Peinarse con calor es un hábito diario para millones de personas, pero detrás del brillo y la suavidad que promete, podría esconderse un riesgo invisible para la salud. Científicos de la Universidad de Purdue acaban de demostrar que las planchas, rizadores y secadores no solo moldean el cabello: también generan nubes de partículas tóxicas que entran directamente en el sistema respiratorio.
Un enemigo oculto en la rutina capilar
La investigación, publicada en Environmental Science & Technology, analizó lo que ocurre cuando se utilizan herramientas térmicas durante 10 o 20 minutos. El resultado fue sorprendente: hasta 100.000 nanopartículas por centímetro cúbico, es decir, miles de millones de partículas liberadas en una sola sesión. Estas son tan diminutas —menos de 100 nanómetros— que pueden atravesar las defensas naturales del cuerpo y alojarse en lo más profundo de los pulmones.
Heat-Based Hair Care Routines May Expose You to More Than 10 Billion Nanoparticles
The nanoparticle pollution level is on par with that of standing in dense highway traffic, scientists say.
A typical morning hair care routine can expose you to as much immediate nanoparticle… pic.twitter.com/aQrGVdudQs
— Professor Erwin Loh (@erwinloh) August 22, 2025
El papel del calor y los productos capilares
El culpable principal es la alta temperatura. Al superar los 159 °C, las sustancias químicas de los productos para el cabello y de los propios aparatos se evaporan, formando densas nubes de partículas ultrafinas. Entre ellas destacan los siloxanos cíclicos, compuestos habituales en cosmética por aportar brillo y suavidad, pero que resultan persistentes en el medio ambiente y dañinos para el sistema respiratorio y nervioso según estudios previos en animales. Además, incluso sin calor, las fragancias presentes en sprays y cremas reaccionan con el ozono del aire interior, generando aerosoles adicionales.
Una exposición comparable al tráfico urbano
Los investigadores calcularon que una sola sesión de planchado a altas temperaturas equivale a respirar la contaminación de 200 minutos en un atasco. La situación se agrava en cabellos largos, rutinas prolongadas o espacios mal ventilados, donde la concentración de partículas puede dispararse. El mayor peligro es que estas emisiones se producen justo en la “zona de respiración”, directamente frente al rostro.
A study by EPFL found that everyday personal care products like deodorants, lotions, and perfumes release more than 200 chemicals into indoor air. When these chemicals mix with ozone, they create new pollutants and tiny particles that might affect our breathing. pic.twitter.com/CKUFWYaM3w
— Smart Air (@SmartAirFilters) February 8, 2025
Cómo reducir los riesgos
Los expertos recomiendan medidas sencillas pero efectivas: usar temperaturas más bajas, limitar la frecuencia de planchado o rizado, combinar menos productos capilares con calor y, sobre todo, ventilar bien la habitación. Abrir ventanas, encender ventiladores o recurrir a purificadores de aire puede marcar una gran diferencia en la cantidad de partículas inhaladas. Aunque el peinado con calor no va a desaparecer de un día para otro, entender sus riesgos permite tomar precauciones para proteger la salud sin renunciar al estilo.
Fuente: Meteored.