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Ciencia

El misterio de la lluvia tras un volcán: lo que la ciencia acaba de revelar

Un equipo de Princeton descubrió que las erupciones volcánicas no solo enfrían la atmósfera: también reordenan los patrones de lluvia en todo el planeta. El hallazgo explica por qué tras grandes explosiones surgen inundaciones en regiones insólitas y sequías en otras. La clave está en los aerosoles y en cómo alteran la circulación del aire.
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Los volcanes, más allá de su furia de lava y ceniza, son capaces de dejar cicatrices invisibles en la atmósfera. Sus columnas de gases ascienden hasta la estratosfera y desencadenan efectos que van mucho más allá del enfriamiento global temporal que ya conocíamos. Una reciente investigación publicada en Nature por geocientíficos de la Universidad de Princeton ofrece la pieza que faltaba: los volcanes también dictan dónde llueve y dónde se inunda.

Cómo un volcán cambia las lluvias del mundo

Cuando un volcán libera dióxido de azufre a gran altitud, este se convierte en aerosoles: diminutas partículas que reflejan la luz solar, enfrían la superficie y calientan la estratosfera. Ese contraste altera la circulación del aire y desplaza la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), la franja donde se concentra la mayor parte de las lluvias del planeta. El resultado es un intercambio inesperado: menos precipitaciones en el hemisferio de la erupción y más en el contrario.

El misterio de la lluvia tras un volcán: lo que la ciencia acaba de revelar
© AllegroSympatico – Pixabay

Efectos distintos según la erupción

El equipo de Princeton analizó tres grandes episodios para comprobar esta hipótesis. La erupción del volcán Santa María en Guatemala (1902) y la del Agung en Indonesia (1963) tuvieron columnas que se dirigieron principalmente a un solo hemisferio, desplazando la ZCIT hacia el opuesto y alterando las lluvias durante más de un año. En cambio, el Pinatubo en Filipinas (1991) liberó aerosoles en ambos hemisferios, lo que redujo las inundaciones en los trópicos pero aumentó caudales extremos en zonas áridas.

Inundaciones y sequías conectadas

El estudio revela que las erupciones pueden amplificar lluvias monzónicas en regiones distantes y reducir precipitaciones en otras. En el caso del Pinatubo, el fenómeno conocido como acoplamiento monzón-desierto explicó por qué las zonas áridas recibieron más agua de lo habitual. Estas alteraciones se producen en los meses siguientes a la erupción y se van atenuando con el paso de los años, aunque sus huellas permanecen en los registros hidrológicos y climáticos.

Por qué importa este descubrimiento

Hasta ahora, el impacto volcánico se asociaba sobre todo al enfriamiento global. Sin embargo, este trabajo demuestra que las lluvias, las inundaciones y las sequías también forman parte del cuadro. La conclusión es clara: las erupciones volcánicas no son fenómenos aislados, sino auténticos reguladores temporales del clima mundial. Comprender cómo modifican la atmósfera puede ayudarnos a anticipar desastres naturales tras futuras erupciones y a afinar los modelos climáticos.

Fuente: Meteored.

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