Imagen: Getty

Nuestros preciosos perritos pueden transmitir una de las enfermedades m√°s extra√Īas que se sabe que existe: una forma de c√°ncer de transmisi√≥n sexual que salta de un hu√©sped a otro durante miles de a√Īos. Ahora, un gran grupo de investigadores dice que han desempaquetado la historia evolutiva de esta enfermedad desde los primeros perros en los que surgi√≥. Y es a√ļn m√°s extra√Īo de lo esperado.

La mayor√≠a de los c√°nceres (el crecimiento mutado, incontrolable y da√Īino de las c√©lulas del cuerpo) son √ļnicos. Claro, si t√ļ y otra persona tienen un tipo espec√≠fico de c√°ncer de seno, esas c√©lulas se comportar√°n de manera similar. Pero sus c√©lulas cancerosas te pertenecen solo a ti, y ser√°n notablemente diferentes de las c√©lulas cancerosas de otra persona. Tampoco puedes infectar a alguien con tu c√°ncer, sobre todo porque nuestro sistema inmunitario generalmente puede reconocer y destruir c√©lulas humanas extra√Īas.

Dicho esto, ha habido ejemplos raros de transmisi√≥n de c√°ncer en humanos. Esto ha sucedido en gran medida a personas con sistemas inmunes deficientes que recibieron trasplantes de √≥rganos de un donante con c√°ncer o de madre a hijo en el √ļtero. Pero son casos aislados de corta duraci√≥n, y el c√°ncer nunca se propaga m√°s a otros.

Sin embargo, algunos c√°nceres en algunos animales han podido llevar una vida infecciosa por su cuenta, al haber ‚Äúaprendido‚ÄĚ c√≥mo escapar de sus anfitriones originales y propagarse libremente por la poblaci√≥n como lo hace una bacteria o un virus. Uno de estos agentes deshonestos inmortales se conoce como el tumor ven√©reo transmisible canino, o CTVT. Y como su nombre indica, se transmite sexualmente.

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Para su nuevo estudio, publicado el jueves en Science, los autores estudiaron la gen√©tica de casi 550 tumores tomados de perros en 43 pa√≠ses entre 2003 y 2016. Como cualquier otra cosa que podr√≠a considerarse ‚Äúviva‚ÄĚ, los c√°nceres adquieren mutaciones y evolucionan con el tiempo. Entonces, al estudiar y comparar las mutaciones acumuladas por estos tumores, el equipo construy√≥ un √°rbol evolutivo probable para CTVT.

El estudio no ten√≠a la intenci√≥n de precisar exactamente d√≥nde y cu√°ndo surgi√≥ la CTVT, el autor principal Adrian B√°ez-Ortega, un bioingeniero y estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, le dijo a Gizmodo en un correo electr√≥nico. Pero el equipo encontr√≥ evidencia de que se gener√≥ por primera vez entre perros en Asia en alg√ļn momento entre 4.000 y 8.500 a√Īos atr√°s. Eso est√° m√°s o menos de acuerdo con los resultados de un estudio el a√Īo pasado, que teoriz√≥ que CTVT era el √ļnico legado gen√©tico restante de los primeros perros que migraron de Asia a las Am√©ricas durante ese per√≠odo de tiempo.

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B√°ez-Ortega y su equipo estaban m√°s interesados ‚Äč‚Äčen rastrear el viaje gen√©tico que CTVT hab√≠a tomado desde que se liber√≥ de su confinamiento, particularmente cuando comenz√≥ a extenderse r√°pidamente por todo el mundo en los √ļltimos mil a√Īos. Y all√≠ encontraron algunas diferencias verdaderamente peculiares entre este y otros tipos de c√°ncer.¬†

