Saltar al contenido
Ciencia

El lado oscuro de la luz nocturna: cómo afecta al corazón, según la ciencia

Dormir con luces encendidas puede alterar el ritmo circadiano y aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca o arritmias, advierte un estudio británico en más de 88.000 adultos.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Dormir sin oscuridad, un riesgo silencioso

La luz artificial que se filtra en los dormitorios —desde pantallas, farolas o dispositivos electrónicos— podría ser más dañina de lo que se pensaba.
Un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open y citado por RealSimple revela que la exposición nocturna a la luz se asocia con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular, incluso en personas sin antecedentes cardiovasculares.

Los investigadores analizaron datos del UK Biobank, con más de 88.900 adultos mayores de 40 años, y descubrieron que quienes dormían en ambientes iluminados tenían entre un 45 % y un 56 % más riesgo de insuficiencia cardíaca, y hasta un 32 % más de probabilidad de sufrir arritmias, en comparación con quienes dormían en total oscuridad.

El hallazgo confirma que el entorno lumínico nocturno puede tener efectos profundos sobre la salud del corazón, más allá del descanso o la estética del dormitorio.


Cuando la noche deja de ser noche

Durante casi diez años, los participantes llevaron sensores de luz que registraban la exposición lumínica entre la medianoche y las seis de la mañana.
Los resultados se mantuvieron incluso tras ajustar variables como edad, dieta, nivel socioeconómico o actividad física.
El efecto fue más pronunciado en mujeres y personas más jóvenes, lo que sugiere una sensibilidad especial en estos grupos.

El lado oscuro de la luz nocturna: cómo afecta al corazón, según la ciencia
© FreePik

“Nuestros hallazgos demuestran que, además de las recomendaciones clásicas de dieta y ejercicio, evitar la luz nocturna podría convertirse en un nuevo objetivo de prevención cardiovascular”, señalaron los autores del estudio.


El reloj biológico bajo ataque

El principal sospechoso es el ritmo circadiano, el reloj interno que regula los ciclos de sueño, temperatura corporal, metabolismo y presión arterial.
La exposición a la luz —especialmente azul o blanca— durante la noche inhibe la melatonina, la hormona del descanso, desajustando este ritmo biológico.
Con el tiempo, este desequilibrio puede provocar aumento de la presión arterial, inflamación, alteraciones metabólicas y estrés cardíaco.

También se han documentado vínculos entre luz nocturna y mayor riesgo de diabetes tipo 2, obesidad y trastornos del sueño.


Cómo proteger el corazón (y el sueño)

Reducir la exposición a la luz artificial es una de las medidas más simples y efectivas para proteger el sistema cardiovascular. Los especialistas recomiendan:

  • Apagar pantallas (móvil, TV, ordenador) al menos una hora antes de dormir.

  • Usar cortinas opacas o antifaces para bloquear la luz exterior.

  • Sustituir bombillas blancas por luces cálidas de baja intensidad en el dormitorio.

  • Evitar cargar el móvil cerca de la cama y desactivar luces de standby o relojes luminosos.

“Incluso pequeñas mejoras sostenidas en el tiempo pueden reducir los efectos acumulativos del desajuste circadiano”, señalan los expertos.

El lado oscuro de la luz nocturna: cómo afecta al corazón, según la ciencia
© FreePIk

La luz del día: el antídoto natural

El estudio también observó el efecto protector de la luz solar diurna.
Las personas que pasaban más tiempo al aire libre presentaban menor riesgo de enfermedad cardíaca, probablemente por una mejor regulación del ciclo sueño-vigilia y una reducción del estrés.
Caminar o hacer ejercicio temprano, al aire libre, refuerza el ritmo circadiano y mejora tanto la salud cardiovascular como el bienestar mental.


Oscuridad para dormir, luz para vivir

El mensaje final es claro: la oscuridad nocturna no es un lujo, sino una necesidad fisiológica.
Dormir en un entorno realmente oscuro ayuda al cuerpo a sincronizarse, al corazón a recuperarse y a la mente a descansar.
Proteger la noche —de las pantallas, las farolas y las alarmas luminosas— puede ser una de las decisiones más sencillas y poderosas para cuidar la salud del corazón.

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados