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Tecnología

El edificio más alto del mundo vuelve a construirse y su mayor problema nunca fue la ingeniería

Jeddah Tower ya superó las 100 plantas y los 400 metros después de permanecer paralizada durante años. Su diseño pretende llevarla por encima del kilómetro, pero la ingeniería no fue la principal responsable del retraso: los problemas financieros y empresariales bloquearon durante mucho tiempo el proyecto más ambicioso de Arabia Saudí.
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Jeddah Tower vuelve a ganar altura

Arabia Saudí ha reactivado uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de la historia. Jeddah Tower alcanzó oficialmente las 100 plantas y los 400 metros de altura el 20 de abril de 2026. Dos meses después, la empresa de ingeniería Thornton Tomasetti situaba la estructura cerca del piso 104.

Cuando esté terminada, la torre superará los 1.000 metros y desplazará al Burj Khalifa, que conserva desde 2010 el récord mundial con 828 metros. El proyecto saudí tendrá 157 plantas y albergará un hotel de lujo, oficinas, apartamentos y una plataforma de observación situada cerca de su parte superior.

La obra fue anunciada en 2011 y comenzó a construirse en 2013. Su objetivo original era convertir el norte de Yeda en un nuevo distrito urbano y financiero capaz de competir con Dubái. Sin embargo, la estructura llegó solamente hasta la planta 63 antes de quedar prácticamente abandonada.

El edificio más alto del mundo vuelve a construirse y su mayor problema nunca fue la ingeniería
© Looking 4 (Es) – Youtube.

La ingeniería extrema no fue lo que detuvo la obra

Levantar un edificio de más de un kilómetro plantea dificultades sin precedentes. Jeddah Tower se apoya sobre una losa de hormigón de cinco metros de espesor, sostenida por 270 pilotes de 1,8 metros de diámetro que descienden hasta 105 metros bajo el terreno.

Su estructura utiliza tres alas que se estrechan progresivamente para reducir la presión del viento. Los muros están conectados entre sí y soportan tanto las cargas verticales como los movimientos laterales, sin necesitar el sistema convencional de columnas, grandes vigas y estabilizadores empleado en muchos rascacielos.

Los ingenieros tuvieron que realizar modelos informáticos y pruebas en túneles de viento para calcular cómo se comportará la torre a alturas donde las corrientes son mucho más intensas. Aun así, no fueron estos retos técnicos los que mantuvieron paralizado el proyecto durante años.

Una crisis empresarial frenó la construcción

La interrupción coincidió con un periodo especialmente complejo para sus principales responsables. En 2017, el príncipe Alwaleed bin Talal, vinculado al promotor Kingdom Holding, fue detenido durante la campaña anticorrupción saudí. También fue arrestado Bakr bin Laden, entonces presidente de Saudi Binladin Group, el contratista principal.

Saudi Binladin Group ya atravesaba dificultades financieras después de una desaceleración del sector de la construcción, deudas acumuladas y su exclusión temporal de nuevos contratos estatales tras el accidente de una grúa en la Gran Mezquita de La Meca. En 2018, el Gobierno saudí intervino en su gestión mientras negociaba una posible transferencia de activos.

La combinación de problemas laborales, financieros y de dirección terminó paralizando Jeddah Tower cuando solo se habían completado 63 de sus 157 plantas.

Un contrato de 7.200 millones permitió reanudarla

La reactivación quedó formalizada el 2 de octubre de 2024. Jeddah Economic Company firmó un nuevo acuerdo con Saudi Binladin Group por 7.200 millones de riales saudíes, de los cuales 1.100 millones correspondían a trabajos realizados anteriormente.

El contrato establece un periodo de construcción de 42 meses y será financiado mediante recursos propios y préstamos bancarios. Si se cumple el calendario sin nuevas interrupciones, las obras deberían terminar alrededor de la primavera de 2028, aunque todavía no existe una fecha definitiva para la apertura al público.

Alcanzar las 100 plantas demuestra que el proyecto volvió a moverse. Sin embargo, todavía quedan decenas de pisos, la fachada, los ascensores, las instalaciones y los sistemas de seguridad. El mayor desafío ya no consiste únicamente en bombear hormigón a alturas récord, sino en mantener estable durante varios años la financiación que permitió a la torre volver a crecer.

 

 

Fuente: Xataka.

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