Hasta hace pocos años, imaginar un camión circulando por una carretera pública sin nadie al volante parecía algo reservado a las demostraciones tecnológicas. Ahora, Lidl ya está utilizando uno de estos vehículos para transportar mercancías entre un centro de distribución y una de sus tiendas en Alemania.
La cadena de supermercados puso en marcha el proyecto junto con la empresa tecnológica sueca Einride en Edermünde, cerca de Kassel. El vehículo es completamente eléctrico y llama la atención por algo evidente a simple vista: no tiene cabina, volante ni espacio para un conductor.
La operación comenzó el 15 de septiembre de 2026 y se desarrolla sobre una ruta pública previamente definida. Según Lidl y Einride, se trata del primer despliegue de estas características dentro del comercio minorista alimentario alemán.
Un camión que conduce solo, pero no puede ir a cualquier parte
El vehículo utiliza un sistema de automatización SAE nivel 4. Esto significa que puede encargarse completamente de la conducción sin intervención humana, pero solamente dentro de unas condiciones y una zona de operación previamente establecidas.
No se trata, por tanto, de un camión capaz de abandonar su recorrido y circular libremente por cualquier carretera de Alemania.
El proyecto cuenta con autorización de la Autoridad Federal de Transporte Motorizado alemana, el KBA. Además, no hay un conductor ni un operador de seguridad dentro del vehículo, aunque Einride mantiene equipos especializados que supervisan de forma remota sus operaciones autónomas.
Durante esta primera fase, el camión transportará productos secos desde el centro administrativo y de distribución de Lidl en Edermünde hasta una tienda cercana.
Puede cargar hasta 15 europalés y realizar un máximo de tres recorridos diarios. Durante los cuatro meses inicialmente previstos para el proyecto, Lidl calcula que podrá trasladar más de 3.000 palés utilizando únicamente este sistema autónomo en esa ruta.
Más de 5,2 millones de datos procesados cada segundo
Para desplazarse sin conductor, el vehículo necesita interpretar constantemente todo lo que ocurre a su alrededor.
El sistema desarrollado por Einride combina sensores y tecnologías de aprendizaje automático para detectar objetos, reconocer obstáculos, calcular distancias y determinar cómo debe reaccionar el camión mientras avanza.
Según la compañía, sus sistemas procesan más de 5,2 millones de puntos de datos por segundo, una cantidad de información que permite construir una representación prácticamente continua del entorno y tomar decisiones durante el trayecto.
La diferencia con los habituales sistemas de asistencia a la conducción es considerable. Aquí no existe una persona sentada frente a un volante esperando intervenir si ocurre algún problema: el vehículo fue concebido desde el principio para funcionar de manera autónoma.
Lidl ya piensa en ampliar el sistema
Esta primera ruta también funciona como una prueba para determinar hasta qué punto la tecnología puede integrarse en la logística cotidiana de una cadena de supermercados.
Si los resultados son satisfactorios, Lidl contempla una segunda fase con un recorrido de varias paradas, siguiendo un modelo conocido como milkrun. El grupo Schwarz, propietario de Lidl, también estudiará posibles aplicaciones en otras operaciones logísticas.
El objetivo no pasa únicamente por eliminar la figura del conductor. Las empresas sostienen que este tipo de vehículos podría ayudar a mantener un flujo constante de mercancías, optimizar determinados recorridos y responder a la falta de conductores profesionales que afecta al sector del transporte.
Por ahora, su radio de acción sigue siendo muy limitado y cuidadosamente controlado. Pero el proyecto de Lidl muestra un cambio importante: los camiones autónomos sin cabina ya no están restringidos únicamente a circuitos cerrados o pruebas experimentales, sino que comienzan a incorporarse a operaciones comerciales reales en carreteras públicas.