacos y la cerveza y el vodka b√ļlgaros‚ÄĚ, narraba el capit√°n Zdzislaw Stasick al New York Times en 1974.

De hecho, los hombres bebieron tanta cerveza (cuyas botellas luego se lanzaban al canal), que a los marineros les gustaba bromear diciendo que las aguas profundas de Suez eran en realidad ‚Äúmitad agua y mitad botellas de cerveza‚ÄĚ. Como dijo el capit√°n brit√°nico del Invercargill, Arthur Kensett: ‚ÄúMe pregunto qu√© pensaran los futuros arque√≥logos dentro de unos pocos miles de a√Īos cuando encuentren el ‚Äútesoro‚ÄĚ‚ÄĚ.

Imagen: AP

¬ŅMencion√© antes que las funciones de cine ten√≠an lugar en el carguero b√ļlgaro Vasil Levsky? Y el sueco Killara ten√≠a una piscina, as√≠ que como dec√≠a Proskurnicki, la prisi√≥n no estaba tan mal.

Sin duda, uno de los momentos m√°s recordados por esta curiosa ‚Äúnaci√≥n‚ÄĚ en medio de un atasco mar√≠timo sin igual tuvo lugar cuando llevaban m√°s de un a√Īo de cautiverio. Entonces la flota organiz√≥ los ‚ÄúJuegos Ol√≠mpicos de Bitter Lake‚ÄĚ, coincidiendo con los Juegos Ol√≠mpicos de Verano de 1968 en Ciudad de M√©xico.

Las tripulaciones de ocho naciones compitieron en 14 disciplinas, incluyendo navegaci√≥n, buceo, carreras de velocidad, salto de altura, tiro con arco y waterpolo. ¬ŅGanadores? Los polacos batieron al resto en casi todas las disciplinas, con los alemanes y los brit√°nicos en segunda y tercera posici√≥n del ‚Äúmedallero‚ÄĚ respectivamente.

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Durante la Navidad instalaron un √°rbol flotante y bajaron un piano a un peque√Īo bote que deambulaba por el canal. Tambi√©n idearon un sistema postal con sellos hechos a mano y otros de goma que dec√≠an ‚Äúenviado a bordo‚ÄĚ. Para producirlos se reun√≠an los domingos a bordo del MS Nordwind. Por supuesto, los sellos no eran reales y no ten√≠an validez alguna, pero ahora existe un prol√≠fico mercado de coleccionistas solicitando estas piezas hist√≥ricas.

Los marineros idearon una f√≥rmula para asegurarse de que las cartas realmente llegaran a su destino colocando sellos egipcios reales junto con los sellos decorativos de los barcos. Hoy se sabe que algunas postales llegaron a sus destinatarios √ļnicamente con los sellos de Great Bitter Lake.

Por fortuna para ellos, a medida que pasaron los a√Īos a las compa√Ī√≠as navieras se les permiti√≥ que rotaran gradualmente a los marineros envi√°ndolos a casa mientras tra√≠an a otros de reemplazo. Las rotaciones se hac√≠an cada tres o cuatro meses.

Imagen: Una de las famosas postales (Worthpoint)

Te preguntar√°s que para qu√© demonios necesitaban a tanta gente, pero era necesario para mantener los barcos en orden. Hab√≠a mucho trabajo de mantenimiento, desde la limpieza y reparaci√≥n, hasta la transferencia de combustible o los simulacros de seguridad contra incendios. De hecho, se calcula que durante los ochos interminables a√Īos del ‚Äúatasco‚ÄĚ rotaron unos 3.000 hombres en los barcos varados de Suez.

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Cuando llegaba el verano y debido al clima cálido de la zona, las horas de trabajo se reducían de ocho a seis horas de lunes a viernes, y a cuatro horas los sábados. Los domingos eran días libres, tiempo que se solía emplear para leer libros, jugar al bridge y al ping-pong, y, por supuesto, a beber cerveza.

A mediados de la década de 1970, gran parte de la carga que transportaban los buques estaba podrida. Ya no se necesitaban los envíos originales de lana, el caucho y la chapa restantes que se había cargado en lugares tan lejanos como Australia y Asia. Para entonces, la Flota Amarilla se parecía más a un pueblo fantasma con una tripulación que, ahora sí, estaba cansada de la rutina en el canal.

Imagen: Las embarcaciones en 1971 (AP)

En 1975, con Egipto e Israel a punto de llegar a un acuerdo diplomático, el canal por fin se reabrió después de retirar cientos de miles de explosivos de las inmediaciones, aunque solo dos de los barcos de la Great Bitter Lake Association pudieron abandonar la zona por su propio pie.

Aquella fecha se recordar√° por el incre√≠ble recibimiento que tuvieron el M√ľnsterland y el Nordwind a su llegada a Hamburgo en el mes de mayo. Alrededor de 30.000 espectadores les estaban esperando para saludarlos. Su aparente jornada de trabajo que hab√≠a comenzado en 1967 terminaba ocho a√Īos, tres meses y cinco d√≠as despu√©s.

Tras a√Īos de inactividad y aislamiento, el resto de los barcos cubiertos de arena estaban en muy mal estado para ser rescatados. El SS African Glen se hundi√≥ en 1973 por un cohete israel√≠. Los brit√°nicos jam√°s se preocuparon por hacer regresar sus cuatro barcos, y el sueco Nippon lo acab√≥ comprando Noruega.

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Nunca, ni antes ni ahora, hubo un embotellamiento de tal magnitud. [New York Times, RealLifeLore, Mental Floss, Wikipedia, Express]