Saltar al contenido
Ciencia

El enigmático hongo de la tumba de Tutankamón podría ocultar una poderosa cura contra la leucemia

Un hongo asociado a antiguas maldiciones y muertes misteriosas está siendo redescubierto como una posible arma contra el cáncer. Científicos han transformado su peligrosa toxina en un compuesto con potencial terapéutico que sorprende por su precisión y potencia en células leucémicas.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Lo que durante décadas fue considerado un agente invisible de muerte en excavaciones arqueológicas podría convertirse en un aliado de la medicina moderna. Un equipo de investigadores ha logrado extraer y modificar compuestos del hongo Aspergillus flavus, hallado en la tumba de Tutankamón, para convertirlos en herramientas terapéuticas contra la leucemia. El hallazgo abre nuevos caminos en la farmacología fúngica.

Del mito a la medicina: una transformación inesperada

El enigmático hongo de la tumba de Tutankamón podría ocultar una poderosa cura contra la leucemia
© Unsplash – AXP Photography.

Desde 1922, cuando se abrió la tumba de Tutankamón, el Aspergillus flavus fue señalado como el posible causante de extrañas muertes atribuidas a la “maldición del faraón”. Décadas más tarde, un suceso similar en la tumba de Casimiro IV en Polonia reforzó su fama siniestra. Sus esporas pueden causar infecciones letales, especialmente en personas inmunodeprimidas.

Pero la historia ha cambiado radicalmente. Investigadores de la Universidad de Pensilvania aislaron en este hongo unas moléculas llamadas RiPPs —péptidos ribosomales modificados postraduccionalmente— que, al ser purificadas, mostraron un inusual efecto antileucémico. Lo extraordinario: estas moléculas, bautizadas asperigimicinas, surgieron sin necesidad de manipulación genética compleja.

Un compuesto natural con efectos clínicos inesperados

El enigmático hongo de la tumba de Tutankamón podría ocultar una poderosa cura contra la leucemia
© Unsplash – Getty.

Las asperigimicinas presentaron un nivel de eficacia comparable al de fármacos tradicionales como la daunorrubicina. Una variante incluso fue potenciada con un lípido presente en la jalea real de las abejas, lo que mejoró su penetración celular. El mecanismo descubierto fue igual de fascinante: una proteína llamada SLC46A3 permitió que el compuesto cruzara las defensas celulares mediante los lisosomas.

Además, estas moléculas bloqueaban la formación de microtúbulos, estructuras esenciales para la división celular, actuando selectivamente sobre células de leucemia sin afectar tejidos sanos como los de pulmón o hígado. Esa especificidad podría significar tratamientos con menos efectos secundarios para los pacientes.

El potencial oculto de un reino aún inexplorado

Más allá del caso de A. flavus, el equipo encontró indicios de que otros hongos podrían producir compuestos similares. Los investigadores creen que apenas han empezado a descubrir un universo químico oculto dentro del mundo fúngico.

El siguiente paso es validar los efectos en modelos animales. Si los resultados se confirman, este descubrimiento podría derivar en futuros ensayos clínicos y terapias más precisas para distintos tipos de cáncer. Un giro extraordinario para una criatura que antes solo inspiraba temor.

Compartir esta historia

Artículos relacionados