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Mundo

El depredador que el mundo daba por extinto vuelve a aparecer en Sudamérica tras más de tres décadas

Tras casi cuarenta años sin ser visto, uno de los depredadores más imponentes del continente ha vuelto a nadar libre en su hábitat natural, sorprendiendo a científicos y conservacionistas.
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Durante décadas, se pensó que su rugido acuático había desaparecido para siempre. Era un fantasma de los ríos sudamericanos, una leyenda viva que se desvaneció entre los ecos de la selva y los cañaverales. Sin embargo, un milagro ecológico acaba de suceder en una región que, una vez más, demuestra que la naturaleza no olvida su propio pulso. En el corazón del noreste argentino, una familia de nutrias gigantes ha regresado a las aguas donde no se las veía desde 1986, reescribiendo la historia de la conservación en el continente.

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© Kelly vanDellen – shutterstock

El inesperado regreso de un depredador perdido

En el mundo de la biología, pocas noticias generan tanta emoción como el redescubrimiento de una especie considerada extinta. Esta vez, el escenario fue el Gran Parque Iberá, en la provincia argentina de Corrientes, un santuario natural donde cuatro ejemplares de nutria gigante fueron liberados, marcando un hecho sin precedentes a nivel global: es el primer proyecto en devolver a esta especie a un ecosistema del que había desaparecido por completo.

El regreso de estos animales (un macho, una hembra y dos crías nacidas en el mismo parque) representa más que una simple reintroducción. Se trata de la restauración de un equilibrio ecológico roto hace décadas. Las nutrias gigantes, capaces de alcanzar 1,8 metros de largo y superar los 30 kilos, son depredadores tope en su entorno. Su dieta, compuesta casi exclusivamente por peces, las convierte en reguladoras naturales de los ecosistemas acuáticos.

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© David Turko – shutterstock

Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, lo resume así: “La nutria gigante es clave para mantener saludables los humedales; su presencia es sinónimo de vida y equilibrio”. Los últimos registros de esta especie en el país databan de 1986, cuando el sonido de sus aullidos acuáticos se escuchó por última vez en los esteros del norte argentino.

El lobo de río: un gigante discreto y social

Conocida científicamente como Pteronura brasiliensis, la nutria gigante o “lobo de río”, como la llaman en varias regiones, es una especie emblemática de América del Sur. Este mamífero carnívoro pertenece a la familia de las comadrejas y es considerado uno de los depredadores más grandes y antiguos del bioma amazónico.

Su aspecto combina fuerza y elegancia: un espeso pelaje marrón oscuro que el agua no logra penetrar, una mancha clara en la garganta que la distingue individualmente y unos bigotes sensibles que detectan movimientos mínimos en el agua. Vive en grupos familiares de hasta diez individuos, donde reina una organización social sorprendente: cazan juntos, crían a sus cachorros y defienden con ferocidad su territorio.

Durante la segunda mitad del siglo XX, las nutrias gigantes fueron cazadas masivamente por su valiosa piel, empujándolas al borde de la desaparición. A esa presión humana se sumaron la pérdida de hábitats, la contaminación de los ríos y enfermedades como el moquillo canino, que diezmaron sus poblaciones silvestres.

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© OSTILL is Franck Camhi – shutterstock

El Iberá, un refugio donde la vida vuelve a florecer

El Gran Parque Iberá, con sus 756.000 hectáreas de humedales, es uno de los ecosistemas más extensos y biodiversos del Cono Sur. Allí, donde el agua y la tierra se entrelazan en un paisaje hipnótico, se ha logrado un avance histórico en materia de restauración ambiental.

La familia reintroducida está compuesta por Nima, una hembra proveniente del Zoológico de Madrid; su pareja, Coco, del Zoológico de Givskud, en Dinamarca; y sus dos crías nacidas libremente en Iberá a fines de 2024. Estos ejemplares se adaptaron rápidamente, estableciendo madrigueras y aprendiendo a cazar en las lagunas correntinas.

El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, celebró la noticia: “La nutria gigante no solo recupera su lugar natural, sino que también impulsa el turismo y el empleo en la región. Iberá es hoy un ejemplo mundial de cómo la conservación puede generar desarrollo”.

Una nueva esperanza para la biodiversidad sudamericana

El retorno de las nutrias gigantes al Iberá podría ser apenas el comienzo. Rewilding Argentina anunció que planea futuras liberaciones en los esteros del Chaco y otras áreas protegidas, con el objetivo de restaurar la conectividad entre las poblaciones del centro del continente.

Más allá del valor científico, este regreso encierra un mensaje poderoso: incluso cuando creemos haber perdido algo para siempre, la naturaleza encuentra formas de sorprendernos. En los espejos de agua del Iberá, los rugidos y chapoteos de estos gigantes anuncian algo más que una especie recuperada: el renacer de una promesa.

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