Los robots humanoides militares ya no pertenecen exclusivamente a la ciencia ficción. Foundation Future Industries, una startup estadounidense fundada en 2024, está desarrollando máquinas capaces de desplazarse por entornos construidos para personas, transportar suministros, inspeccionar instalaciones y, eventualmente, participar en operaciones armadas.
Su principal modelo es el Phantom MK-1, un robot negro de apariencia humana diseñado para trabajar en fábricas, puertos y escenarios militares. En febrero de 2026, dos unidades fueron enviadas a Ucrania inicialmente para tareas de reconocimiento y evaluación en condiciones cercanas al frente. Esto no significa que hayan combatido autónomamente ni que hayan atacado objetivos: su función inicial estuvo relacionada con logística, exploración y recopilación de información.

Foundation ya prepara funciones relacionadas con armas
Sankaet Pathak, cofundador y director ejecutivo de Foundation, confirmó que la empresa está explorando lo que denominó “capacidades cinéticas”. En el lenguaje militar, la expresión hace referencia al empleo de fuerza física o armamento.
La compañía todavía no explicó qué sistemas incorporará ni cómo funcionarán, pero adelantó que podría presentar avances durante los próximos meses. Además del combate, considera utilizar sus robots para reconocimiento, inspección, transporte de cargas y entrada en edificios peligrosos.
Durante demostraciones realizadas en Estados Unidos, el Phantom apareció manipulando pistolas, escopetas y réplicas de fusiles. Sin embargo, sostener un arma durante una exhibición no equivale a utilizarla con precisión en un campo de batalla. Los humanoides todavía tienen dificultades para caminar sobre escombros, atravesar puertas bloqueadas, trabajar bajo la lluvia y manipular objetos de forma fiable.
La propia empresa mostró pruebas de transporte de cargas, manipulación de objetos y desplazamiento autónomo. Foundation también prepara el Phantom MK-2, una versión que incorporaría mayor resistencia al agua y al polvo, mejor electrónica y baterías de mayor tamaño.
Normal robot: “Too risky for me.”
Phantom MK-1: “Send me to the dangerous jobs.” 😂
via @IntEngineering#RobotHumor pic.twitter.com/znnvoDJT94— Andres Vilariño 🇪🇦 (@andresvilarino) July 18, 2026
Eric Trump participa como inversor y asesor
Foundation cuenta con Eric Trump, hijo del presidente estadounidense, como inversor y asesor principal de estrategia. La empresa ha promocionado públicamente contratos gubernamentales por alrededor de 24 millones de dólares, aunque una investigación de WIRED matizó esta cifra: varios acuerdos fueron heredados tras la adquisición de Boardwalk Robotics o llegaron mediante colaboraciones con el Institute for Human and Machine Cognition, en lugar de ser contratos nuevos obtenidos directamente por Foundation.
La compañía sostiene que enviar robots a zonas peligrosas podría reducir la exposición de los soldados. Un humanoide podría ingresar primero en un edificio, transportar municiones hasta una posición o inspeccionar un búnker sin arriesgar inmediatamente una vida humana.
El problema es que la misma tecnología también puede reducir el costo político de iniciar operaciones militares. Si un país puede combatir sin enviar personas al frente, podría mostrarse más dispuesto a emplear la fuerza.
El debate no está en su forma, sino en quién decide disparar
Que un robot tenga dos brazos y dos piernas no lo convierte automáticamente en un arma autónoma. El punto decisivo es si puede seleccionar y atacar un objetivo sin una autorización humana específica.
Las normas actuales del Departamento de Defensa estadounidense exigen que los sistemas autónomos y semiautónomos permitan mantener niveles apropiados de juicio humano sobre el uso de la fuerza. También deben superar pruebas de seguridad, resistencia, ciberseguridad y funcionamiento en entornos realistas antes de ser desplegados.
La ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja reclaman reglas vinculantes que preserven el control humano y prohíban sistemas impredecibles capaces de decidir por sí solos contra quién utilizar fuerza letal. Entre los riesgos aparecen errores de identificación, ataques contra civiles, hackeos y dificultades para determinar quién responde legalmente cuando una máquina se equivoca.
El Phantom todavía no es un Terminator autónomo. Por ahora es una plataforma experimental, pesada, vulnerable y con autonomía limitada. Sin embargo, su llegada a Ucrania y los planes para añadirle funciones armadas muestran que la discusión dejó de ser hipotética: la industria ya está intentando convertir al robot humanoide en otro elemento del campo de batalla.