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Ciencia

El inesperado éxodo del pulpo: Lo que está pasando en el Atlántico y nadie sabe cómo frenar

La desaparición del pulpo en Galicia y su repentino auge en Reino Unido han encendido las alarmas en ambos extremos del Atlántico europeo. Lo que empezó como una curiosidad biológica se ha convertido en una crisis pesquera, ambiental y económica que obliga a repensar todo el sistema.
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Algo inusual está ocurriendo bajo las aguas del Atlántico. El pulpo común, símbolo de la pesca gallega, está desapareciendo de sus hábitats tradicionales y desplazándose hacia el norte, provocando una crisis sin precedentes en la costa española mientras desencadena un fenómeno opuesto —y también problemático— en Reino Unido. La ciencia aún intenta comprender qué está ocurriendo realmente.

Galicia en veda, Reino Unido en auge

El inesperado éxodo del pulpo gallego: lo que está pasando en el Atlántico y nadie sabe cómo frenar
© Pixabay – Laborratte.

Las rías gallegas viven momentos críticos: las capturas de pulpo han caído un 26 % en solo un año, y un 39 % si se compara con la última década. La escasez ha encarecido el precio en lonja hasta más de 11 € el kilo, lo que ha obligado a imponer la veda más larga en la historia reciente: trece semanas sin pesca. Mientras tanto, en Reino Unido ocurre lo opuesto. En puertos como Brixham, se han registrado récords históricos de capturas, con hasta 48 toneladas desembarcadas en un solo día.

El calentamiento del agua marina —con aumentos de hasta 4 grados sobre la media— ha hecho del Canal de la Mancha un nuevo hábitat ideal para el pulpo. La ausencia de cuotas específicas para esta especie en las islas británicas ha favorecido su captura sin límite, generando incluso problemas de sobrepoblación y desequilibrio ecológico.

Una especie vulnerable que busca sobrevivir

El inesperado éxodo del pulpo gallego: lo que está pasando en el Atlántico y nadie sabe cómo frenar
© Pixabay.

El Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) ha detectado un factor clave en esta migración: el pulpo no produce cortisol, una hormona fundamental para resistir el estrés ambiental. Como resultado, los ejemplares más jóvenes no sobreviven a los cambios bruscos de salinidad causados por lluvias más intensas en Galicia. Esto compromete su desarrollo y dificulta la renovación natural de la especie.

En el norte, el exceso de pulpos ya tiene efectos colaterales: los pescadores británicos reportan caídas de hasta el 70 % en las capturas de especies como langostas, cangrejos y vieiras, que forman parte de la dieta de estos cefalópodos. Sin una regulación adecuada, el crecimiento desmedido del pulpo podría desatar una nueva cadena de impactos ecológicos difíciles de revertir.

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