Un motor climático al borde de un cambio irreversible
El Niño, uno de los fenómenos más poderosos del planeta, podría estar a punto de cambiar para siempre.
Científicos de Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania e Irlanda concluyeron que el calentamiento global está empujando al sistema climático del Pacífico hacia un punto de inflexión, donde los eventos de El Niño y La Niña se volverán más intensos, regulares y previsibles.
Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, se basan en modelos climáticos de última generación capaces de simular el comportamiento del océano y la atmósfera con una resolución inédita.
El hallazgo no solo redefine la comprensión de cómo funciona el sistema climático global, sino que advierte sobre un futuro con impactos más severos en América y Europa.
“En un mundo más cálido, el Pacífico tropical puede pasar de un estado estable a uno oscilatorio e inestable”, explicó Malte Stuecker, director del Centro Internacional de Investigación del Pacífico en la Universidad de Hawái y autor principal del estudio.
De la irregularidad al ciclo implacable
Hasta ahora, El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) ha sido un fenómeno impredecible: algunos años provoca lluvias torrenciales y otros, sequías devastadoras.
Sin embargo, las nuevas simulaciones sugieren que esa irregularidad dará paso a un ciclo más marcado, con oscilaciones más amplias de temperatura en el Pacífico ecuatorial.
Pescadores peruanos observaban cada cierto tiempo como en Navidades llegaba una corriente de agua cálida con pocos nutrientes a sus costas, lo que hacía disminuir el nº de peces que capturaban. Como sucedía cada Navidad, a esta corriente la llamaron el Niño. pic.twitter.com/DttKVx8jtr
— AEMET Divulga (@AEMET_Divulga) December 25, 2024
El equipo utilizó el modelo climático AWI-CM3, del Instituto Alfred Wegener, con una resolución de apenas 31 km en la atmósfera y hasta 4 km en el océano.
Los resultados indican que, en las próximas tres o cuatro décadas, las fases de El Niño y La Niña ocurrirán con mayor frecuencia y amplitud, y tenderán a sincronizarse con otros fenómenos como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) o el Dipolo del Índico (IOD).
Según los investigadores, esa sincronización aumentará el riesgo de “latigazos climáticos”, es decir, alternancias abruptas entre sequías y lluvias torrenciales.
“El Pacífico más cálido refuerza el acoplamiento aire-mar, generando fluctuaciones más regulares, pero también más intensas”, señaló Stuecker.
Impactos en América y Europa
Las consecuencias podrían sentirse a escala continental.
En América del Sur, las costas del Pacífico enfrentarán lluvias extremas e inundaciones, mientras que el noreste de Brasil sufrirá sequías prolongadas y pérdidas agrícolas.
En Estados Unidos, se prevén tormentas más intensas y patrones de temperatura inusuales.
Europa, aunque más alejada del Pacífico, tampoco quedará al margen: la sincronización del ENSO con el Atlántico provocaría inviernos más templados y cambios drásticos en los regímenes de lluvia, afectando ecosistemas, cultivos y reservas hídricas.
“Nuestros resultados indican que el ENSO podría volverse más predecible, pero sus impactos amplificados supondrán enormes desafíos para las sociedades de todo el mundo”, advirtió Sen Zhao, coautor del estudio.
https://x.com/CienciaDelCope/status/1979260463343956164
Un futuro de oportunidades y desafíos
Los investigadores señalan que una mayor regularidad podría mejorar las predicciones climáticas estacionales, brindando tiempo para preparar infraestructuras y cultivos ante las variaciones extremas.
Sin embargo, también implicará la necesidad de estrategias de adaptación más robustas frente a un clima cada vez más violento.
Axel Timmermann, del Instituto de Física del Clima de Corea del Sur, sintetizó el dilema:
“La intensificación de El Niño es una señal clara de que el cambio climático está reconfigurando el sistema climático global. Los próximos 40 años definirán nuestra capacidad para adaptarnos a un planeta más inestable”.
El mensaje de fondo es contundente: El Niño del futuro no será el mismo, y sus efectos podrían sentirse mucho más allá del Pacífico.
Fuente: Infobae.