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Ciencia

El cometa Halley regresará en 2061 y los científicos quieren alcanzarlo. Ahora bien, existe un gran problema: para alcanzarlo quizá debamos enviar una nave espacial mucho antes

Una nueva propuesta plantea utilizar la gravedad de Júpiter y Saturno para alcanzar al cometa Halley antes de su regreso en 2061. El viaje duraría más de veinte años y permitiría estudiar su despertar de una forma nunca vista.
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El cometa Halley es uno de los visitantes más famosos del Sistema Solar. Aparece aproximadamente cada 76 años y, durante siglos, su regreso ha despertado fascinación entre astrónomos y observadores. La última vez que atravesó las proximidades del Sol, en 1986, varias sondas consiguieron acercarse a él y fotografiar su núcleo por primera vez. Pero hubo un problema: pasaron tan deprisa que apenas pudieron estudiarlo durante unos instantes.

Ahora los científicos quieren hacer algo mucho más ambicioso. No se trata simplemente de volver a fotografiar al Halley, sino de enviar una nave capaz de alcanzarlo, igualar su velocidad y acompañarlo durante su aproximación al Sol.

Un equipo internacional ha encontrado una posible solución que implica recorrer buena parte del Sistema Solar y utilizar dos planetas gigantes como aliados. El inconveniente es que, aunque Halley no regresará hasta 2061, el margen para preparar la misión ya empieza a estrecharse.

El cometa más famoso del mundo tiene una órbita que complica cualquier encuentro

El cometa Halley regresará en 2061, pero los científicos tienen un problema: para alcanzarlo quizá debamos enviar una nave espacial mucho antes
Secuencia de seis imágenes captadas por Giotto durante su aproximación al Halley en marzo de 1986. La sonda llegó a pasar a solo 596 kilómetros del núcleo, proporcionando las primeras fotografías cercanas de este cuerpo celeste. © ESA/Giotto/HMC.

El nuevo estudio, publicado en septiembre de 2026 en arXiv, está firmado por Roberto Flores y otros seis investigadores. Su objetivo es resolver uno de los mayores problemas de la exploración cometaria: conseguir que una sonda pueda viajar junto al Halley en lugar de cruzarse con él a una velocidad enorme.

La dificultad está en su órbita. El cometa se desplaza alrededor del Sol en sentido contrario al de los planetas, siguiendo una trayectoria muy inclinada respecto al plano del Sistema Solar. Esta combinación provoca velocidades relativas extraordinariamente elevadas.

En 1986, la sonda Giotto de la Agencia Espacial Europea pasó a unos 596 kilómetros del núcleo, consiguiendo fotografías históricas de su superficie oscura y de los chorros de gas y polvo que expulsaba. Sin embargo, su velocidad relativa rondaba los 68 kilómetros por segundo. Eso limitó enormemente el tiempo disponible para observar los procesos físicos que estaban ocurriendo.

La misión Rosetta demostró posteriormente que acompañar un cometa durante su viaje alrededor del Sol permite investigar cómo se transforma su superficie. Pero Halley presenta un desafío mucho mayor debido a su trayectoria retrógrada y extremadamente alargada.

La solución pasa por Júpiter, Saturno y un viaje de más de veinte años

El cometa Halley regresará en 2061, pero los científicos tienen un problema: para alcanzarlo quizá debamos enviar una nave espacial mucho antes
Simulación de una trayectoria que permitiría alcanzar el cometa Halley mediante asistencias gravitatorias en Júpiter y Saturno. El segundo encuentro ayudaría a colocar la nave en una órbita retrógrada semejante a la del cometa. © Flores et al. / Barbieri et al.

La propuesta de los investigadores consiste en aprovechar dos asistencias gravitatorias consecutivas. Primero, la nave sobrevolaría Júpiter para modificar su velocidad y trayectoria. Después utilizaría Saturno para realizar una maniobra mucho más difícil: cambiar considerablemente el plano de su órbita y aproximarse a la trayectoria retrógrada del cometa. Estas maniobras permitirían reducir la cantidad de combustible necesaria, evitando depender de sistemas de propulsión nuclear todavía poco desarrollados.

El modelo presentado por los investigadores contempla una nave de aproximadamente 1,5 a 2 toneladas, equipada con motores eléctricos de efecto Hall y generadores termoeléctricos de radioisótopos para obtener energía lejos del Sol. Entre los escenarios estudiados aparecen lanzamientos en 2036 y 2037, aunque los autores advierten que las posiciones relativas de los planetas podrían hacer más favorables algunas oportunidades posteriores a 2040.

La nave alcanzaría el Halley alrededor de septiembre de 2060, cuando todavía se encontrase a unas 4,6 unidades astronómicas del Sol, es decir, aproximadamente 688 millones de kilómetros.

Una posible misión al cometa Halley

  1. 2036-2037 — Lanzamiento. Salida desde la Tierra en una ventana orbital favorable.

  2. Asistencia de Júpiter. Modificación de la velocidad y dirección de la nave.

  3. Asistencia de Saturno. Cambio de plano orbital para aproximarse a la trayectoria del cometa.

  4. Septiembre de 2060 — Encuentro. La nave igualaría aproximadamente su movimiento con el de Halley.

  5. Julio de 2061 — Perihelio. Observación del cometa durante su máxima aproximación al Sol.

Secuencia conceptual basada en los escenarios estudiados. Todavía no existe una misión aprobada ni fechas oficiales de lanzamiento.

Lo extraordinario es que permitiría llegar antes de que el cometa desarrollase su actividad más intensa. Los científicos podrían observar cómo el calentamiento solar comienza a liberar gases, polvo y material de su interior.

La tecnología existe, pero el verdadero enemigo podría ser el calendario

El cometa Halley regresará en 2061, pero los científicos tienen un problema: para alcanzarlo quizá debamos enviar una nave espacial mucho antes
Propuesta de vela solar ‘heliogiro’ de la NASA para sobrevolar el Halley en 1986. © NASA/The Planetary Society.

Una propuesta anterior del mismo equipo, presentada en 2025, contemplaba utilizar únicamente Júpiter como asistencia gravitatoria, aunque requería un lanzador mucho más potente.

La nueva alternativa pretende reducir esa exigencia utilizando tecnologías de propulsión y generación eléctrica ya conocidas. Sin embargo, todavía quedan obstáculos importantes. La nave debería resistir un viaje de varias décadas, mantener operativos sus instrumentos y disponer de suficiente material radiactivo para alimentar sus sistemas. Además, desarrollar, aprobar y construir una misión científica de esta complejidad puede llevar más de diez años.

La Agencia Espacial Europea tiene previsto lanzar Comet Interceptor entre finales de 2028 y comienzos de 2029, pero su objetivo será estudiar otro cometa mediante un sobrevuelo, no acompañar al Halley.

Por ahora, la nueva propuesta es un estudio de viabilidad, no una misión seleccionada por una agencia espacial. Sus fechas y trayectorias podrían cambiar considerablemente si llegara a desarrollarse. Y ahí aparece la paradoja: los científicos conocen desde hace siglos cuándo regresará Halley, pero eso no significa que puedan decidir en cualquier momento enviar una nave para acompañarlo.

Si queremos estudiar cómo despierta el cometa más famoso de la historia, quizá tengamos que comenzar el viaje décadas antes de que vuelva a aparecer en nuestros cielos.

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