‚ÄúNuestros resultados muestran que, durante al menos los √ļltimos 1.000‚Äď2.000 a√Īos, CTVT ha evolucionado de manera diferente a los c√°nceres humanos‚ÄĚ, dijo. ‚ÄúMientras que los c√°nceres humanos evolucionan gracias a la adquisici√≥n continua de mutaciones que confieren una ventaja a algunas de las c√©lulas cancerosas, haci√©ndolas m√°s en forma a su entorno (esto se conoce como ‚Äúselecci√≥n positiva‚ÄĚ), CTVT no muestra evidencia de esto. Llegamos a la conclusi√≥n de que CTVT realmente ha dejado de evolucionar en cualquier ‚Äúdirecci√≥n‚ÄĚ particular, por lo que su evoluci√≥n es en gran medida no dirigida o, si lo deseas, ‚Äúaleatoria‚ÄĚ (esto se conoce como ‚Äúderiva gen√©tica‚ÄĚ)‚ÄĚ.

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Más claramente, CTVT probablemente ha estado atrapado en neutral durante milenios, acumulando mutaciones que no han ayudado o perjudicado sus posibilidades de supervivencia. El equipo ni siquiera encontró evidencia de que la CTVT haya evolucionado para resistir mejor los tratamientos de quimioterapia actuales, aunque es posible que esta tendencia se muestre en el futuro (ha habido informes anecdóticos de resistencia en algunas áreas del mundo).

A largo plazo, esta inercia podría condenar a CTVT. Cuando ocurre una deriva genética en una población, a menudo significa que la población no podrá adaptarse a un mundo cambiante. Y eventualmente, podría desaparecer por completo.

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Pero esa fecha de vencimiento probablemente no llegar√° en decenas de miles de a√Īos, se√Īal√≥ B√°ez-Ortega. Sabemos que CTVT ha estado disminuyendo en √°reas del mundo donde los perros se mantienen casi por completo como mascotas, como EE. UU. y el Reino Unido, gracias a las pol√≠ticas de esterilizaci√≥n y castraci√≥n y al menor contacto sexual con perros salvajes en libertad. Pero sigue siendo end√©mico en al menos 90 pa√≠ses.

Un misterio sin resolver por el equipo es exactamente cómo CTVT logró ser transmisible en primer lugar.

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‚ÄúNo encontramos ninguna indicaci√≥n de que CTVT sea un c√°ncer inusual, gen√©ticamente hablando‚ÄĚ, dijo B√°ez-Ortega. ‚ÄúLas mutaciones que creemos que probablemente estuvieron implicadas en el surgimiento y la evoluci√≥n temprana de CTVT son mutaciones muy comunes y bien conocidas como ‚Äėconductoras‚Äô del c√°ncer que se ven en muchos c√°nceres humanos, y no encontramos nada que apunte a un mecanismo especial obvio para la transmisibilidad‚ÄĚ.

Lo que eso significa, agregó, es que no existe una explicación simple de por qué estos cánceres se volvieron infecciosos. Obviamente, tuvieron que desarrollar formas de defenderse constantemente del sistema inmune, pero también tuvieron suerte. En el caso de CTVT, podría haberse propagado porque se formó muy cerca de los genitales, lo que lo convierte en una ruta conveniente de transmisión, y porque los perros no son genéticamente muy diferentes entre sí. Esa baja diversidad genética probablemente facilitó que el cáncer sobreviviera a un nuevo huésped.

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Sin embargo, todavía hay más pistas genéticas por descubrir de los primeros días de CTVT que el equipo espera estudiar a continuación.

‚ÄúNos gustar√≠a analizar la historia temprana de CTVT con m√°s detalle y descubrir c√≥mo se ve√≠a su genoma al comienzo y c√≥mo cambi√≥ durante sus primeros a√Īos y d√©cadas de evoluci√≥n‚ÄĚ, dijo B√°ez-Ortega. ‚ÄúTambi√©n estamos muy interesados ‚Äč‚Äčen aprender m√°s sobre los mecanismos por los cuales estos tumores pueden contrarrestar el sistema inmune en tantos tipos diferentes de perros‚ÄĚ.