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Ciencia

El ciclón se tragó al Yongala en 1911. Hoy miles de peces viven entre sus restos

El SS Yongala desapareció frente a Queensland con 122 personas a bordo después de internarse en la trayectoria de un ciclón. Durante casi medio siglo nadie supo dónde había terminado. Su identificación definitiva llegó gracias a una caja fuerte recuperada del fondo del mar.
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El 23 de marzo de 1911, el SS Yongala salió de Mackay rumbo a Townsville, en la costa de Queensland, Australia. Nunca llegó a destino. El barco desapareció con 122 personas a bordo y sin dejar supervivientes ni cuerpos recuperados. La única excepción fue Moonshine, un caballo de carreras que viajaba en la bodega y cuyo cadáver apareció después del naufragio.

Hasta entonces, el Yongala tenía una trayectoria prácticamente impecable. Había completado 98 viajes y transportaba pasajeros y mercancías a lo largo de la costa australiana. Construido en Inglaterra para la Adelaide Steamship Company, medía unos 109 metros de eslora y estaba considerado un vapor fiable para su época.

Un ciclón que el barco nunca supo que se acercaba

El problema comenzó poco después de zarpar. Menos de una hora después de la salida, la estación de señales de Flat Top Island recibió información sobre la formación de un ciclón tropical entre Mackay y Townsville.

El Yongala, sin embargo, no disponía del sistema de comunicaciones necesario para recibir aquella advertencia. Continuó navegando directamente hacia una tormenta cuya existencia sus tripulantes desconocían.

La última observación confirmada del barco se produjo alrededor de las 18:30, cuando el farero de Dent Island lo vio avanzando por la costa. Después de aquello, desapareció.

El ciclón se tragó al Yongala en 1911. Hoy miles de peces viven entre sus restos
© MOKEN PLANET – Youtube

Siete barcos lo buscaron y no encontraron el pecio

Cuando quedó claro que el Yongala no llegaría a Townsville, el gobierno de Queensland organizó una gran operación de búsqueda con siete embarcaciones.

Los equipos localizaron restos de carga flotando entre Hinchinbrook Island y Bowen, pero no encontraron el casco del barco. Tampoco aparecieron supervivientes. Las autoridades llegaron a ofrecer una recompensa de 1.000 libras esterlinas a quien aportara información que permitiera localizar el pecio, pero los esfuerzos resultaron inútiles.

En junio de 1911, una Comisión de Investigación Marítima examinó el desastre. El capitán William Knight, un marino experimentado, y su tripulación fueron exonerados de responsabilidad. Los investigadores concluyeron que no había pruebas suficientes para determinar exactamente qué había provocado el hundimiento. El Yongala pasó entonces a formar parte de una larga lista de barcos desaparecidos sin explicación definitiva.

Una caja fuerte resolvió el misterio casi 50 años después

La primera pista importante apareció durante la Segunda Guerra Mundial. En 1943, un buque militar encargado de detectar minas registró una anomalía frente a Cape Bowling Green.

Cuatro años después, el buque hidrográfico HMAS Lachlan utilizó ecosonda para estudiar la zona y concluyó que allí podía encontrarse un gran naufragio. La confirmación definitiva tardó todavía otra década. En 1958, el pescador Bill Kirkpatrick y el buzo alemán George Konrat comenzaron a investigar el lugar. Tras varias inmersiones localizaron el pecio a unos 16 metros de profundidad.

Pero todavía había que demostrar que realmente se trataba del Yongala. La prueba llegó cuando un grupo de investigación subacuática recuperó una caja fuerte cuyo número de serie coincidía con el asignado al barco. Después de casi medio siglo, el misterio estaba resuelto.

El naufragio terminó convertido en un enorme arrecife

Hoy el Yongala descansa a unos 89 kilómetros al sureste de Townsville, dentro del Parque Marino de la Gran Barrera de Coral.

Con el paso de las décadas, su estructura se transformó en un auténtico arrecife artificial. Alrededor del casco viven más de 120 especies de peces, además de tortugas marinas, tiburones, mantarrayas, corales y esponjas. El pecio se ha convertido además en uno de los lugares de buceo más conocidos de Australia y recibe miles de visitantes cada año.

Un siglo después de su hundimiento, incluso tuvo que enfrentarse nuevamente a la fuerza de un ciclón. En febrero de 2011, el ciclón Yasi atravesó la región y arrancó buena parte de la vida marina que cubría el barco, dejando nuevamente visibles sectores del casco, el motor y el eje de la hélice. Con los años, el ecosistema volvió a recuperarse.

El Yongala pasó así de ser uno de los grandes misterios marítimos australianos a convertirse en una estructura completamente integrada en la vida de la Gran Barrera de Coral.

Fuente: Xataka.

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