Una base de investigación situada cerca de la Antártida está a punto de quedarse sin habitantes durante el resto del año. El motivo detrás de la evacuación resulta tan desolador como estremecedor.
La División Antártica Australiana (AAD, por sus siglas en inglés) anunció recientemente que retirará a todo su personal de una estación ubicada en la isla Macquarie ante la amenaza de la gripe aviar. Sin embargo, la principal preocupación del gobierno no es que los investigadores contraigan la enfermedad, sino que tengan que presenciar cómo el virus acaba con una parte importante de la población local de elefantes marinos.
“Hemos tomado la difícil decisión de retirar al personal”, explicó la semana pasada Sean Sullivan, subsecretario del Departamento Federal de Medioambiente, en declaraciones a la Australian Broadcasting Corporation.
“La medida responde principalmente a los riesgos psicológicos que enfrentarían los trabajadores si permanecieran durante un periodo prolongado en medio de un episodio de mortalidad masiva”, añadió.
Una mortandad de enormes proporciones
La isla Macquarie se encuentra en el suroeste del océano Pacífico, aproximadamente a mitad de camino entre Tasmania y la Antártida, y forma parte de la región subantártica.
El gobierno australiano mantiene allí una estación científica desde hace más de 70 años. A lo largo de ese tiempo, sus programas de investigación han incluido desde el estudio de los cambios atmosféricos hasta el seguimiento de la fauna local, como aves marinas y elefantes marinos.
En mayo, los 24 habitantes actuales de la isla (entre ellos científicos, técnicos y personal de apoyo) comenzaron una expedición que debía extenderse durante aproximadamente un año. Sin embargo, esos planes ahora tendrán que ser cancelados.
De acuerdo con la AAD, las evaluaciones realizadas por expertos anticipan que una variante de la gripe aviar H5 podría provocar un “episodio de mortalidad significativo” durante la próxima temporada reproductiva de los elefantes marinos de la isla.
Las crías parecen ser especialmente vulnerables a esta clase de gripe aviar. En brotes anteriores, la tasa de mortalidad entre los ejemplares jóvenes llegó a alcanzar el 90%.
Hasta 100.000 elefantes marinos visitan regularmente la isla cada año, según la División Antártica Australiana. Además, miles de crías nacen durante la primavera muy cerca de la estación. En el hemisferio sur, la primavera astronómica se extiende desde finales de septiembre hasta finales de diciembre.
Esto significa que, si permaneciera en la isla, el personal de la base podría presenciar en primera fila una escena extremadamente traumática.
“Nuestros expedicionarios ya viven y trabajan en uno de los entornos más remotos y exigentes del planeta”, señaló Sullivan en un comunicado de la AAD. “Es importante reducir cualquier riesgo adicional que pueda afectar su bienestar y el funcionamiento seguro de nuestras estaciones”.
¿Qué ocurrirá ahora?
El buque rompehielos australiano de investigación y abastecimiento RSV Nuyina recogerá al personal y la carga esencial entre finales de septiembre y comienzos de octubre.
No está previsto realizar evacuaciones similares en otras estaciones australianas cercanas a la Antártida, ya que ninguna se encuentra tan próxima a poblaciones de animales que puedan verse gravemente afectadas por la gripe aviar.
Por desgracia, la AAD tampoco planea aplicar medidas activas para contener el posible brote entre los elefantes marinos. La ubicación remota de la isla y sus duras condiciones ambientales hacen que una intervención de ese tipo resulte extremadamente complicada.
“La División Antártica Australiana está analizando distintas opciones para monitorear lo que suceda en la isla Macquarie, con la intención de que los expedicionarios puedan regresar a la estación en futuras temporadas”, explicó Sullivan.
Dentro de este panorama desalentador existe, al menos, un elemento favorable. Los esfuerzos desarrollados durante años para proteger el ecosistema de la isla frente a especies invasoras y otras amenazas han dado buenos resultados.
En 2014, por ejemplo, la isla Macquarie fue declarada oficialmente libre de conejos, ratas y ratones. Según la AAD, estas medidas permitieron que especies nativas como los elefantes marinos conservaran poblaciones numerosas y saludables. Esa fortaleza podría darles una oportunidad de recuperarse después de una crisis tan devastadora como la que podría provocar la gripe aviar H5.