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Ciencia

El insólito secreto del dinosaurio que desgastaba sus dientes a diario

Una criatura prehistórica desafía todo lo que creíamos saber sobre los dinosaurios: 500 dientes que se reemplazaban cada dos semanas, huesos tan frágiles como el papel y una forma de pastar que recuerda a una cortadora de césped. Lo que descubrieron los científicos podría reescribir parte de nuestra historia evolutiva.
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Muchos dinosaurios han dejado huella por su tamaño colosal o su fiereza, pero hay uno que destacó por su singular aparato dental. Se trata del Nigersaurus, un herbívoro que vivió hace más de 100 millones de años y que escondía en su esqueleto respuestas fascinantes sobre adaptación, alimentación y evolución. Su historia, sin embargo, permaneció enterrada durante décadas.

El enigmático descubrimiento que tardó décadas en revelarse

Los primeros huesos del Nigersaurus salieron a la luz en los años 60, cuando el paleontólogo Philippe Taquet exploró la región de Gadofaoua, en Níger. A pesar de hallar restos de diversas especies, entre ellas cocodrilos gigantes y dinosaurios con espinas dorsales, este misterioso herbívoro no fue descrito con detalle entonces.

No fue hasta 1997 que un equipo liderado por Paul Sereno y Jeff Wilson Mantilla, ambos exploradores y paleontólogos, volvió al lugar y excavó los restos con tecnología moderna. Lo que encontraron era tan inusual que algunos huesos del cráneo dejaban pasar la luz. Finalmente, en 1999, el dinosaurio recibió un nombre: Nigersaurus taqueti, en honor a su país de origen y al paleontólogo que inició su hallazgo.

Un cuerpo liviano con una boca insaciable

El insólito secreto del dinosaurio que desgastaba sus dientes a diario
© Adrià Masi – Pexels

Aunque su aspecto no imponía como otros saurópodos, el Nigersaurus era un comedor incansable. Su hocico, cuadrado y ancho, estaba adaptado para el pastoreo a ras del suelo, y su cráneo albergaba hasta 500 dientes dispuestos en baterías dentales listas para renovarse cada 14 días. Esto lo convertía en una verdadera máquina de cortar plantas duras como colas de caballo o pastos con sílice.

Los estudios revelaron además que sus huesos estaban huecos, con sacos aéreos similares a los de las aves actuales. Esta estructura ligera le permitía sostener su cuerpo sin necesidad de huesos densos, una ventaja evolutiva clave para alcanzar un gran tamaño sin sacrificar movilidad.

Cómo la ciencia reconstruyó al dinosaurio de los 500 dientes

Pese a no encontrar un esqueleto completo, los investigadores lograron una reconstrucción digital del Nigersaurus gracias a escaneos de alta resolución realizados en 2007. Esta tecnología permitió ensamblar los huesos con precisión y estudiar detalles como la estructura del oído interno y la orientación del cráneo.

Los resultados mostraron que el dinosaurio mantenía el hocico inclinado hacia el suelo, ideal para pastar. Su sentido del olfato, por otro lado, parecía poco desarrollado, lo que sugiere que no dependía mucho de él para sobrevivir. Pasaba la mayor parte del tiempo comiendo, como si su única misión fuese mantener el ritmo de desgaste dental que lo hacía tan especial.

Fuente: National Geographic.

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