Screenshot: WC

En el a√Īo 2011, una mujer de 52 a√Īos se present√≥ en una cl√≠nica psiqui√°trica en los Pa√≠ses Bajos informando de algo verdaderamente extra√Īo: durante toda su vida hab√≠a visto rostros de m√ļltiples personas transformarse en caras de drag√≥n, una alucinaci√≥n que le ocurr√≠a varias veces al d√≠a.

Tres a√Īos despu√©s, un equipo de investigaci√≥n publicaba en The Lancet un extenso reportaje sobre el ins√≥lito caso y lo que hab√≠an encontrado hasta ese momento. El estudio del mismo sigue siendo una de las piezas de literatura m√©dica m√°s desconcertantes y fascinantes de la historia. Seg√ļn los investigadores:

Ella podía percibir y reconocer rostros reales, pero después de varios minutos se volvían negros, les crecían las orejas, ahora largas y puntiagudas, y un hocico saliente. Finalmente, la piel se tornaba en la de una especie de reptiloide, con ojos enormes en amarillo brillante, verde, azul o incluso rojo.

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Esta escena, m√°s propia de una pel√≠cula o de un viaje alucinado por los efectos de estupefacientes, era la cruda realidad diaria de la paciente. La mujer ve√≠a rostros parecidos a dragones que se desplazaban hacia ella muchas veces al d√≠a, ‚Äúincluso desde las paredes, los enchufes el√©ctricos o la pantalla del ordenador, tanto en presencia como en ausencia de dise√Īos faciales, y por la noche ve√≠a muchas caras de drag√≥n en la oscuridad‚ÄĚ, dec√≠an en el estudio.

Screenshot: The Hobbit

Finalmente, los doctores concluyeron que la mujer tenía lo que se conoce como prosopometamorfopsia, un trastorno psiquiátrico donde las caras aparecen distorsionadas, deformadas o incluso cambiantes. Sin embargo, no pudieron determinar qué lo estaba causando. Le realizaron una serie de escáneres cerebrales diferentes que incluían una resonancia magnética, electroencefalograma (EEG) y exámenes neurológicos, así como análisis de sangre. Todos fueron normales.

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Poco después, apareció en escena el conocido neurólogo británico Oliver Sacks. El investigador, quien formó parte del equipo de investigación que estudiaba el caso de la mujer, también tiene un trastorno de reconocimiento facial donde no procesa las formas que componen la cara de una persona.

En realidad, la ciencia sigue sin tener muy claro qué causa la prosopometamorfopsia, aunque sí parece ser que puede inducirse tomando medicamentos alucinógenos, así como por derrames cerebrales y tumores que afectan a ciertas áreas del cerebro.

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De hecho, se cree que una de estas √°reas es la circunvoluci√≥n fusiforme, que es la parte del cerebro asociada con el reconocimiento facial. La circunvoluci√≥n est√° localizada en la corteza occipitotemporal ventral y el da√Īo puede hacer que la gente tenga alucinaciones o sea incapaz de reconocer las caras.

As√≠ todo, el caso de la mujer era extremadamente raro, sobre todo al ser tan espec√≠fico, con esa clase de visiones ‚Äúreptilianas‚ÄĚ. Tras varios meses de investigaci√≥n y mucho ensayo y error, los doctores acabaron descubriendo que un f√°rmaco contra la demencia llamado rivastigmina hab√≠a ‚Äúconquistado‚ÄĚ a los dragones, o al menos en su mayor parte.

La rivastigmina ayuda al cuerpo humano a sintetizar el neurotransmisor, la acetilcolina, que está involucrada con el aprendizaje y la memoria. Por esta razón es eficaz para ayudar a los pacientes con Alzheimer en fase de aparición temprana a reconocer a sus seres queridos. El fármaco también ayudó a la mujer.

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Antes del tratamiento la mujer que ve√≠a dragones no ten√≠a un trabajo, ya que en alg√ļn punto se volv√≠a insostenible para mantener cualquier tipo de interacci√≥n social. Sin embargo, tras la aplicaci√≥n de la rivastigmina la mujer ha mejorado y puede llevar una vida m√°s ‚Äúestable‚ÄĚ. Sigue sufriendo las alucinaciones, pero en menor medida. [The Lancet via ScienceAlert]