En el núcleo de la Tierra, una esfera ardiente de hierro y níquel gira dentro de una capa líquida. No podemos verla, pero su comportamiento afecta el campo magnético del planeta y otros procesos geodinámicos esenciales para la vida en la superficie.
Los científicos han estudiado este enigma analizando las ondas sísmicas de terremotos repetidos—movimientos telúricos que ocurren en el mismo lugar en distintos momentos—y han detectado cambios sorprendentes en la rotación y forma del núcleo interno.
Un estudio publicado en Nature Geoscience revela que, tras décadas de girar a una velocidad superior a la del resto del planeta, el núcleo comenzó a ralentizarse alrededor de 2010. Pero eso no es todo: su forma también está cambiando, un fenómeno nunca antes observado con tanta claridad.
La señal oculta en los terremotos

El equipo de sismólogos, liderado por John E. Vidale de la Universidad del Sur de California, analizó pares de terremotos ocurridos antes y después de 2010. Su enfoque fue detectar diferencias en las ondas sísmicas que atravesaron las regiones más cercanas al límite del núcleo interno, una zona crítica en la interacción de las capas internas de la Tierra.
Lo que descubrieron fue inquietante: en algunas áreas, las ondas sísmicas se comportaban de manera inesperada, como si la forma del núcleo estuviera cambiando.
¿Por qué el núcleo de la Tierra se está deformando?
Los científicos creen que este fenómeno podría ser causado por una compleja interacción entre distintas capas del planeta. Entre las hipótesis destacan:
✔ Tracción del núcleo externo: el movimiento del hierro líquido que rodea el núcleo interno podría estar ejerciendo presión sobre su superficie, modificando su estructura.
✔ Anomalías en el manto terrestre: variaciones en la densidad del manto superior podrían estar afectando la forma del núcleo, alterando su dinámica con el paso del tiempo.
✔ Deformación viscosa: el material del núcleo interno podría estar ajustándose lentamente, como una masa que se moldea con el tiempo debido a las presiones extremas que lo rodean.
¿Cómo nos afecta este fenómeno?
Aunque los cambios en el núcleo no son perceptibles en la vida diaria, tienen implicaciones en el comportamiento del campo magnético de la Tierra y en la estabilidad geodinámica del planeta.
Este hallazgo, además de resolver un antiguo debate sobre si el núcleo gira o cambia de forma, sugiere que en las profundidades de nuestro mundo hay procesos en marcha que aún desconocemos por completo.
El corazón de la Tierra no es estático. Se mueve, se transforma y, al parecer, guarda secretos que recién estamos comenzando a descifrar.