Mensaje de apoyo a los tripulantes del San Juan. AP

Se cumplen ocho días desde la desaparición del submarino argentino, San Juan, en un estado de pesimismo colectivo. Tras más de una semana sin noticias del buque, la principal amenaza de los 44 tripulantes podría ser la perdida de aire en el interior.

Desde que el miércoles de la semana pasada se perdiera la pista del submarino, todos los indicios y señales han sido fallidos. Tras la investigación posterior, se determinaba que la señal no pertenecía al San Juan.

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Ayer hablábamos de una “mancha calórica” que detectaron los aviones de la Marina estadounidense, pero esta señal tampoco parece haber confirmado que pertenecía al buque. En las últimas horas, las esperanzas se centran es una “anomalía hidroacústica”, tal y como ha explicado el portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi.

Al parecer, “un ruido” del día de la desaparición (15 de noviembre) que podría tratarse de una explosión. La pista se detectó en la ruta que el submarino debía hacer hasta Mar del Plata (a 48 kilómetros al norte de la última ubicación conocida).

Miembros de la Armada argentina antes de partir a las labores de búsqueda. AP

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Sea como fuere, ocho días después de que se perdiera la pista del San Juan, el principal peligro al que se enfrentan los 44 tripulantes tiene un nombre: oxígeno. El buque cuenta con sietes días de aire en una situación crítica, es decir, siete días máximo sin que haya podido emerger a la superficie para “renovar” aire.

Al no tener datos de su ubicación o situación desde el pasado miércoles, Balbi reconoció ayer que la búsqueda entra en una “etapa crítica”. De hecho, si la teoría que apunta a un problema de baterías acaba verificándose, el submarino se encontraría en el fondo del mar, a unos 700 metros, una hipótesis que nadie quiere escuchar. Según Balbi:

El submarino podría encontrarse en unas fase crítica respecto al oxígeno, aunque suponiendo que no tengan capacidad de llegar a la superficie para poder renovarlo. De hecho, no descartamos que hayan podido salir de la inmersión.

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Mensaje de apoyo. AP

Como explicaba el oficial retirado del San Juan, Horacio Tobías, en condiciones normales “el aire alcanza para una semana, no más. En cualquier caso, hay que ver qué ocurrió, si hubo un incidente que afectó a la atmósfera interior (quizás un incendio)”.

El hombre también recordó que, además del protocolo a seguir por los miembros de la tripulación para dosificar el aire interior, en situaciones de emergencia el buque cuenta con medidores y reservas de oxígeno que pueden llegar a superar el plazo de supervivencia (crítica) estipulado, es decir, algo más de esa semana.

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Con todos estos datos en la mano, esa “fase crítica” con la que la Armada maneja los tiempos de la situación suena más que nunca a eufemismo. El octavo día sin noticias del submarino inicia un despliegue desesperado por encontrar una señal que ofrezca luz al equipo internacional de búsqueda que se encuentra desplazado en el Atlántico. [Clarín, La Nación]