Una joya olvidada entre premios y algoritmos
Las películas “de prestigio” suelen levantar suspicacias cuando parecen diseñadas para la temporada de premios. Historias reales, personajes complejos y grandes estrellas pueden convertirse en fórmulas previsibles. Sin embargo, de vez en cuando aparece una excepción que desmonta todos los prejuicios. Ese es el caso de La estafa, una película que pasó casi desapercibida en su estreno, pero que hoy se revela como uno de los trabajos más sólidos y perturbadores de la carrera de Hugh Jackman.
Un sistema modélico… solo en apariencia
Dirigida por Cory Finley, La estafa se inspira en un escándalo real ocurrido en un distrito escolar del estado de Nueva York. Frank Tassone es un superintendente admirado por todos: resultados académicos impecables, presupuestos generosos y una imagen pública intachable.
Pero detrás de esa fachada se esconde un entramado de corrupción que aprovecha las grietas del sistema educativo. La película no se centra solo en el delito, sino en cómo el entorno lo normaliza, lo protege y lo perpetúa durante años sin levantar sospechas.

Hugh Jackman, lejos del lucimiento fácil
Aquí es donde entra en juego Hugh Jackman, que ofrece una interpretación radicalmente distinta a sus papeles más conocidos. Su Frank Tassone no es un villano caricaturesco, sino un hombre obsesionado con el control, las apariencias y el reconocimiento.
Jackman construye el personaje desde la contención: gestos mínimos, silencios incómodos y una sonrisa que se va agrietando a medida que el castillo de naipes comienza a caer. Es un trabajo maduro, elegante y profundamente inquietante, probablemente uno de los más complejos de su carrera.
Un thriller sobrio, irónico y demoledor
Finley evita el dramatismo excesivo y apuesta por un tono frío, casi quirúrgico. El ritmo es preciso, el humor negro aparece cuando menos se espera y la tensión se mantiene sin necesidad de grandes artificios. La película no juzga explícitamente a sus personajes, pero deja claro cómo el ego, la ambición y la impunidad pueden contaminar incluso los entornos más idealizados.
El reparto secundario acompaña con solvencia, destacando una Allison Janney impecable, que refuerza esa sensación de corrupción elegante, silenciosa y perfectamente integrada en la rutina diaria.
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— BINGE (@binge) August 6, 2024
Una película que mereció mucho más
Pensada inicialmente para la carrera al Óscar, La estafa terminó estrenándose directamente en streaming, lo que contribuyó a que quedara injustamente eclipsada. Sin embargo, el paso del tiempo juega a su favor: hoy se percibe como una de las mejores películas recientes sobre corrupción institucional.
Disponible en Prime Video y Movistar Plus+, es una de esas obras que conviene descubrir sin prisas. Por su guion afilado, su mirada crítica y, sobre todo, por confirmar que Hugh Jackman es un actor extraordinario cuando el material está a la altura.
Fuente: Espinof.