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Tecnología

Arabia Saudí quiso levantar un cubo de 400 metros para convertirlo en el nuevo icono de Riad. El Mukaab prometía una ciudad inmersiva dentro de un edificio, pero su futuro ya no parece tan sólido

El Mukaab fue presentado como el gran icono de New Murabba, el nuevo distrito urbano de Riad: un cubo de 400 metros por lado, con experiencias inmersivas, comercios, hoteles, viviendas y tecnología holográfica. Pero el proyecto, anunciado como una pieza central de la Visión 2030 saudí, también revela algo menos espectacular: la dificultad de convertir la arquitectura de ciencia ficción en una obra viable.ero el proyecto, anunciado como una pieza central de la Visión 2030 saudí, también revela algo menos espectacular: la dificultad de convertir la arquitectura de ciencia ficción en una obra viable.
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Arabia Saudí lleva años usando la arquitectura como declaración de intenciones. No quiere construir solo edificios: quiere fabricar imágenes del futuro. Ahí entran NEOM, The Line, Qiddiya, Diriyah y también New Murabba, el nuevo distrito de Riad concebido como una especie de centro urbano futurista para la capital saudí.

En el corazón de ese plan aparece una figura imposible de ignorar: el Mukaab, un cubo gigantesco de 400 metros de alto, 400 metros de ancho y 400 metros de largo. Un edificio que, sobre el papel, no quiere competir con los rascacielos clásicos creciendo hacia arriba, sino cambiar directamente la silueta de la ciudad con una forma casi primitiva: un cubo monumental en mitad de Riad.

Según la página oficial de Saudi Vision 2030, el Mukaab fue concebido como el gran hito de New Murabba, con espacios comerciales, culturales, turísticos, residenciales, hoteleros y recreativos. La promesa más llamativa está en su interior: una torre sobre una base en espiral y tecnologías holográficas capaces de crear experiencias inmersivas a gran escala.

No sería un edificio tradicional, sino una ciudad empaquetada en un cubo

Un cubo gigante en medio del desierto: el edificio más ambicioso del planeta ya está en marcha
© Flickr / Salman Al-Mazini.

El Mukaab no se entiende bien si se lo mira como un rascacielos más. Su ambición es otra. De acuerdo con New Murabba Development Company, el edificio está pensado como un icono de innovación y entretenimiento, rodeado por otras atracciones dentro del nuevo distrito urbano.

La idea oficial es que el visitante no entre simplemente en un centro comercial, un hotel o un museo, sino en un espacio capaz de simular otros mundos. En el video de presentación del Public Investment Fund, el Mukaab fue descrito como un destino inmersivo “lo bastante grande como para contener 20 Empire State Buildings”, con tecnologías diseñadas para transportar al público a nuevas realidades.

Esa frase resume bien el proyecto: no basta con construir grande. Hay que construir algo que parezca sacado de una demo tecnológica, de un videojuego o de una película de ciencia ficción.

El diseño exterior también busca una identidad local. El cubo estaría revestido con patrones inspirados en la arquitectura najdí, tradicional de la región central saudí, aunque reinterpretada en una escala completamente desmesurada. El resultado sería una mezcla extraña: tradición geométrica, lujo futurista y espectáculo digital.

New Murabba quiere ser mucho más que el Mukaab

El cubo es la imagen viral, pero el plan completo es New Murabba. Según la información oficial del proyecto, el distrito busca convertirse en un nuevo centro urbano de Riad, con una mezcla de vivienda, comercio, cultura, oficinas, ocio y espacios verdes.

La escala vuelve a ser enorme. El portal Arab Urban Development Institute detalla que el masterplan cubre unos 19 kilómetros cuadrados en el noroeste de Riad, a unos 20 minutos del aeropuerto internacional King Khalid, e incluye alrededor de 104.000 viviendas, 9.000 habitaciones de hotel y 980.000 metros cuadrados de comercio.

La lógica es clara: Arabia Saudí no quiere solo un edificio llamativo para turistas. Quiere crear una nueva centralidad urbana, una zona capaz de condensar vivienda, entretenimiento, negocios y consumo en un solo relato: el de una capital global modernizada a toda velocidad.

El problema es que la ciencia ficción también tiene factura

Diseño Sin Título (38)
© New Murabba.

Hasta acá, todo encaja con el lenguaje habitual de los megaproyectos saudíes: cifras gigantes, renders impecables, promesas inmersivas y una fecha simbólica en el horizonte de 2030. Pero el Mukaab también tiene una segunda lectura, bastante menos brillante.

Según informó Reuters en enero de 2026, Arabia Saudí suspendió los trabajos de construcción del Mukaab mientras reevalúa su financiación y viabilidad. La agencia citó fuentes familiarizadas con el asunto y señaló que, antes del parón, solo habían comenzado trabajos iniciales como la excavación del terreno.

Ese detalle cambia mucho el tono de la historia. El Mukaab ya no puede contarse únicamente como “el edificio más ambicioso del planeta en marcha”. También debe leerse como un ejemplo de los límites prácticos de la arquitectura-espectáculo: construir un cubo de 400 metros lleno de experiencias inmersivas no es solo una cuestión de diseño, sino de dinero, ingeniería, prioridades políticas y calendario.

Reuters también vinculó la pausa a un ajuste más amplio del Public Investment Fund, en un contexto de presión financiera, menor margen por los precios del petróleo y priorización de proyectos ligados a la Expo 2030, el Mundial 2034, logística, inteligencia artificial y minería.

El Mukaab sigue siendo una imagen poderosa, incluso si tarda más en existir

La suspensión no significa necesariamente que New Murabba desaparezca. Según Reuters, el desarrollo inmobiliario del distrito continuaría, aunque el cubo central quedó en revisión.

Y eso deja una paradoja interesante. El Mukaab quizá ya cumplió parte de su función antes de estar construido: puso a Riad en la conversación global de la arquitectura futurista. Su forma simple, casi absurda, funciona perfecto como imagen de época. Un cubo colosal que promete contener mundos artificiales, ocio, vivienda, hoteles y tecnología holográfica bajo una misma piel geométrica.

Pero la pregunta que deja abierta es más grande que el propio edificio: ¿cuántos de estos proyectos nacen para ser habitados y cuántos nacen primero para ser vistos?

Arabia Saudí quiere vender una visión de futuro acelerado, urbano y espectacular. El Mukaab es quizá su símbolo más claro: una arquitectura que no quiere parecer posible, sino inevitable. El problema es que incluso los símbolos tienen cimientos. Y en este caso, los cimientos están recordando algo bastante terrenal: el futuro también se puede retrasar.

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