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Tecnología

El avión que podía lanzar misiles de crucero quedó reducido a un fuselaje partido en Engels-2

Una imagen comercial tomada sobre la base aérea rusa de Engels-2 muestra un Tu-95MS con la cola completamente separada del fuselaje. El avión habría sido alcanzado por drones ucranianos a unos 800 kilómetros de la frontera. Su pérdida resulta especialmente significativa porque Rusia ya no fabrica este modelo estratégico.
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Una imagen satelital tomada el 19 de julio confirmó que uno de los bombarderos estratégicos Tu-95MS estacionados en la base rusa de Engels-2 sufrió daños catastróficos. La sección trasera aparece completamente separada del resto del fuselaje, una condición que hace prácticamente imposible que el avión vuelva a volar.

El Servicio de Seguridad de Ucrania había anunciado dos días antes la destrucción del aparato mediante drones de largo alcance. Según Kiev, el ataque ocurrió durante la noche del 15 al 16 de julio y alcanzó la base situada en la región de Sarátov, aproximadamente a 800 kilómetros del territorio controlado por Ucrania. Rusia no ha confirmado públicamente la pérdida ni ofrecido su propia evaluación de los daños.

La imagen muestra un daño imposible de ocultar

La fotografía fue obtenida por Planet Labs y analizada por el grupo de inteligencia de fuentes abiertas AviVector. En ella aparecen dos Tu-95MS estacionados desde hacía tiempo en Engels-2: uno permanece aparentemente intacto, mientras que el otro muestra la cola desprendida y marcas visibles alrededor del fuselaje.

La imagen permite confirmar el resultado material del ataque, aunque no demuestra por sí sola qué tipo de dron produjo el impacto ni todos los detalles operativos difundidos por Ucrania. Tampoco fue un avión “derribado”: el bombardero estaba en tierra cuando fue alcanzado.

Engels-2 es una de las instalaciones más importantes de la aviación de largo alcance rusa. Desde allí operan bombarderos utilizados para lanzar misiles de crucero contra Ucrania, lo que convirtió a la base en un objetivo recurrente desde el comienzo de la invasión.

El avión que podía lanzar misiles de crucero quedó reducido a un fuselaje partido en Engels-2
© Mundo de Aviación – Youtube.

Una plataforma diseñada durante la Guerra Fría

El primer Tu-95 voló en 1952, pero el avión destruido pertenece a la variante Tu-95MS, desarrollada varias décadas después a partir de la familia de patrulla marítima Tu-142. Su característica más reconocible son los cuatro motores turbohélice y sus enormes hélices contrarrotativas.

A pesar de su diseño antiguo, el Tu-95MS continúa siendo una plataforma estratégica relevante. Rusia lo utiliza para transportar y lanzar misiles de crucero convencionales Kh-101, mientras que determinadas configuraciones también pueden emplear el Kh-102 con capacidad nuclear. Las versiones modernizadas pueden transportar varios misiles externamente bajo las alas.

Su importancia no depende de que el avión tenga que penetrar directamente en el espacio aéreo enemigo. Los bombarderos pueden lanzar sus armas desde grandes distancias, manteniéndose alejados de muchas defensas antiaéreas.

Rusia no puede fabricar otro Tu-95 para reemplazarlo

La pérdida es difícil de compensar porque los Tu-95 dejaron de producirse tras la desaparición de la Unión Soviética. Rusia puede modernizar unidades existentes, reparar componentes y utilizar piezas almacenadas, pero carece de una línea industrial capaz de construir un nuevo avión completo de este modelo.

Las estimaciones públicas sobre la flota restante varían y se han vuelto más inciertas después de los sucesivos ataques ucranianos. Antes de las grandes pérdidas de 2025, análisis occidentales situaban el inventario ruso alrededor de varias decenas de Tu-95MS, aunque no todos estaban necesariamente disponibles para misiones en un momento determinado.

El futuro bombardero furtivo PAK DA continúa en desarrollo y todavía no ofrece un sustituto operativo. Rusia también produce versiones modernizadas del Tu-160, pero su fabricación es lenta, costosa y no permite reemplazar rápidamente cada Tu-95 destruido.

Un golpe importante, pero no decisivo

La pérdida de un único bombardero no impedirá que Rusia continúe lanzando misiles. Moscú conserva otras aeronaves, plataformas navales y sistemas terrestres capaces de realizar ataques de largo alcance.

El valor del golpe es acumulativo. Cada Tu-95 destruido reduce una flota que no puede renovarse con facilidad y obliga a proteger mejor aeronaves distribuidas en bases cada vez más alejadas. La Operación Telaraña de 2025 ya había demostrado que incluso los aeródromos situados a miles de kilómetros del frente podían ser alcanzados por drones.

La imagen de Engels-2 resume ese problema: un avión concebido para sobrevivir a la Guerra Fría quedó inutilizado mientras estaba estacionado sobre una pista que durante años había sido considerada segura.

Fuente: Xataka.

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