Saltar al contenido
Ciencia

El monstruo marino más famoso del Jurásico nunca fue tan enorme como mostró la televisión

Una revisión de todos los fósiles atribuidos a Liopleurodon ferox concluye que el mayor ejemplar conocido medía unos 8,09 metros. Aunque muy lejos de los 25 metros popularizados por la televisión, seguía siendo el mayor depredador acuático de su ecosistema.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante más de dos décadas, el Liopleurodon fue representado como un monstruo marino de 25 metros capaz de devorar prácticamente cualquier criatura de los océanos jurásicos. Buena parte de esa fama nació en 1999, cuando la serie de la BBC Walking with Dinosaurs lo mostró con unas dimensiones comparables a las de una ballena azul.

Una nueva revisión publicada en el Journal of Vertebrate Paleontology reduce considerablemente aquella estimación. Tras analizar 37 especímenes atribuidos a Liopleurodon ferox, los investigadores calcularon longitudes comprendidas entre 2,46 y 8,09 metros. Este último valor corresponde al ejemplar más grande que puede reconstruirse con los fósiles disponibles.

El problema de reconstruir un gigante con restos aislados

Las estimaciones de entre 18 y 25 metros no procedían de esqueletos completos de Liopleurodon. Se apoyaban en fragmentos de grandes pliosaurios encontrados en depósitos jurásicos, pero cuya pertenencia a esta especie nunca pudo demostrarse con seguridad.

Calcular la longitud de un animal a partir de una vértebra, un diente o una parte de la mandíbula exige compararlo con ejemplares mejor conservados. Si se utilizan proporciones equivocadas o se atribuye el fragmento a otra especie, el tamaño final puede quedar enormemente inflado.

El equipo de la Universidad de Portsmouth reconstruyó el cuerpo empleando un cráneo casi completo, dos esqueletos excepcionalmente conservados y numerosos huesos del resto del cuerpo. El resultado representa el modelo más completo elaborado hasta ahora para la especie.

El monstruo marino más famoso del Jurásico nunca fue tan enorme como mostró la televisión)
© Dinosaur Discovery – Youtube.

Más pequeño, pero todavía formidable

Medir ocho metros no convertía al Liopleurodon en un animal pequeño. Hace aproximadamente 165 millones de años era el mayor vertebrado acuático conocido de la Formación Oxford Clay y ocupaba la cima de su cadena alimentaria.

También poseía una anatomía especialmente adaptada para cazar presas grandes. Su cráneo representaba cerca de una cuarta parte de la longitud total del cuerpo, una proporción superior a la de otros pliosaurios que compartían su ecosistema.

La cabeza era robusta y estaba equipada con grandes dientes cónicos diseñados para sujetar animales que ofrecían resistencia. Los investigadores estiman que un ejemplar de 8,09 metros tendría una abertura de garganta cercana a los 49 centímetros, lo que le habría permitido consumir una amplia variedad de presas.

Cómo nació el mito de los 25 metros

Liopleurodon ferox fue descrito en 1873 por el paleontólogo francés Henri Émile Sauvage a partir de un gran diente encontrado cerca de Boulogne-sur-Mer. Muchos de los fósiles posteriores aparecieron en explotaciones de arcilla de los alrededores de Peterborough, en Inglaterra.

El monstruo marino más famoso del Jurásico nunca fue tan enorme como mostró la televisión
© Dinosaur Discovery – Youtube.

David Martill, profesor emérito de la Universidad de Portsmouth y asesor de Walking with Dinosaurs, explicó que en los años noventa ya se conocían restos fragmentarios de pliosaurios gigantes. En ese momento parecía razonable pensar que algunos podían pertenecer a un Liopleurodon extraordinariamente grande, aunque la estimación incluía una importante dosis de especulación.

El nuevo trabajo no descarta que otros pliosaurios alcanzaran dimensiones superiores. Al aplicar las proporciones revisadas a especies relacionadas, los investigadores estimaron que algunas llegaron aproximadamente a los 12 metros.

El Liopleurodon real nunca fue el monstruo de 25 metros presentado por la televisión. Sin embargo, sus ocho metros, su enorme cabeza y sus poderosas mandíbulas seguían siendo suficientes para convertirlo en uno de los depredadores más temibles de los mares jurásicos. 

 

 

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados