Durante décadas, el café fue considerado una amenaza para la salud. Sin embargo, las investigaciones recientes han dado un vuelco a esta creencia: tomar café podría estar relacionado con una vida más larga. Pero no basta con llenarse la taza. Lo que añades (o dejas de añadir) marca la diferencia entre una bebida saludable y otra sin ningún efecto.
Café y longevidad: ¿una conexión real?
Un estudio reciente de la Universidad de Tufts, en Massachusetts, ha reavivado el interés por los beneficios del café. Analizando los hábitos de más de 46.000 adultos a lo largo de dos décadas, los investigadores observaron que quienes consumían una o dos tazas diarias tenían un riesgo significativamente menor de morir por cualquier causa, especialmente enfermedades cardiovasculares.
Una taza al día se asoció con una reducción del 16% en el riesgo de mortalidad. El porcentaje subía al 17% en quienes tomaban dos o tres tazas. Pero a partir de ahí, el beneficio se estancaba. Y, curiosamente, no se halló relación directa entre el consumo de café y el riesgo de muerte por cáncer.

El gran enemigo está en lo que añades
Eso sí, no todo vale. El estudio también indagó en el impacto de los aditivos habituales como el azúcar, la nata o la leche entera. Y los resultados fueron claros: al introducir pequeñas cantidades de grasa saturada o azúcar, los beneficios del café se desvanecen.
Según la epidemióloga Bingjie Zhou, los estudios anteriores apenas habían prestado atención a estos detalles, pero ahora sabemos que la combinación ideal es la más sencilla: café solo, sin añadidos.
¿Y qué pasa con el café descafeinado?
La otra gran conclusión fue que el café descafeinado no ofrece los mismos efectos protectores. Parece que el componente clave es la cafeína en combinación con los compuestos bioactivos del café. Ni bebidas energéticas con cafeína, ni sustitutos sin cafeína logran el mismo resultado.

Aun así, los estudios son observacionales y no prueban una relación directa de causa-efecto. Pero el interés creciente por este vínculo sugiere que aún hay mucho por descubrir: ¿influye la hora a la que se toma?, ¿importa la variedad de café?
El futuro está en la taza
Tomar café puede ser mucho más que un placer matutino. Pero si queremos aprovechar su potencial para vivir más, deberíamos prestarle más atención a cómo lo preparamos. Porque, como parece demostrar la ciencia, en este caso, el diablo sí está en los detalles… y en los añadidos.
Fuente: Xataka.