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El cambio climático ha hecho posible cultivar vegetales en la fría tundra de Alaska

En Bethel, un pueblo remoto al oeste de Alaska, la comida suele llegar por correo. Aparte del pescado y los animales de caza, los locales sólo podían sacarle bayas y coliflor a la fría tundra ártica. Sin embargo, un agricultor local consiguió 20.000 kg de vegetales el año pasado, y espera obtener el doble para esta temporada. La razón: el cambio climático.

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La mejora del clima es definitivamente un punto a favor” explica Tim Meyers, el dueño de Meyers Farm. Tim no esconde que, para él y su mujer Lisa, el calentamiento global tiene efectos positivos. “Lo siento, la subida de las temperaturas es emocionante. No sé qué vamos a hacer, pero en mi situación yo estoy tomando ventaja de lo que nos está ocurriendo”. Los clientes forman cola incluso antes de que los Meyers abran su tienda, dos veces a la semana.

Meyers Farm conseguirá alargar la temporada 2015 hasta la Navidad. Cultivan patatas, nabos, remolachas y otros vegetales que antes no habrían podido sobrevivir al permafrost. Esta familia de agricultores consigue enfrentarse al invierno gracias a una combinación de invernaderos y cubiertas de plástico en el suelo, además de la inesperada ayuda del derretimiento del hielo.

La temperatura media en Bethel es de 1,2 grados bajo cero; en invierno, los termómetros oscilan entre los -14,1º y los 13,3º C. El agua se congela en diciembre y se han registrado temperaturas extremas de hasta -44 ºC. “Apuesto a que en un par de años vamos a encontrar la manera de tener cosas cosechables todo año” sonríe, ajeno a esto, Tim Meyers. [vía Co.EXIST]

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Imagen: ash jeans / Flickr - Meyers Farm

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