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Ciencia

El James Webb logra revelar un planeta que estaba oculto en sus imágenes gracias a una nueva tecnología

Un equipo de científicos desarrolló un método capaz de eliminar con mayor precisión el resplandor de las estrellas. La técnica permitió recuperar la señal de un exoplaneta que había pasado inadvertida en observaciones anteriores y podría transformar la búsqueda de mundos fuera del Sistema Solar.
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El telescopio espacial James Webb acaba de demostrar que algunos de los planetas que buscamos podrían estar escondidos en imágenes que los astrónomos ya tienen almacenadas. Un equipo de investigadores desarrolló una nueva técnica de procesamiento que permite separar mejor la luz de las estrellas y detectar objetos extremadamente tenues a su alrededor.

El método, denominado FLIP, utiliza modelos físicos y herramientas computacionales avanzadas para reconstruir cómo se comporta la luz dentro del telescopio.

Los resultados, publicados el 4 de noviembre de 2026 en la revista Nature, muestran que esta tecnología puede mejorar entre dos y quince veces la sensibilidad de las observaciones, dependiendo de las condiciones analizadas.

El problema que impide observar planetas fuera del Sistema Solar

Detectar directamente un exoplaneta representa uno de los mayores desafíos de la astronomía moderna.

La dificultad aparece porque las estrellas emiten cantidades enormes de luz, mientras que los planetas que las rodean reflejan o emiten una radiación muchísimo más débil.

En algunos casos, estos mundos pueden ser cientos de miles de veces menos brillantes que sus estrellas. Aunque el James Webb utiliza instrumentos especiales llamados coronógrafos para bloquear parte de la luz estelar, siempre quedan pequeñas interferencias que dificultan identificar los planetas.

Estas señales residuales pueden ocultar objetos reales o confundirse con posibles descubrimientos.

FLIP: la tecnología que permite eliminar el brillo de las estrellas

Para solucionar este problema, los científicos desarrollaron FLIP, cuyo nombre proviene de Physics-based Learning for Imaging Planets.

El sistema funciona mediante una representación digital del telescopio que reproduce cómo la luz atraviesa sus componentes ópticos.

A partir de millones de ajustes computacionales, el modelo identifica las pequeñas imperfecciones responsables del resplandor que permanece en las imágenes. Posteriormente, elimina matemáticamente esa interferencia para hacer visibles señales mucho más débiles.

A diferencia de otros métodos, FLIP aprovecha directamente las leyes físicas que describen el funcionamiento del instrumento.

De esta manera, los investigadores pueden mejorar la calidad científica de observaciones existentes sin modificar el telescopio.

El planeta que apareció en imágenes antiguas del James Webb

La demostración más importante ocurrió al analizar observaciones del sistema estelar 51 Eridani, situado aproximadamente a 97 años luz de la Tierra.

En su órbita se encuentra 51 Eridani b, un gigantesco exoplaneta descubierto en 2015 mediante telescopios terrestres.

Sin embargo, cuando el James Webb observó el sistema utilizando una longitud de onda de 4,3 micrómetros, los métodos tradicionales no lograron distinguirlo del resplandor estelar. Al procesar nuevamente esas imágenes con FLIP, los científicos consiguieron detectar el planeta exactamente donde se esperaba encontrarlo.

El resultado también resulta interesante porque esa longitud de onda permite estudiar señales relacionadas con el dióxido de carbono presente en atmósferas planetarias.

Una herramienta que podría cambiar la búsqueda de nuevos mundos

Los investigadores destacan que el avance podría facilitar la detección de planetas más fríos, pequeños y difíciles de observar. También abre la posibilidad de recuperar información valiosa de archivos astronómicos que anteriormente parecían insuficientes.

No obstante, el método todavía necesita pruebas adicionales con otros sistemas y observatorios.

Por ahora, FLIP no permite observar directamente planetas semejantes a la Tierra, pero podría contribuir al desarrollo de futuros telescopios especializados en su búsqueda.

El descubrimiento demuestra que mejorar nuestra comprensión del universo no siempre requiere construir instrumentos más grandes. En ocasiones, basta con encontrar una nueva manera de interpretar la luz que ya hemos capturado.

 

 

Fuente: Ciencia.Uy.

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