Al principio no es m√°s que una pantalla negra de grandes dimensiones pero, cuando alguien pasa por delante, muestra una fantasmag√≥rica imagen sin piel en la que podemos apreciar nuestros √≥rganos, huesos y m√ļsculos. Esta ingeniosa instalaci√≥n se basa en Kinect, y ha servido para medir la reacci√≥n de las personas a esta exposici√≥n de su propio cuerpo.

En realidad, lo que los asistentes a esta exposición del Museo de Artes y Oficios de París estaban viendo no eran sus órganos. El experimento comenzó realizando tres análisis médicos de cuerpo entero a dos personas de distinto sexo. Los análisis incluían una tomografía por emisión de positrones o PET, una resonancia magnética, y un escáner de Rayos-X. Hacer las tres pruebas lleva algo más de tres horas y media.

A continuaci√≥n, las im√°genes se montaron sobre un modelo 3D unido a un dispositivo Kinect oculto sobre la pantalla. Cuando un visitante desprevenido pasa frente al espejo, las c√°maras determinan si es hombre o mujer y muestran sus supuestas entra√Īas que siguen los movimientos de su cuerpo en tiempo real.

El enga√Īo es tan bueno que algunos visitantes se tapaban pudorosamente sus partes m√°s privadas al verlas supuestamente expuestas en la pantalla. Antes de pasar por el museo, la instalaci√≥n ha servido en un estudio conducido por especialistas en imagen m√©dica de la Universidad de Par√≠s.

Xavier Ma√ģtre y sus colegas mostraron el supuesto espejo a 30 voluntarios. La primera reacci√≥n casi siempre es de pudor, seguida de un deseo de explorar las im√°genes que vemos como si fueran propias. Este y otros experimentos similares como el que se est√° llevando a cabo en Munich, que utiliza realidad aumentada, buscan informar mejor a los pacientes y reducir su ansiedad sobre futuras intervenciones quir√ļrgicas. [New Scientist]